
El artículo 6 de la Cartilla de la Guardia Civil establece que un guardia civil debe ser una fuente de esperanza para los afligidos y un símbolo de seguridad. Entre otras cosas este articulo establecía que "el que tenga su casa presa de las llamas, considere el incendio apagado".
En esencia este articulo, se refiere a la actitud que debe mostrar el guardia civil ante situaciones de peligro o emergencia y significa que el guardia civil debe transmitir tranquilidad y esperanza al ciudadano, incluso en las circunstancias más adversas, como si el problema ya estuviera resuelto, trasladando una sensación de calma y seguridad a quien se encuentra en una situación difícil, actuando como un faro de esperanza, simbolizando la protección y la seguridad que el Cuerpo ofrece ante cualquier catástrofe
El verano de 2025 ha golpeado a España con una virulenta ola de incendios forestales, exacerbada por una prolongada ola de calor, fuertes vientos y una sequía que ha convertido vastas áreas de nuestro territorio en un polvorín.
Desde Galicia hasta Andalucía, pasando por Castilla y León, Madrid, Castilla-La Mancha y Extremadura, las llamas han arrasado decenas de miles de hectáreas, han obligado a evacuaciones masivas, han destruido propiedades y, lamentablemente, han cobrado vidas humanas y animales.
En este contexto de emergencia nacional, la Guardia Civil ha demostrado, una vez más, ser un pilar esencial en la respuesta a esta crisis, no solo garantizando la seguridad de los ciudadanos y los equipos de extinción, sino también asumiendo un rol activo en la contención inicial de los incendios, el rescate de personas y animales, la protección de infraestructuras críticas y la investigación de las causas de estos siniestros, con resultados concretos en la detención de los responsables.
Durante el mes de julio y agosto de 2025, España ha registrado más de 20 Grandes Incendios Forestales (GIF), definidos como aquellos que superan las 500 hectáreas, con un total estimado de más de 46.000 hectáreas quemadas hasta el 12 de agosto, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Comunidades como Castilla y León, Galicia, Andalucía, Madrid, Castilla-La Mancha y Extremadura han sido las más afectadas, con focos críticos en provincias como Ourense, Zamora, León, Ávila, Cádiz, Toledo y Cáceres.
En este escenario, la Guardia Civil ha desplegado más de 5.000 efectivos (Seguridad Ciudadana, Tráfico, Seprona, Usecic, GRS, Servicio Aéreo...), que han colaborado en múltiples frentes para mitigar el impacto de los incendios y proteger a la población.
En muchos casos, los agentes de la Guardia Civil han sido los primeros en llegar a los focos de los incendios, especialmente en áreas rurales donde la Benemérita mantiene una presencia constante. Su rápida intervención ha sido crucial para contener las llamas en las primeras etapas, evitando una propagación más devastadora hasta la llegada de los bomberos y la Unidad Militar de Emergencias (UME).
Por ejemplo, en el incendio de Méntrida (Toledo), que se extendió a Madrid y calcinó más de 3.000 hectáreas, agentes de la Guardia Civil trabajaron puerta a puerta para desalojar la urbanización Calypo Fado, asegurándose de que no quedara ninguna persona en peligro cerca de las llamas.
La labor de la Guardia Civil no se ha limitado a la seguridad perimetral. En numerosos casos, los agentes han arriesgado su integridad física para rescatar a personas y animales atrapados por el fuego. En Zamora los agentes rescataron a un rebaño de más de 400 cabezas de ganado antes de que el incendio llegase hasta las instalaciones donde se encontraban. En Tres Cantos (Madrid), donde un incendio arrasó 1.500 hectáreas el 11 de agosto, la Guardia Civil pudo evacuar urbanizaciones como Soto de Viñuelas y Fuente El Fresno, asegurando que los residentes fueran trasladados a lugares seguros. En el incendio de Tarifa (Cádiz), que obligó a desalojar a más de 2.000 personas de la zona de Atlanterra, los agentes organizaron la evacuación y protegieron a animales en peligro.
La Guardia Civil ha desempeñado un papel clave en la protección de propiedades publicas y privadas, urbanizaciones y zonas de especial relevancia, como el paraje natural de Las Médulas en León, declarado Patrimonio de la Humanidad. En este incendio, que afectó a más de 5.000 personas evacuadas, los agentes aseguraron el perímetro y evitaron el acceso no autorizado a las zonas afectadas, protegiendo tanto las infraestructuras turísticas como las viviendas cercanas. En Ávila, durante el incendio de San Bartolomé de Pinares, la Guardia Civil garantizó que los barrios evacuados de Las Navas del Marqués no fueran saqueados y mantuvo la seguridad en las carreteras cortadas, como la línea ferroviaria entre Ávila y Madrid.
