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La investigación apunta a falsas inversiones con rentabilidades de hasta el 7,40 % y a pólizas que nunca llegaron a formalizarse. Una de las víctimas descubrió el engaño cuando quiso recuperar más de 46.000 euros

La confianza que los clientes depositaban en su actividad profesional habría sido, según la investigación, una de las principales herramientas utilizadas por un corredor de seguros de Ourense ahora detenido por su presunta implicación en una estafa que supera los 325.000 euros.

La operación, desarrollada por agentes de la Guardia Civil de Ourense, se inició a raíz de varias denuncias y permitió descubrir un supuesto entramado basado en la captación de dinero mediante productos financieros que, según las pesquisas, no existían y pólizas de seguros que tampoco habrían llegado a formalizarse.

El detenido habría aprovechado durante años la relación de confianza establecida con sus clientes y la apariencia de profesionalidad vinculada a su actividad aseguradora para ofrecerles diferentes productos de inversión con rentabilidades especialmente atractivas, que oscilaban aproximadamente entre el 3,95 % y el 7,40 % anual.

El dinero existía sobre el papel, pero no en los depósitos

Uno de los casos investigados terminó siendo determinante para sacar a la luz el presunto fraude.

Una de las personas afectadas había realizado durante varios años diferentes aportaciones económicas mediante transferencias bancarias, convencida de que estaba colocando sus ahorros en los productos financieros que le habían sido ofrecidos.

Cuando decidió disponer del dinero para afrontar la compra de una vivienda y solicitó el rescate de más de 46.000 euros, comenzaron a aparecer las primeras señales de alarma.

Según las diligencias, recibió varios justificantes de transferencias que posteriormente no habrían resultado efectivos. Las comprobaciones realizadas por los investigadores ante las entidades relacionadas con los supuestos productos permitieron determinar que no constaban los depósitos ni las aportaciones que habían sido comunicados a los perjudicados.

Lo que durante años había parecido una inversión con una rentabilidad garantizada se habría convertido así en un dinero que, llegado el momento de recuperarlo, no estaba donde supuestamente debía estar.

Documentación para dar apariencia de legitimidad

La investigación apunta también a la posible utilización de documentación aparentemente falsa para proporcionar una apariencia de legitimidad a las operaciones.

El supuesto mecanismo no se habría limitado a los productos de inversión. En otros casos investigados, el detenido habría cobrado cantidades correspondientes a primas de seguros, tanto en efectivo como mediante transferencias, entregando posteriormente a los clientes justificantes o documentos que aparentemente acreditaban la contratación de las pólizas.

Sin embargo, las comprobaciones realizadas posteriormente con las compañías aseguradoras permitieron detectar que determinadas pólizas no habían sido correctamente formalizadas.

Algunos afectados habrían conocido la situación cuando recibieron comunicaciones directamente de las compañías aseguradoras, descubriendo entonces que aquello que consideraban contratado no figuraba como tal.

Más de 325.000 euros de perjuicio

El perjuicio patrimonial investigado supera actualmente los 325.000 euros y corresponde a diferentes afectados y operaciones.

La cifra, no obstante, podría aumentar. La investigación continúa abierta y los investigadores no descartan la existencia de nuevas personas perjudicadas que todavía no hayan puesto los hechos en conocimiento de las autoridades.

Los hechos investigados presentan un elemento común: la confianza generada entre el supuesto autor y sus clientes habría permitido mantener durante un periodo prolongado operaciones que, según las comprobaciones realizadas, no se correspondían con productos financieros o seguros realmente contratados.

La confianza como puerta de entrada al engaño

El caso vuelve a poner de manifiesto una de las características más peligrosas de determinadas estafas económicas: no siempre comienzan con una llamada sospechosa, un correo extraño o una página web desconocida.

En esta ocasión, la presunta estafa habría partido de una relación profesional y de confianza construida con los clientes. La apariencia vinculada a una actividad aseguradora habría servido para generar credibilidad suficiente para que los afectados entregaran cantidades importantes de dinero.

Precisamente por ello, los investigadores deberán determinar ahora el alcance total de las operaciones, el número definitivo de perjudicados y el destino de las cantidades entregadas.

La investigación permanece abierta mientras los agentes continúan tratando de esclarecer todos los extremos de una presunta estafa que, por el momento, ya habría provocado un perjuicio económico superior a 325.000 euros.

Y fue precisamente cuando una de las víctimas necesitó recuperar sus ahorros para comprar una vivienda cuando aquello que durante años parecía una inversión segura comenzó a desmoronarse: el depósito del que esperaba obtener sus ganancias, sencillamente, no existía.

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"