
El hallazgo y el posterior aviso se han producido por un trabajador que estaba realizando trabajos en una finca en la localidad de Coreses. No nos podemos fiar del aspecto físico de estos artefactos que, a pesar de parecer deteriorados, obsoletos e inofensivos, pudiera ser que estuvieran aún activos, pudiendo causar graves daños a las personas que los manipulen
15 de abril de 2026 Hace dos días, un comunicante informa que en una finca de la localidad de Coreses se ha encontrado con lo que parece un artefacto explosivo, poniendo inmediatamente el hallazgo en conocimiento de la Guardia Civil de Zamora.
Ante este aviso, una vez activado el protocolo, una unidad se traslada hasta el lugar de la aparición asegurando el perímetro de la aparición del artefacto, hasta su comprobación y valoración por miembros del Equipo EBYL (Equipo de Búsqueda y Localización) de la Comandancia de Zamora.
En este caso, la primera valoración certifica que se pudiera tratar de un artefacto proyectil perforante, teniendo que comprobarse si lleva carga explosiva o no, por lo que se procede a acordonar la zona y preservar el lugar en evitación de posibles accidentes.
En la mañana de ayer, se traslada hasta el lugar de la localización, el Grupo GEDEX de la Guardia Civil (Grupo de Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos) para llevar a cabo la destrucción controlada del artefacto.
Tras el estudio de las características y composición se confirma que se trataba de un artefacto trazador inerte carente de explosivo (sin carga explosiva), realizando su recogida para su posterior destrucción.
Los proyectiles o artefactos explosivos hallados casualmente, representan un gran riesgo para las personas si se manipulan.
Por ello, la Guardia Civil aconseja y recomienda no tocarlos nunca, señalar el lugar de la aparición para poderlo reconocer posteriormente y dar aviso a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para su recogida y posterior destrucción.
En caso de aparición en un domicilio, en ningún caso se debe trasportar dichos objetos para dejarlos o abandonarlos en otros lugares, limitándose a avisar y esperar la actuación de los especialistas.
No nos podemos fiar del aspecto físico de estos artefactos que, a pesar de parecer deteriorados, obsoletos e inofensivos, pudiera ser que estuvieran aún activos, pudiendo causar graves daños a las personas que los manipulen.













































