La coordinación de evacuaciones ha sido otra de las tareas destacadas de la Guardia Civil. En Zamora, donde los incendios de Molezuelas de la Carballeda y Puercas afectaron a ocho localidades y dejaron seis heridos, los agentes organizaron el traslado de miles de personas a lugares seguros, gestionando el tráfico en carreteras cortadas y asegurando que los accesos a las zonas afectadas permanecieran despejados para los servicios de emergencia. En Tarifa, un agente de la Guardia Civil resultó herido al ser arrollado mientras ayudaba en la evacuación de la playa de Atlanterra, evidenciando el riesgo al que se enfrentan los efectivos en estas operaciones.
La Guardia Civil además no da por terminada su labor cuando el fuego ya ha sido sofocado, ya que uno de los aspectos más destacados de la actuación de la Institución ha sido y es su labor en la investigación de las causas de los incendios, muchos de los cuales han sido intencionados. La Benemérita tras los incendios intensifica sus esfuerzos para identificar y detener a los responsables, logrando avances significativos en 2025. Entre las detenciones más relevantes de este año se encuentran:
Ávila: Un trabajador del servicio de extinción fue detenido como presunto autor del incendio del 28 de julio en el Barranco de las Cinco Villas, entre Cuevas del Valle y Mombeltrán, que arrasó 2.200 hectáreas y causó la muerte de un bombero en un accidente de tráfico. El detenido confesó haber iniciado el fuego para obtener días de trabajo, y actualmente está a disposición judicial y de la Fiscalía Provincial de Medio Ambiente.
La Coruña: Una mujer de 63 años está siendo investigada por provocar cinco incendios en Muxía entre el 3 y el 11 de agosto. Las pruebas fotográficas y los testimonios de testigos la sitúan cerca de los focos, y las diligencias han sido remitidas al juzgado de Corcubión.
Orense: Un hombre de 28 años fue arrestado en Canibelos mientras intentaba provocar un incendio. Además, otra persona fue detenida en Celanova por su presunta relación con 20 incendios en la misma provincia.
Cádiz: La Guardia Civil identificó a un hombre como presunto responsable de un conato de incendio en Los Caños de Meca el 12 de agosto. Aunque el sospechoso afirmó que el fuego fue accidental, causado por una vela, las autoridades sospechan que tanto este incidente como el incendio de Tarifa fueron intencionados.
Madrid: Cuatro hombres fueron detenidos por provocar más de una decena de incendios en localidades como Fresnedillas de la Oliva, El Escorial, Valdemorillo, San Martín de Valdeiglesias y Ciempozuelos durante julio. Uno de ellos, reincidente, fue responsable de incendios que afectaron 27 hectáreas y causaron cortes de carreteras y daños al tendido eléctrico.
Estas detenciones reflejan el compromiso de la Guardia Civil con la persecución de los delitos ambientales, que en España pueden acarrear penas de hasta 20 años de prisión si los incendios representan un peligro para la vida o la integridad física de las personas, según el artículo 351 del Código Penal.
La labor de la Guardia Civil no ha estado exenta de sacrificios. En el incendio de Tarifa, un agente resultó herido tras ser arrollado mientras auxiliaba en la evacuación de la playa de Atlanterra, demostrando el peligro al que se enfrentan los efectivos en el cumplimiento de su deber, donde además su exposición constante, sin equipo expecifico, al humo, las llamas y las situaciones de alto riesgo pone de manifiesto su valentía y compromiso.
La Guardia Civil ha reiterado la importancia de la “Regla del 30” (+30°C, +30 km/h de viento, -30% de humedad) como indicador de riesgo extremo de incendios, instando a la población a extremar las precauciones. Sin embargo, la magnitud de los incendios de 2025 también pone en evidencia la necesidad de una mayor inversión en prevención, gestión forestal y profesionalización de los cuerpos de extinción.
En conclusión, la Guardia Civil ha demostrado ser mucho más que un cuerpo de seguridad en la crisis de los incendios forestales de 2025. Su intervención inmediata, su valentía en los rescates, su protección de propiedades e infraestructuras, su coordinación de evacuaciones y su éxito en la detención de los responsables de los incendios intencionados son un testimonio de su compromiso con la seguridad y el bienestar de los ciudadanos.
Por Antonio Mancera Cárdenas, Director-Editor de Tribuna Benemérita










































































