
El 4 de mayo de 1984, en las dependencias del Gobierno Civil de Álava, se hizo entrega a título póstumo de la Medalla de Oro de Protección Civil a las viudas y familiares de los cuatro guardias civiles fallecidos durante las inundaciones del río Nervión en el municipio alavés de Llodio, ocurridas los días 26 y 27 de agosto de 1983.
La ingente cantidad de agua caída en la zona en aquellos días provocó que la corriente por las calles de la localidad alcanzara los dos metros de altura. Más de un centenar de localidades vascas fueron declaradas zona catastrófica.
Fue digno de resaltar la actuación de todo el personal de la Comandancia de Araba/Álava y, de forma muy especial, el que se trasladó a Llodio para asistir a la población civil y contribuir junto con los bomberos y otras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y de Protección Civil a las labores de rescate. Los efectivos se presentaron voluntariamente para prestar el servicio, demostrando con ello gran valor y arrojo, espíritu de sacrificio, abnegación, compañerismo y espíritu cívico y humanitario.
La riada acabó con la vida de más de 30 personas, entre los que se encontraban los guardias civiles Alejo García García, teniente de 47 años, Miguel Salgado Peña, Luis Postigo Cabello y Pedro Narbona Bustamante. Viajaban junto a Araceli Pozo Caño, de 16 años, y su todoterreno fue arrastrado por el agua cuando intentaban rescatar a la joven.











































































