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Los identificados aseguran que desertaron de las Fuerzas Armadas de Marruecos y rechazan regresar por temor a las consecuencias de la justicia militar de su país. Los agentes encontraron además material de uso militar, entre ellos sacos de dormir reglamentarios.

La operación desplegada por la Policía Nacional para desmantelar el asentamiento de migrantes de la playa de El Trampolín, en Ceuta, ha dejado un elemento añadido de especial interés para los servicios de seguridad. Durante las labores de identificación realizadas tras el desalojo, los agentes localizaron entre los ocupantes a varios hombres que reconocieron haber pertenecido a las Fuerzas Armadas de Marruecos. 

Los individuos manifestaron a los agentes que actualmente serían desertores del Ejército marroquí y utilizaron esta circunstancia para explicar su negativa a regresar a Marruecos. Según las fuentes policiales citadas por ABC, aseguraron que el retorno podría exponerles a consecuencias penales y a posibles represalias por parte de las autoridades militares de su país.

No obstante, los investigadores españoles mantienen reservas sobre estas manifestaciones. La Policía ha identificado su vinculación con las Fuerzas Armadas marroquíes, pero la condición de desertores forma parte, unicamente y de momento, de la versión ofrecida por los propios afectados.

Material militar entre los enseres del asentamiento

La presencia miembros del Ejército marroquí no se habría sustentado únicamente en sus declaraciones. Durante las actuaciones desarrolladas en el asentamiento, los agentes encontraron material logístico de características militares, entre el que figuraban sacos de dormir reglamentarios y otros elementos asociados a las dotaciones de las Fuerzas Armadas de Marruecos. 

El hallazgo adquiere especial relevancia porque se produce en un asentamiento que durante semanas concentró a miles de personas en unas condiciones de elevada precariedad y que se encontraba a escasa distancia de la frontera con Marruecos.

La investigación deberá determinar ahora cómo llegó ese material hasta El Trampolín, quién lo utilizaba y, especialmente, si existe alguna relación entre los hombres identificados y otras personas que pudieran haber desempeñado funciones de organización dentro del asentamiento.

Un dispositivo de gran envergadura

El desalojo de El Trampolín se desarrolló en dos fases y movilizó a más de 350 agentes de la Policía Nacional, además de efectivos de la Guardia Civil y apoyo de las Fuerzas Armadas. El asentamiento había llegado a concentrar a más de 3.000 personas después de la entrada masiva de migrantes registrada en Ceuta a finales de julio

La primera fase permitió trasladar a unos 1.100 ocupantes. Posteriormente, durante la segunda intervención, la Policía completó el desalojo del arenal. Los agentes encontraron, además, numerosas personas que habían abandonado previamente el lugar o que se habían desplazado hacia otras zonas de Ceuta para evitar ser identificadas.

Los inmigrantes trasladados fueron conducidos hasta el Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de El Tarajal, donde se procedió a su identificación y a la tramitación correspondiente de su situación administrativa. Una parte importante de los ciudadanos marroquíes optó por regresar voluntariamente a su país sin completar el procedimiento de identificación.

La investigación mantiene abiertas varias líneas

La aparición de ciudadanos con vinculación con las Fuerzas Armadas marroquíes se produce, además, en un contexto en el que los servicios policiales llevaban semanas prestando una especial atención a determinados grupos dentro del asentamiento.

A finales de septiembre, ya se informó de que los servicios de información habían detectado a un grupo de marroquíes que aparentemente recibía instrucciones de los ocupantes de una furgoneta que acudía de forma reiterada a las inmediaciones de El Trampolín. Los investigadores trataban entonces de determinar la finalidad de esos contactos y de identificar a las personas que pudieran estar coordinando determinados movimientos. 

Ese antecedente no permite establecer una relación directa con los militares identificados durante el desalojo, pero explica el especial interés de los servicios de información por determinados individuos y movimientos registrados en el asentamiento.

La Policía también mantiene abiertas otras investigaciones relacionadas con posibles redes que estarían facilitando alojamiento o vías de salida de Ceuta hacia la Península, así como sobre personas que podrían tener antecedentes u órdenes de expulsión pendientes. Se trata, en todos estos casos, de líneas de investigación que deberán concretarse antes de extraer conclusiones.

Un dato que añade complejidad al control de la frontera

La identificación de miembros de las Fuerzas Armadas de Marruecos entre los ocupantes de El Trampolín introduce un elemento adicional en una crisis migratoria que ya había obligado a desplegar un dispositivo extraordinario en Ceuta.

La cuestión fundamental ahora será determinar cuál era su situación dentro de las Fuerzas Armadas marroquíes y si sus afirmaciones sobre una supuesta deserción pueden ser acreditadas. También deberá establecerse el origen del material militar localizado y si existe alguna conexión entre los identificados y las estructuras que los servicios de información vienen vigilando en el entorno del asentamiento.

El desalojo de El Trampolín ha permitido recuperar un espacio ocupado durante más de dos meses y retirar decenas de toneladas de residuos, pero las actuaciones policiales continúan en otros puntos de Ceuta. La presión migratoria, lejos de desaparecer con el desmantelamiento del campamento, se ha desplazado hacia barrios periféricos, zonas de monte y otros asentamientos

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"