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Tres informes clasificados de la Inteligencia del Ejército sitúan a 22 presuntos miembros de los servicios de inteligencia marroquíes y 50 militares en activo dentro de la ciudad autónoma.

  • Policía Nacional y Guardia Civil investigan sobre el terreno la posible presencia de agentes encubiertos y su relación con los asentamientos y determinados incidentes registrados tras la entrada masiva del 30 y 31 de julio.

La información conocida esta semana introduce un nuevo elemento en la investigación abierta en torno a la entrada masiva registrada en Ceuta los días 30 y 31 de julio. Según tres informes clasificados de la Inteligencia del Ejército español a los que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, los servicios militares habrían identificado a 72 militares marroquíes que, tras acceder a la ciudad durante aquellos acontecimientos, no habrían regresado posteriormente a Marruecos.

La cifra estaría formada por 22 personas vinculadas, según esos documentos, a los servicios de inteligencia marroquíes y otros 50 militares en activo que permanecerían distribuidos por distintos puntos de la ciudad.

La información no ha sido confirmada públicamente por el Ministerio de Defensa. La ministra Margarita Robles manifestó el pasado 28 de septiembre, a preguntas de los medios, que no le constaba la existencia de esos 72 militares y calificó de «especulaciones» parte de las informaciones difundidas, al tiempo que recordó que existe un procedimiento judicial abierto.

Una estructura organizada

Según los documentos difundidos, los 22 presuntos miembros de los servicios de inteligencia marroquíes desempeñarían una función diferente de la de los otros 50 militares.

Los primeros habrían centrado su actividad en obtener información sobre la ciudad, identificar puntos vulnerables y analizar la capacidad de reacción de las Fuerzas Armadas y de los cuerpos policiales españoles.

Los otros 50 militares actuarían sobre el terreno y, siempre según las fuentes citadas, establecerían contacto con determinados grupos de personas que se encuentran en Ceuta.

Los informes no describirían una estructura militar convencional con una cadena de mando claramente visible. La terminología empleada sería la de «centros de gravedad»: determinados individuos alrededor de los cuales se articularían distintas redes de contacto, financiación y ejecución.

Una parte especialmente sensible de la investigación estaría relacionada con los asentamientos.

Las fuentes militares citadas aseguran que se han observado movimientos de personas que entrarían desde Marruecos con dinero o equipaje, permanecerían un tiempo limitado en Ceuta y posteriormente regresarían al país vecino.

También se habrían documentado entregas periódicas de alimentos en determinados asentamientos. Según esas fuentes, esos movimientos podrían formar parte de una estructura destinada a garantizar la financiación y el abastecimiento de grupos concretos.

De confirmarse, se trataría de un elemento de enorme importancia para determinar si detrás de determinados comportamientos posteriores a la entrada masiva existió una organización estable. 

Vigilancia sobre las unidades españolas

Los informes militares también atribuirían a algunos de los presuntos infiltrados labores de observación sobre las Fuerzas Armadas españolas. Según las fuentes consultadas por EL ESPAÑOL, se habrían producido seguimientos de militares, grabaciones de movimientos y observación de las rutas y procedimientos utilizados por las unidades españolas.

La hipótesis de los investigadores sería que parte de esa actividad tenía como finalidad conocer la capacidad de respuesta de las fuerzas españolas y detectar posibles puntos vulnerables.

La investigación también intenta determinar si existe relación entre esa presunta actividad de inteligencia y algunos de los incidentes registrados posteriormente en la ciudad. Entre ellos figuran ataques o emboscadas sufridas por militares, incendios y otros episodios de conflictividad.

La posible relación está siendo investigada y a día de hoy no puede responsabilizar de forma acreditada a los 72 individuos.

El antecedente del informe del CENIF

La aparición de los informes militares no constituye el primer indicio conocido de una posible actuación organizada de miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes durante la entrada de julio.

El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional elaboró un informe, remitido a la Audiencia Nacional, sobre los acontecimientos del 30 y 31 de julio. El documento, de 55 páginas, presentado por Policía Nacionañ, analiza imágenes, publicaciones en redes sociales, mapas y otros elementos relacionados con la entrada masiva, y entre sus conclusiones aparecen referencias a una «planificación previa», una «dirección estratégica y operacional» y un «guiado activo» de personas hacia determinados puntos de acceso a Ceuta por parte de las fuerzas de seguridad marroquíes.

