
La actuación se desarrolló en coordinación con el servicio de guardacostas de la Junta de Galicia. El pesquero pese a los requerimientos de que cesara las capturas, siguió faenando haciendo caso omiso a las indicaciones dadas por el servicio de inspección pesquera y los agentes de la Guardia Civil.
- Una vez en puerto se devolvió al mar el marisco capturado y se precintó el timón de la embarcación.
11/03/26.- La Guardia Civil identifico a los responsables de un pesquero que realizaba capturas de erizo de mar en una zona no autorizada frente a la costa de la localidad de San Cibrao, en el municipio lucense de Cervo, interviniendo un total de 156 kilogramos de este recurso marisquero.
La actuación policial se inició sobre las 10.00 horas de ayer, cuando una patrulla del servicio de protección de la naturaleza (SEPRONA) con base en Xove tuvo conocimiento de que, en aguas del mar Cantábrico frente a la costa de San Cibrao varios buceadores estaban realizando inmersiones desde un pesquero.
Ante estos hechos, la patrulla se desplazó de inmediato hasta el lugar y solicito la colaboración del servicio de guardacostas de la Consejeria del Mar de la Junta de Galicia, con base en Celeiro, que movilizo una embarcación con inspectores de pesca.
Desde tierra, los agentes pudieron comprobar como un pesquero, con base habitual en el puerto de Burela, se encontraba faenando próximo a la costa en una zona no autorizada para este tipo de actividad.
Los inspectores del servicio de guardacostas informaron al patrón de la embarcación que se encontraba realizado capturas en una zona no permitida, instándole a que aguardase a que los buceadores salieran a superficie y pusiese rumbo al puerto para efectuar la correspondiente inspección en materia pesquera.
No obstante, el patrón hizo caso omiso a dichos requerimientos y continúo faenando, desatendiendo igualmente las advertencias realizadas tanto por los inspectores del servicio de inspección pesquera como por los agentes de la Guardia Civil.
La actividad extractiva únicamente ceso por motivos ajenos a dichos requerimientos, momento en el cual la embarcación puso rumbo al puerto de Burela, decisión adoptada bajo su exclusiva responsabilidad y desobedeciendo las indicaciones dadas por el servicio de inspección Pesquera y la propia Guardia Civil.
Una vez en puerto, los agentes procedieron a la intervención de 156 kilogramos de erizo de mar, que al encontrarse aún vivos fueron devueltos al mar al haber sido capturados de forma ilícita.
Asimismo, se comprobó que la embarcación carecía de la preceptiva autorización para la alternancia de artes. Por su parte, efectivos del servicio marítimo provincial realizaron una inspección en materia de seguridad marítima y documentación.
Como resultado de la actuación, la embarcación quedo atracada en el puerto de Burela con el timón precintado.












































































