
Nuevamente nos toca escribir con el corazón encogido y el alma hecha pedazos. Nuevamente dos guardias civiles, dos compañeros, dos amigos, dos padres y dos esposos, fallecen en acto de servicio.
En la mañana del 8 de mayo de 2026, a unas 80 millas náuticas de la costa de Huelva, el Servicio Marítimo Provincial de la Comandancia de Huelva perdió a dos de sus mejores hombres en acto de servicio.
El capitán Jerónimo J.M. y el guardia civil Germán P.G. fallecieron tras la colisión de dos embarcaciones del Cuerpo durante una persecución a una narcolancha. Otros dos compañeros resultaron heridos y están siendo atendidos.
Este no es un accidente más. Es el precio que paga diariamente la Guardia Civil en una batalla que libra en condiciones de absoluta desigualdad. Mientras las narcolanchas cuentan con motores de alta potencia, estructuras reforzadas y la impunidad que les otorgan organizaciones criminales millonarias y en muchos casos con leyes laxas que protegen a los delincuentes, nuestros guardias civiles salen al mar con medios limitados, embarcaciones que han cumplido su ciclo y un valor que no se compra en ningún astillero.
Dos guardias civiles ejemplares, Jerónimo JM, ingresó en la Guardia Civil en 1994. Una trayectoria brillante: destinos en Guipúzcoa, Málaga, Córdoba y, desde 2020, al frente del Servicio Marítimo de Huelva ya como capitán. Numerosas felicitaciones, tres cruces con distintivo blanco a la Orden del Mérito de la Guardia Civil, una cruz de plata, la placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo y una cruz del Mérito Militar. Un líder que no mandaba desde el despacho, sino que compartía el riesgo en el puente de mando.
Germán PG, guardia civil, ingresó en 1989 y llevaba casi 34 años en el Servicio Marítimo. Destinado en Algeciras, Almería y, desde 1994, en Huelva. Otro veterano con cruces al Mérito Militar y de la Guardia Civil. Hombres de mar, de vocación inquebrantable, que dedicaron su vida a proteger nuestras costas de la lacra del narcotráfico.
Su sacrificio no puede quedar en una nota de prensa ni en una capilla ardiente. Su sacrificio exige respuestas concretas.
Es urgente dotar a la Guardia Civil de más y mejores medios. Embarcaciones más rápidas, seguras y modernas. Tecnología adecuada para perseguir sin jugarse la vida en cada maniobra. Refuerzos humanos para que las dotaciones no tengan que operar al límite de la fatiga. La lucha contra el narco en el Estrecho y el Atlántico sur no es una operación puntual: es una guerra de desgaste que lleva décadas cobrándose vidas.
Es hora de reconocer de una vez la profesión de riesgo. Los guardias civiles que combaten el narcotráfico, el terrorismo o la delincuencia organizada, los guardias civiles que cada día se juegan su vida para proteger la nuestra en cualquier lugar de España, no pueden seguir equiparados normativamente a quien realiza una labor administrativa. El riesgo que asumen a diario es real, y es, lamentablemente, mortal. Las familias de Jerónimo y Germán, y de tantos otros caídos, merecen que ese riesgo se traduzca en reconocimiento retributivo, protección social y condiciones laborales acordes al servicio exigido y prestado.
Hoy rendimos homenaje al espíritu de sacrificio, la profesionalidad y la vocación de servicio de la Guardia Civil. Hombres y mujeres que se enfrentan a delincuentes sin escrúpulos con inferioridad de medios, pero con superioridad moral absoluta. Que salen cada día sabiendo que pueden no volver, pero que lo hacen por nuestra seguridad, por sus familias, que somos todos los españoles de bien y por una sociedad que muchas veces olvida el precio que quienes nos protegen tienen que pagar.
Como sociedad debemos exigir y recordar a las autoridades políticas, que las palabras no bastan, que no bastan las promesas incumplidas y las condolencias vacías. Que el luto oficial declarado en Andalucía se debe traducir en presupuestos reales, en inversión en seguridad y en el respeto que la Institución merece.
Jerónimo y Germán ya forman parte de la historia heroica de 182 años ininterrumpidos de la siempre Benemérita Guardia Civil. Que su ejemplo ilumine el camino y que su sacrificio no sea en vano.
Antonio Mancera Cárdenas
Director de Tribuna Benemérita










































































