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foto 2 patos congelados

Los patos se encontraban congelados, sin plumas y dentro de bolsas de plástico, careciendo de documentación que acreditase su trazabilidad. El encargado del establecimiento intentó ocultar de la inspección los patos, ocultándolos bajo una estantería. La propietaria del establecimiento y el encargado han sido investigados como presuntos autores de un delito leve contra la salud pública

14 de octubre de 2022. En la mañana del día 5 de octubre el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil de Zaragoza, recibió una comunicación de los Servicios Veterinarios Oficiales del Servicio Provincial de Sanidad del Gobierno de Aragón, poniendo en conocimiento que en un restaurante de Zaragoza capital se había observado a personas que introducían al local patos vivos.

Ante estos hechos, esa misma mañana un especialista del SEPRONA, junto a inspectores del Servicio Provincial del Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón, se personaron en el referido establecimiento a fin de realizar una inspección y comprobar la veracidad de los hechos.

En un primer momento se entrevistaron con el encargado del establecimiento preguntándole si tenía almacenados productos o subproductos de pato, mostrándoles este un congelador situado en el comedor del restaurante. Mientras los inspectores comprobaban los productos contenidos en la cámara, el encargado se retiró a un almacén. Ante la sospecha de que la ausencia pudiera ser usada para la ocultación de alguno de los productos, el especialista del SEPRONA acudió al referido almacén, comprobando que esta persona estaba sacando patos congelados del interior de una cámara frigorífica y ocultándolos bajo una estantería.

Tras comprobar la parte baja del armario, se lograron intervenir un total de 9 patos y otros dos en el interior de la cámara frigorífica, todos ellos congelados, sin plumaje, metidos en bolsas de plástico sin etiquetado alguno, documento de trazabilidad o factura que amparase su legal procedencia.

En el transcurso de la inspección se personó en el establecimiento la propietaria del mismo, quien manifestó no poseer documento de compra por habérselos comprado a un tercero del que desconocía su identidad.

Los patos intervenidos fueron declarados no aptos para el consumo humano por los Servicios de Sanidad, existiendo un riesgo para la salud pública, siendo retirados por una empresa de gestión de residuos para su destrucción.

Por estos hechos, el día 10 de octubre se procedió a la investigación de estas dos personas, un hombre y una mujer, de 49 y 52 años respectivamente, como presuntos autores de un delito leve contra la salud pública por productos alimentarios no aptos para el consumo.

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"