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El 18 de junio de 1983 la Guardia Civil de la Comandancia de Vizcaya desarticuló el comando “legal” de ETA denominado “Gorrotxategui”, con la detención de uno de sus integrantes, José Ramón Larrinaga Celaya, mientras que los otros dos miembros del comando, Carmen Guisasola Solozábal y José Francisco Rementería Barrutabeña, consiguieron huir.

Las investigaciones efectuadas por la Guardia Civil permitieron acreditar la existencia de un comando que desde mediados del año de 1981 atentaba en la comarca de Vizcaya, comprendida por las localidades de Berriz, Durango, Ermua, Guernica, Lequeitio, Marquina, Ondárroa y Zaldivar. 

Cuatro días antes de su detención, Larrinaga atentó en el término municipal de Durango contra el teniente coronel jefe de la Comandancia de Vizcaya, mediante un artefacto explosivo activado a distancia y colocado en el arcén de la carretera que hizo explosión al paso de su vehículo oficial en el momento en que estaba siendo adelantado por Eduardo Vadillo Vadillo, un comerciante de 59 años de edad que resultó herido de extrema gravedad, falleciendo dos días después en el hospital de Basurto.

En noviembre de 1984, la Audiencia Nacional condenó a Larrinaga a 38 años de prisión por su participación en los hechos. En febrero de 2002, Guisasola fue condenada a 23 años de prisión por su participación en este mismo atentado.

Rementería, el tercer integrante del comando no sería juzgado por estos hechos puesto que no llegó a ser detenido por sus vinculaciones con ETA. Falleció el 7 de agosto de 2000 como consecuencia de la explosión del vehículo en el que viajaba cuando circulaba por el barrio de Bolueta, de Bilbao.