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El balance anual del Ministerio del Interior refleja un importante aumento de las incautaciones de hachís, mientras la cocaína intervenida cae cerca de un 38 por ciento. Las nuevas sustancias y las drogas sintéticas ganan protagonismo en un mercado criminal en permanente transformación

La lucha contra el narcotráfico en España dejó durante 2025 una fotografía con claros contrastes. Mientras las incautaciones de hachís experimentaron un importante incremento, los decomisos de cocaína descendieron de forma notable. También bajaron las cantidades intervenidas de marihuana y el número de detenciones, mientras determinadas sustancias sintéticas y nuevas formas de consumo comienzan a ocupar un espacio cada vez más visible en las estadísticas policiales.

Así se desprende de la Estadística Anual sobre Drogas 2025, elaborada por el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), dependiente del Ministerio del Interior.

Detrás de las cifras, sin embargo, hay una realidad mucho más compleja. El narcotráfico continúa adaptándose. Las organizaciones cambian sus rutas, diversifican los métodos de transporte, buscan nuevas vías de distribución y amplían el catálogo de sustancias con las que operan. Frente a ellas, Guardia Civil, Policía Nacional y el resto de organismos implicados mantienen una presión constante en una lucha que se desarrolla tanto en las grandes operaciones internacionales como en los servicios cotidianos.

El hachís vuelve a crecer

Uno de los datos más significativos del balance de 2025 es el aumento de las incautaciones de hachís.

Durante el pasado año se intervinieron en España alrededor de 257 toneladas, un incremento aproximado del 29,1 % respecto a 2024. Se trata de una cantidad que vuelve a situar a esta sustancia entre las de mayor volumen de intervención en nuestro país.

La evolución resulta especialmente llamativa después del descenso registrado el año anterior. España continúa siendo, por su situación geográfica y su proximidad al norte de África, una de las principales puertas de entrada de la resina de cannabis destinada al mercado europeo.

Pero las cifras también reflejan una realidad conocida por quienes combaten estas redes: la presión policial puede obligar a las organizaciones a modificar temporalmente sus procedimientos, pero su capacidad de adaptación sigue siendo considerable.

La cocaína cae casi un 38 %

La tendencia fue muy diferente en el caso de la cocaína.

Durante 2025 se intervinieron alrededor de 77 toneladas, frente a las más de 123 toneladas registradas el año anterior. El descenso se sitúa en torno al 37,8 %.

Una reducción de las cantidades incautadas, no obstante, no significa necesariamente que el mercado de la cocaína se haya reducido en la misma proporción. Las cifras de intervención dependen de numerosos factores: las rutas utilizadas, la actividad de las organizaciones criminales, la eficacia de las operaciones, los puntos de entrada detectados o incluso el desplazamiento de determinados tráficos hacia otros países y puertos.

El informe refleja, además, diferencias importantes entre territorios. Galicia, por ejemplo, registró durante 2025 un importante volumen de intervenciones de cocaína, con más de nueve toneladas decomisadas.

El tráfico internacional de esta droga continúa siendo uno de los principales desafíos para las unidades especializadas, especialmente en un país con miles de kilómetros de costa y algunos de los puertos y aeropuertos más importantes del continente.

Menos marihuana, pero el negocio sigue presente

También descendieron las intervenciones relacionadas con la marihuana y el cultivo de cannabis.

Según los datos oficiales, durante 2025 fueron incautadas alrededor de 35,5 toneladas de marihuana y aproximadamente 875.000 plantas de cannabis.

Pese a esta reducción, España continúa siendo un territorio de interés para organizaciones dedicadas al cultivo intensivo y a la distribución nacional e internacional de cannabis.

Las investigaciones desarrolladas en los últimos años han demostrado que detrás de una plantación localizada en una vivienda, una nave o una finca puede existir una estructura criminal mucho más amplia, dedicada a la producción, transporte y distribución de la droga.

A ello suelen añadirse otros delitos, como el fraude en el suministro eléctrico, el blanqueo de capitales o la utilización de sociedades y propiedades para ocultar los beneficios obtenidos.

Nuevas sustancias que obligan a estar atentos

El informe también confirma la creciente presencia de sustancias que hasta hace pocos años tenían una relevancia mucho menor.

Durante 2025 aumentaron las intervenciones relacionadas con determinadas drogas sintéticas y nuevas sustancias de consumo. Entre ellas se encuentra el denominado tusi, además del óxido nitroso, popularmente conocido como «gas de la risa».

La aparición y expansión de estos productos representa un desafío añadido para los investigadores y las autoridades sanitarias. El mercado ilegal ya no se limita a las sustancias tradicionales y evoluciona con rapidez.

Nuevas composiciones, productos adulterados, drogas comercializadas a través de canales digitales y formas de distribución que escapan a los modelos tradicionales obligan a una permanente adaptación de los servicios especializados.

El fentanilo, por ahora, no presenta en España las cifras de otros países

Uno de los datos más llamativos del informe es el relativo al fentanilo.

