
El juez les imputa delitos de tentativa de homicidio, lesiones y atentado contra agentes de la autoridad. Los Mossos mantienen abierta la búsqueda de un cuarto implicado
Los tres hombres detenidos por su presunta participación en el tiroteo que dejó heridos de bala a dos guardias civiles en Tarrasa (Barcelona) han ingresado en prisión provisional, comunicada y sin fianza. El juzgado de instrucción de la localidad ha acordado esta medida mientras avanza una investigación que mantiene todavía un frente abierto: localizar al cuarto integrante del grupo que participó presuntamente en el violento enfrentamiento con los agentes.
Los tres arrestados están siendo investigados por delitos de tentativa de homicidio, lesiones y atentado contra agentes de la autoridad, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).
La decisión judicial supone un nuevo paso en una investigación que comenzó la noche del pasado jueves 1 de octubre, cuando dos agentes de la Guardia Civil que realizaban un servicio de paisano detectaron en la AP-7 un vehículo que levantó sus sospechas.
Los agentes, destinados en la Comandancia de la Guardia Civil de Barcelona, circulaban en un vehículo camuflado y detectaron el turismo en las inmediaciones del área de servicio de la Puerta de Barcelona. Según la información facilitada por fuentes policiales, en el vehículo viajaban cuatro personas que presuntamente formarían parte de un grupo dedicado al robo de mercancías transportadas por camiones en las autopistas, conocidos policialmente como «teloneros».
Una persecución que terminó en Can Parellada
El seguimiento se prolongó por la AP-7 hasta Terrassa. En un primer momento, los guardias civiles trataron de identificar a los ocupantes del turismo, pero estos emprendieron la huida y, según la investigación, llegaron a intentar arrollar a los agentes con el vehículo.
Poco después, alrededor de las 22:30 horas, los agentes localizaron nuevamente el vehículo en la calle Europa, en el barrio de Can Parellada. Fue entonces cuando se produjo el episodio más grave.
Según las informaciones conocidas hasta ahora, los ocupantes del vehículo abrieron fuego contra los dos guardias civiles. Los agentes respondieron utilizando sus armas reglamentarias, desencadenándose un intercambio de disparos que terminó con ambos agentes heridos.
Uno de ellos recibió cuatro impactos de bala, mientras que el segundo fue alcanzado por un disparo. El agente que sufrió las lesiones de mayor gravedad fue además agredido cuando se encontraba en el suelo sin posibilidad de defenderse y trasladado al Hospital Universitari Parc Taulí de Sabadell, donde tuvo que ser intervenido quirúrgicamente. Su compañero fue evacuado a MútuaTerrassa. Ambos permanecen fuera de peligro.
La violencia del ataque no se limitó a los disparos. El agente que resultó más gravemente herido fue además golpeado con un palo cuando se encontraba tendido en el suelo, según las informaciones difundidas tras el suceso. Su compañero, pese a estar también herido, consiguió auxiliarle y alertar a los servicios de emergencia.
Los agentes iban de paisano y en el momento de proceder a la detención se identificaron como guardias civiles
Uno de los elementos que está siendo analizado por los investigadores es que los dos guardias civiles se encontraban realizando el servicio de paisano y utilizaban un vehículo sin distintivos policiales.
Según la investigación, los dos agentes se identificaron como guardias civiles antes de que los delincuentes abriesen fuego contra ellos. Algunas fuentes señalan que, al no identificar inicialmente el vehículo como policial, los sospechosos no habrían dado credibilidad a la condición de agentes de los dos guardias civiles.
Tres detenidos y un cuarto implicado todavía en paradero desconocido
Después del tiroteo se desplegó un amplio dispositivo policial en Can Parellada. En el operativo participaron unidades de los Mossos d'Esquadra, entre ellas el Grupo Especial de Intervención (GEI), además de efectivos de la Policía Municipal de Tarrasa y de Guardia Civil.
Los tres sospechosos fueron finalmente localizados y detenidos, cuando se encontraban ocultos en las inmediaciones de la zona y los agentes del GEI que participaron en la entrada permitió su detención.
La investigación, sin embargo, no está cerrada.
Los Mossos continúan buscando al cuarto integrante del grupo, que logró escapar después del tiroteo. Fuentes próximas al caso apuntaron que se trataría del padre de los tres detenidos. Asimismo, los investigadores han recuperado una de las armas de fuego que presuntamente fueron utilizadas durante el ataque.
Los tres detenidos, cuentan con antecedentes relacionados con delitos contra el patrimonio y robos.
La investigación continúa abierta
El ingreso en prisión adoptada por el juzgado responde a la gravedad de los hechos que se investigan y se produce mientras los investigadores tratan de determinar con precisión la participación concreta de cada uno de los detenidos.
La calificación provisional de tentativa de homicidio refleja la gravedad con la que el órgano judicial está abordando un episodio en el que dos agentes fueron recibidos a tiros durante una intervención policial y uno de ellos llegó a recibir cuatro impactos de bala.
Ahora será necesario determinar quién efectuó los disparos, qué papel desempeñó cada uno de los ocupantes del vehículo y cuál fue la secuencia exacta de acontecimientos desde el primer contacto en la AP-7 hasta el enfrentamiento armado en Can Parellada. También queda pendiente localizar al cuarto sospechoso.
Mientras tanto, los dos guardias civiles continúan recuperándose de sus heridas en los respectivos centros hospitalarios. El hecho de que ambos hayan sobrevivido al ataque permite mirar con cierto alivio un episodio que pudo haber terminado con consecuencias irreparables.
Lo ocurrido en Tarrasa vuelve a poner de manifiesto, además, el nivel de riesgo al que pueden quedar expuestos los agentes cuando una actuación de vigilancia y seguimiento contra delincuentes dedicados al robo organizado deriva, en cuestión de minutos, en una confrontación armada.
En esta ocasión, dos guardias civiles resultaron heridos. La investigación judicial determinará ahora la responsabilidad penal de quienes, presuntamente, decidieron responder con armas de fuego a la intervención de los agentes.








































