El informe incorpora además 32 fotografías en las que aparecen agentes marroquíes, tanto uniformados como de paisano. La Policía describe comportamientos compatibles con funciones de orientación, seguimiento y control de grupos de personas durante el desplazamiento hacia la frontera. Estos elementos han adquirido una importancia adicional después de conocerse los informes atribuidos a la Inteligencia del Ejército.

Sin embargo, existe una importante cautela institucional. El director general de la Policía Nacional, Francisco Pardo, comunicó al ministro del Interior que no existía ningún informe policial que atribuyera a las fuerzas marroquíes la planificación o ejecución de la entrada masiva. La explicación ofrecida por Interior es que el documento del CENIF no determina quién se encuentra detrás de la organización de los acontecimientos y que la autoría intelectual continúa sin establecerse.

Ambas cuestiones no son necesariamente incompatibles: un informe puede describir la actuación de determinados agentes marroquíes durante los acontecimientos sin identificar a la autoridad que ordenó o coordinó globalmente la operación.

Policía y Guardia Civil ya investigan

El asunto ha entrado ahora en una nueva fase. Según fuentes del Ministerio del Interior citadas este 30 de septiembre, unidades especializadas de la Policía Nacional y de la Guardia Civil trabajan sobre el terreno para investigar la posible presencia de agentes marroquíes encubiertos en Ceuta. La investigación incluiría unidades de contrainteligencia y de lucha antiterrorista.

Los investigadores estarían siguiendo a personas que llegaron durante los días 30 y 31 de julio y que continúan en la ciudad, especialmente en zonas de asentamientos y playas. Paralelamente, los servicios policiales estarían comprobando la posible presencia entre quienes entraron en julio de personas con antecedentes relacionados con el terrorismo yihadista.

Según las informaciones publicadas, cinco personas habrían sido ya expulsadas a Marruecos por este tipo de antecedentes.

La investigación intenta determinar además si algunos de los incidentes sufridos posteriormente por militares españoles pudieron contar con algún tipo de coordinación externa.

Siete reservistas, un dato diferente

A esos 72 presuntos efectivos se sumarían otros siete reservistas marroquíes que, según la información publicada, se habrían presentado voluntariamente ante la Policía Nacional para identificarse. Su situación sería, por tanto, diferente de la atribuida a los 72 individuos incluidos en los informes de Inteligencia.

La existencia de estos siete reservistas constituye un dato importante que deberá ser igualmente contrastado y contextualizado por las autoridades competentes.

Una investigación todavía abierta

A día de hoy existen varios niveles de información.

  • Está acreditada la entrada masiva de decenas de miles de personas en Ceuta durante los días 30 y 31 de julio y existe una investigación judicial abierta.
  • También está documentada la presencia de agentes marroquíes durante aquellos acontecimientos, según el informe del CENIF, que incluye imágenes de efectivos uniformados y de paisano.
  • Existen además tres informes clasificados que, según la información publicada por EL ESPAÑOL, identificarían a 72 militares marroquíes que habrían permanecido posteriormente en Ceuta.
  • Y, desde este 30 de septiembre, existen informaciones que apuntan a una investigación específica de Policía Nacional y Guardia Civil sobre la posible actividad de agentes marroquíes encubiertos en la ciudad.

La diferencia entre esos cuatro niveles resulta esencial. Porque una cosa es detectar y documentar la presencia de miembros de las fuerzas de seguridad de otro país; otra, demostrar que actuaban coordinadamente; y otra distinta, acreditar que respondían a instrucciones de una estructura estatal y que participaron directamente en acciones destinadas a alterar la seguridad de una ciudad española.

La próxima comparecencia de la ministra de Defensa, Margarita Robles, ante la Comisión de Secretos Oficiales, prevista para el 6 de octubre, puede aportar nuevos elementos sobre la existencia y el contenido de los informes. La cuestión central será entonces determinar qué conocían exactamente los servicios españoles, cuándo lo conocieron y qué medidas se adoptaron. Mientras tanto, la investigación continúa abierta en varios frentes: judicial, policial, militar y de inteligencia.

Y será precisamente el contraste entre esas investigaciones el que permita determinar si los 72 militares marroquíes constituyen una estructura organizada dentro de Ceuta o si parte de las interpretaciones publicadas hasta ahora deberán ser revisadas a la luz de nuevas pruebas.

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"