Durante 2025 se registró la intervención de un solo gramo de esta sustancia, una cantidad extremadamente reducida y muy alejada de la situación que viven otros países, especialmente Estados Unidos.

La experiencia internacional aconseja, no obstante, mantener la vigilancia. La aparición de nuevas sustancias o el incremento de su disponibilidad puede producirse rápidamente, y la detección temprana resulta fundamental.

Por el momento, las cifras oficiales no reflejan en España un escenario comparable al de los países afectados por una grave crisis derivada del consumo masivo de opioides sintéticos.

Casi 22.000 detenidos

La actividad desarrollada contra los delitos relacionados con las drogas se saldó durante 2025 con 21.918 personas detenidas, frente a las 24.012 del año anterior, lo que supone un descenso del 8,72 %.

Andalucía continuó concentrando una parte importante de las actuaciones relacionadas con este fenómeno, aunque otros territorios como Madrid, la Comunidad Valenciana, Galicia y las zonas fronterizas y costeras mantienen también una especial relevancia por sus características geográficas, logísticas y poblacionales.

El informe recoge igualmente 375.124 denuncias por infracciones relacionadas con las drogas, frente a las 373.567 registradas durante 2024, lo que representa un ligero incremento.

Detrás de las toneladas, miles de servicios

Las grandes cifras pueden hacer olvidar la dimensión cotidiana de esta lucha.

Detrás de una estadística de cientos de toneladas hay grandes operaciones contra organizaciones internacionales, pero también miles de actuaciones que no siempre alcanzan relevancia mediática.

Una embarcación sospechosa detectada en la costa. Un vehículo interceptado en una carretera. Un paquete intervenido. Una pequeña plantación localizada. Un punto de venta investigado. Una información obtenida durante un servicio aparentemente rutinario.

Todas esas actuaciones forman parte de la misma cadena.

Porque una intervención de escasa entidad puede proporcionar una información decisiva para iniciar una investigación de mayor alcance. En ocasiones, el hallazgo de unos pocos gramos o kilos termina conduciendo a una organización que mueve toneladas.

Y ésa es una realidad que las grandes estadísticas no siempre reflejan.

Una lucha en la que la Guardia Civil sigue siendo fundamental

La Guardia Civil mantiene un papel esencial en la lucha contra el narcotráfico en España. Sus unidades intervienen en la vigilancia del litoral y del mar territorial, la persecución de las organizaciones criminales, las investigaciones de Policía Judicial, la lucha contra el contrabando y el blanqueo de capitales y las operaciones contra el cultivo, transporte y distribución de sustancias estupefacientes.

Desde las grandes investigaciones desarrolladas por las unidades especializadas hasta el trabajo diario de las patrullas territoriales, cada actuación puede resultar determinante.

La Policía Nacional desempeña igualmente una labor fundamental en la investigación de redes nacionales e internacionales, especialmente en ámbitos relacionados con la delincuencia organizada, las infraestructuras de transporte, las fronteras y la distribución de drogas.

Junto a ellas trabajan otros organismos y servicios especializados, porque el narcotráfico hace tiempo que dejó de ser un fenómeno exclusivamente nacional.

Una organización puede introducir la mercancía por un puerto, almacenarla en una provincia, distribuirla desde otra comunidad autónoma y destinarla finalmente a varios países europeos.

La respuesta, por tanto, exige investigación, inteligencia, cooperación y coordinación.

Una amenaza que cambia de forma

El balance de 2025 deja, en definitiva, una fotografía cambiante: más hachís, menos cocaína intervenida, descenso de la marihuana y una mayor presencia de determinadas sustancias sintéticas y emergentes.

Pero quizá la principal conclusión sea que el narcotráfico no permanece inmóvil.

Las organizaciones cambian las rutas cuando una vía deja de resultar segura. Buscan nuevos puntos de entrada cuando aumenta la presión policial. Modifican los sistemas de ocultación. Diversifican las sustancias y aprovechan cualquier oportunidad para ampliar sus mercados.

Frente a esa capacidad de adaptación está el trabajo de miles de agentes y especialistas.

Porque detrás de las 257 toneladas de hachís o de las 77 toneladas de cocaína no sólo hay una cifra estadística. Hay investigaciones que duran meses o años, vigilancias, seguimientos, análisis de información, controles, inspecciones y operaciones desarrolladas en tierra, mar y aire.

Y también hay una realidad que conviene no olvidar: en la lucha contra el narcotráfico no existen servicios pequeños cuando cualquiera de ellos puede ser el principio de una investigación mucho mayor. Esa idea resume también el enfoque del texto original sobre la importancia de las intervenciones cotidianas junto a las grandes operaciones.

La Estadística Anual sobre Drogas 2025 vuelve así a poner cifras a una batalla que continúa librándose cada día en las costas, carreteras, puertos, aeropuertos, ciudades y pueblos de toda España.

Estadística Anual sobre Drogas (Pública)