
Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.
Todos conocemos estos versos que Calderón de la Barca escribía en 1650 donde destacan esos valores que a todos nos representa, o nos debería representar, por lo que significan: Honor, valor, disciplina y lealtad. El pasado 27 de septiembre, el coronel Núñez, jefe de la Comandancia de Cádiz pasaba a la Reserva, y conociendo al coronel, nadie mejor que él encajaría en esos valores.
Jesús Núñez, el guardia civil, ha sido ejemplo permanente de los valores ahumadianos durante toda su carrera, tanto dentro como fuera de España, Jesús Núñez, el mando, ha sido querido por sus subordinados, se preocupó por ellos cuando debía hacerlo y se preocupó de sus familias, cuando la tragedia sacudía su entorno profesional, por su parte el Jesús Núñez, doctor en Historia, ha sabido, a través de sus libros, de sus artículos, de sus estudios, enseñarnos la verdadera historia de la Guardia Civil y del Cuerpo de Carabineros.
De los guardias civiles se espera que seamos como la mujer del César que, “no solo debe ser honesta, sino también parecerlo”.
Núñez durante su carrera profesional ha sido un hombre honrado, que jamás hizo nada contrario a lo que se le exigía, íntegro que se mantuvo fiel a sus principios y a los deberes que le encomendaron, cumpliendo con ellos con entusiasmo y con todo convencimiento; un hombre justo, que ha sido un modelo de conducta, un hombre humilde, en algunas ocasiones acusado, de manera injusta, por políticos sin bajeza, tan solo por envidia.
Y un hombre empático, que siempre ha tenido la capacidad de comprender y compartir los sentimientos de los demás, que supo ponerse en la perspectiva del otro, incluidos sus compañeros y sus subordinados.
Personalmente le conocí, precisamente como un hombre empático, de uniforme, acompañando a la viuda y a la familia del guardia civil Fermín Cabezas, fallecido en acto de servicio y perteneciente al destacamento de Algeciras, comandancia que mandaba el coronel Núñez en aquellos momentos, en un acto de reconocimiento al agente, lo que vi en aquella ocasión, no fue al guardia civil, sino a la persona, fue la empatía, el cariño, el trato respetuoso y educado, tranquilo, con que el coronel trataba a aquella familia rota, no les dejó en ningún momento, siempre estuvo junto a ellos, para que no se sintiesen solos, aquella actitud, el que una persona se desplazase desde Algeciras tan solo para estar junto a aquellas personas heridas en lo más hondo del alma por la falta del ser querido, nos demostró que aquel hombre, aquel guardia civil, el coronel de Algeciras en aquel momento, era esencialmente una persona buena, un buen compañero y así lo comentamos María Jesús y yo. Dos años más tarde volví a coincidir, con el coronel Núñez, en una situación similar, en aquella ocasión ya no me sorprendió verle acompañando a la viuda de Agustín Cárdenas, guardia civil de Jerez de la Frontera fallecido igualmente en acto de servicio, con la misma dedicación, el mismo cariño, la misma atención, y una vez más mostrando otra de sus cualidades, la humildad, en ambos casos se mantuvo en segundo plano, no quiso ser protagonista, y a pesar de que allí había compañeros suyos, no dejó en ningún momento solas a aquellas familias a las que había acompañado, alguna vez he oído la frase “Es honra de los hombres proteger a los desvalidos”.
En una sociedad en que nos comportamos como seres autónomos, impersonales, insolidarios, que tan sólo nos preocupamos de lo nuestro, en muchos casos sin respetar las normas, en una Institución en que los principios y los valores nos definen, necesitamos personas y guardias civiles que, como Núñez, encarnen los valores sobre los que debería asentarse nuestra sociedad y que consagren y consuman su vida al servicio de esa misma sociedad desde un auténtico compromiso con la justicia, el respeto, el honor, la disciplina, la abnegación, la lealtad o el espíritu benemérito, y ante la falta de cultura y conocimientos que nos va consumiendo, a ser posible con erudición.
En un momento en que estamos faltos de valores, debería ser obligación de todos nosotros, reconocer y apreciar a quienes tenemos cerca y son ejemplo de los más altos valores y virtudes.
Ayer no fue un buen día para la Guardia Civil, y esperamos que otros tomen ejemplo y sepan recoger el testigo que deja tras su pase a la Reserva con la satisfacción del deber cumplido, lástima que su esfuerzo, no haya servido para que un buen profesional siga en activo al servicio de la Guardia Civil, de los guardias civiles y de la sociedad, perdemos un guardia civil con honor, íntegro, un guardia civil de cuerpo entero, posiblemente la sociedad no deje perder a un hombre de bien, un erudito, que sabrá enseñar todo lo bueno de la Guardia Civil.
Y para terminar y como mi especial homenaje al hombre, al Doctor en Historia y al Guardia Civil, quiero volver a los versos de Calderón:
… que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira como procede
Siempre a las órdenes de Usía, mi coronel.
Antonio Mancera Cárdenas
Guardia Civil










































































