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La embarcación, de 17 metros de eslora y dos motores de 1.480 caballos cada uno, se incorpora al dispositivo del Servicio Marítimo para hacer frente a las ‘pateras taxi’ y a las redes dedicadas al tráfico de personas

La Guardia Civil ha reforzado desde este domingo su dispositivo de vigilancia marítima en la Región de Murcia con la incorporación de la patrullera ‘Río Ulla’, un nuevo recurso destinado a incrementar la capacidad operativa del Servicio Marítimo frente a las embarcaciones de alta velocidad utilizadas por las organizaciones dedicadas al tráfico de personas.

La incorporación fue anunciada este lunes por el delegado del Gobierno en la Región de Murcia, Francisco Lucas, durante la presentación de dos operaciones desarrolladas recientemente por la Guardia Civil en Calblanque, en Cartagena, y Cabo Cope, en Águilas, que se saldaron con cuatro detenidos, dos embarcaciones intervenidas y tres agentes heridos leves en una de las actuaciones.

La ‘Río Ulla’, de 17 metros de eslora y equipada con dos motores de 1.480 caballos cada uno, permitirá reforzar los medios disponibles para la vigilancia del litoral y la lucha contra las denominadas ‘pateras taxi’, embarcaciones de alta velocidad empleadas por las redes criminales para trasladar migrantes desde el norte de África hasta las costas españolas.

La llegada de esta patrullera se produce, además, en un momento de especial presión sobre el litoral murciano, con sucesivas operaciones dirigidas contra unas organizaciones que emplean embarcaciones cada vez más potentes y rápidas.

Dos operaciones que evidencian el riesgo

La incorporación de la ‘Río Ulla’ coincide con la difusión por parte de la Guardia Civil de los resultados de dos operaciones desarrolladas durante los últimos días.

La primera tuvo lugar el 31 de agosto, después de que al menos 63 migrantes fueran localizados en una playa de Calblanque, en Cartagena. Algunos presentaban heridas de diversa consideración y, según los testimonios recogidos por los agentes, habían pagado varios miles de euros por realizar la travesía.

Los migrantes manifestaron que los patrones los habían golpeado para obligarlos a mantener la cabeza agachada y que, durante la aproximación a la costa, llegaron a utilizar un machete y un espray de pimienta para obligarlos a saltar al agua rápidamente, incluso cuando algunos no sabían nadar.

Mientras las patrullas terrestres atendían a los recién llegados, la embarcación utilizada por los traficantes emprendió la huida mar adentro.

Una patrullera del Servicio Marítimo de la Guardia Civil siguió su rastro y consiguió localizarla a 12 millas al sureste de Monte Cenizas. Los agentes detuvieron a sus dos ocupantes y se hicieron cargo de una embarcación de aproximadamente 15 metros de eslora equipada con cuatro motores de gran potencia.

Una persecución que terminó con tres agentes heridos

La segunda actuación se desarrolló el 2 de septiembre en aguas de Cabo Cope, en Águilas. En este caso, el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) detectó una embarcación sospechosa que, según la investigación, estaría dedicada al transporte ilegal de personas.

Una patrullera del Servicio Marítimo y un helicóptero de la Guardia Civil localizaron la embarcación, una semirrígida de alta velocidad que se encontraba fondeada cerca de la costa.

Al advertir la presencia de los agentes, sus ocupantes pusieron en marcha los motores y emprendieron la huida. Las reiteradas órdenes para que se detuvieran fueron ignoradas y la persecución derivó en una situación especialmente peligrosa cuando ambas embarcaciones llegaron a quedar enfrentadas.

La patrullera tuvo que realizar una maniobra brusca para evitar una colisión frontal. Posteriormente, la embarcación perseguida quedó perpendicular a la nave oficial y realizó una maniobra que terminó provocando la embestida.

Ante la imposibilidad de evitar el impacto, uno de los guardias civiles efectuó dos disparos disuasorios, sin alcanzar a ninguno de los ocupantes. A pesar de ello, la lancha terminó golpeando a la patrullera en uno de sus laterales. Tres agentes resultaron heridos leves.

Los ocupantes continuaron posteriormente la huida mientras arrojaban bidones de combustible por la borda. Los agentes reanudaron la persecución y finalmente consiguieron alcanzar la embarcación, abordarla y detener a sus dos ocupantes.

En su interior fueron localizadas 28 garrafas de gasolina. La investigación permitió además relacionar esta embarcación con la intervenida días antes en Cartagena.

Los cuatro detenidos están relacionados, según la investigación, con el transporte irregular de migrantes. A los arrestados se les atribuyen presuntos delitos de favorecimiento de la inmigración irregular, contrabando, atentado contra agentes de la autoridad, lesiones, daños, piratería y transporte ilícito de combustibles líquidos.

