La Guardia Civil de La Coruña ha asestado un golpe al crimen en la Costa da Morte con la detención de dos vecinos de Fisterra, de unos 30 años, como presuntos autores de una treintena de robos con fuerza en viviendas y vehículos en los municipios de Corcubión, Fisterra, Cee, Dumbría, y Zas.
La operación, bautizada como “Ingot”, ha permitido recuperar joyas y enseres valorados en miles de euros, de un botín total que supera los 20.000 euros, aliviando la alarma social generada por esta oleada delictiva en la comarca.
La operación se puso en marcha a principios de octubre de 2024, tras múltiples denuncias de vecinos que alertaron sobre robos en sus propiedades, principalmente segundas residencias, según El Correo Gallego. Los delincuentes, con un modus operandi bien definido, vigilaban previamente las viviendas para asegurarse de que estuvieran vacías, forzando puertas o ventanas con herramientas como palanquetas para sustraer joyas, dinero en efectivo, y otros objetos de valor. En algunos casos, también accedieron a vehículos, como el robo durante un entierro en una parroquia de Zas, donde reventaron la ventanilla de un coche, según La Voz de Galicia.
Agentes de la Policía Judicial y el Equipo ROCA (Robos en el Campo) de la Guardia Civil de Corcubión lideraron las pesquisas, colaborando con los puestos de la zona para analizar pruebas y recopilar información. Tras semanas de investigación, los agentes identificaron a los presuntos autores, dos hombres de la parroquia de Sardiñeiro, Fisterra, conocidos por las fuerzas de seguridad debido a sus antecedentes por delitos contra el patrimonio. La Guardia Civil logró recuperar parte de los efectos sustraídos, incluyendo joyas, que ya han sido devueltos a sus legítimos propietarios, según Diario de Bergantiños.
Los dos sospechosos fueron detenidos el pasado miércoles 14 de mayo de 2025 y trasladados a los calabozos de la Guardia Civil. El jueves 15 de mayo, pasaron a disposición del juzgado de guardia de Corcubión, que decretó el secreto de sumario y los dejó en libertad en calidad de investigados, a la espera de que avancen las pesquisas. La operación permanece abierta, y la Guardia Civil no descarta nuevas detenciones, ya que los detenidos podrían estar relacionados con otros robos similares en municipios cercanos, como Muxía o Camariñas.
El valor total de los objetos robados supera los 20.000 euros, una cifra que refleja la magnitud de la actividad delictiva en la comarca. La recuperación de joyas ha sido un alivio para las víctimas, muchas de las cuales habían perdido objetos de gran valor sentimental. Sin embargo, los agentes continúan trabajando para localizar el resto de los efectos sustraídos y esclarecer la posible implicación de los detenidos en otros ilícitos.
La oleada de robos, que afectó especialmente a segundas residencias y vehículos, generó una gran alarma social en la Costa da Morte, una zona rural donde la seguridad es un valor fundamental para los vecinos. En Corcubión, por ejemplo, se atribuyen a los detenidos una docena de asaltos. La sensación de inseguridad llevó a los residentes a extremar las precauciones, especialmente en propiedades desocupadas durante largos periodos.
La Guardia Civil ha respondido con un refuerzo de la vigilancia en la comarca, trabajando en coordinación con los ayuntamientos para prevenir nuevos incidentes. La subdelegada del Gobierno en La Coruña, María Rivas, ha destacado el compromiso del Cuerpo con la seguridad ciudadana, señalando en un comunicado reciente que “la Guardia Civil está volcada en garantizar la tranquilidad de los vecinos de la Costa da Morte”. La operación “Ingot” se enmarca en un esfuerzo más amplio por combatir los delitos contra el patrimonio en Galicia, una región que ha registrado un aumento del 57% en robos con fuerza en el primer semestre de 2025.
La rápida identificación de los sospechosos y la recuperación de parte del botín reflejan el trabajo minucioso de la Policía Judicial y el Equipo ROCA, especializados en delitos en entornos rurales.
La Guardia Civil ha hecho un llamamiento a los ciudadanos para que denuncien cualquier robo, por pequeño que parezca, ya que estas denuncias son clave para detectar patrones delictivos y desarticular redes como la ahora investigada. También ha instado a los propietarios de segundas residencias a instalar sistemas de seguridad, como alarmas o cerraduras reforzadas, para prevenir nuevos asaltos.
La operación “Ingot” representa un paso importante para devolver la tranquilidad a la Costa da Morte, pero también un recordatorio de los desafíos que enfrenta la Guardia Civil en la lucha contra el crimen en áreas rurales. Con la investigación aún abierta, los agentes continúan trabajando para esclarecer todos los hechos y garantizar que los responsables respondan ante la justicia. Mientras tanto, la recuperación de joyas y enseres ha traído alivio a las víctimas, que ven en la Guardia Civil un pilar de confianza en la comarca.













































