Embarcaciones cada vez más potentes

Las dos actuaciones han puesto de manifiesto también la evolución de las embarcaciones empleadas por estas organizaciones.

Según la información facilitada por la Guardia Civil, las dos lanchas intervenidas eran embarcaciones de alta velocidad y gran envergadura, con varios motores que podían alcanzar hasta 350 caballos de potencia cada uno.

El coronel jefe de la Quinta Zona de la Guardia Civil, Francisco Pulido, explicó que las llamadas ‘pateras taxi’ no constituyen un fenómeno nuevo y que este tipo de embarcaciones lleva años siendo utilizado por las redes dedicadas al tráfico de personas.

Su funcionamiento responde a una lógica diferente a la de las pateras convencionales: las embarcaciones de alta velocidad trasladan a los migrantes hasta la costa española y, posteriormente, regresan al continente africano para realizar nuevos viajes. La evolución se ha producido fundamentalmente en sus dimensiones, capacidad y potencia.

El objetivo de las organizaciones criminales es, por tanto, mantener operativas estas embarcaciones para multiplicar el número de desplazamientos y aumentar su capacidad de beneficio.

Más medios para el Servicio Marítimo

La llegada de la ‘Río Ulla’ no constituye el único refuerzo reciente del dispositivo.

Francisco Lucas explicó que la Guardia Civil dispone también de una patrullera procedente de Barcelona, un buque de altura integrado en Frontex que desarrolla su actividad exclusivamente en aguas de la Región de Murcia y la semirrígida rápida S-40, que ha vuelto a prestar servicio después de reforzarse sus motores.

A estos medios se suma ahora la nueva patrullera, que incrementa la capacidad de respuesta del Servicio Marítimo ante embarcaciones de gran potencia.

La propia Guardia Civil dispone de un Servicio Marítimo especializado en la vigilancia de los espacios marítimos y en actuaciones relacionadas con la seguridad, el resguardo fiscal y la protección de las costas. Entre sus capacidades se incluyen medios navales de diferentes características, desde embarcaciones semirrígidas hasta patrulleras de mayor porte.

Una vigilancia que combina medios terrestres, marítimos y aéreos

Las operaciones desarrolladas en Cartagena y Águilas muestran además que la lucha contra estas redes no depende exclusivamente de las patrulleras.

La detección mediante sistemas de vigilancia, el empleo de helicópteros, la intervención de las unidades territoriales y la actuación del Servicio Marítimo forman parte de un dispositivo coordinado que permite localizar las embarcaciones, seguir sus movimientos e intervenir cuando las circunstancias operativas lo permiten.

En el caso de Cabo Cope, precisamente, el SIVE permitió detectar la embarcación sospechosa antes de que intervinieran la patrullera y el helicóptero de la Guardia Civil.

La actuación posterior puso de manifiesto hasta qué punto estas intervenciones pueden convertirse en situaciones de riesgo para los propios agentes.

La ‘Río Ulla’ ya ha entrado en servicio

La incorporación de la patrullera no se queda en un anuncio sobre futuros refuerzos. La ‘Río Ulla’ comenzó a prestar servicio en la Región durante la tarde del domingo y ya ha participado en una actuación durante la madrugada de este lunes.

La embarcación localizó, alrededor de las 4:40 horas, una embarcación situada a unas dos millas de la costa, en las proximidades del puerto de Escombreras, en Cartagena. En ella viajaban cinco hombres adultos de origen argelino, que fueron trasladados posteriormente a dependencias de la Policía Nacional para la tramitación de los correspondientes expedientes de devolución.

Su primera intervención llega, por tanto, prácticamente de forma inmediata a su incorporación al dispositivo.

Una respuesta reforzada frente a las redes criminales

La llegada de la ‘Río Ulla’ refuerza la capacidad de la Guardia Civil en un escenario marítimo en el que las organizaciones criminales recurren a embarcaciones rápidas, potentes y diseñadas para realizar travesías sucesivas.

Las dos operaciones de los últimos días han dejado cuatro patrones detenidos, dos embarcaciones intervenidas, combustible incautado y tres guardias civiles lesionados. Y, sobre todo, han evidenciado que la persecución de estas redes puede entrañar un elevado riesgo operativo para los agentes encargados de impedir sus actividades.

La nueva patrullera permitirá disponer de un recurso adicional para vigilar el litoral y responder ante este tipo de embarcaciones.

Porque frente a unas mafias que han convertido la velocidad, la potencia y la capacidad de sus lanchas en herramientas para facilitar sus actividades criminales, la Guardia Civil vuelve a reforzar el mar con más capacidad de vigilancia, persecución e intervención.

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"