
La festividad de la Virgen del Pilar reunió actos institucionales en Badajoz y Cáceres con un reconocimiento al trabajo de los agentes, más de 112.000 servicios realizados en el último año y la incorporación de 150 guardias civiles en prácticas a la región.
La Guardia Civil celebró el pasado 12 de octubre la festividad de su Patrona, la Virgen del Pilar, con actos en distintos puntos de Extremadura en los que la seguridad del medio rural, la protección de los ciudadanos y el reconocimiento a quienes prestan servicio en el Cuerpo ocuparon un lugar destacado.
La jornada estuvo marcada por un mensaje compartido por los responsables institucionales: la presencia de la Guardia Civil continúa siendo esencial en una comunidad extensa, con numerosos municipios de pequeño tamaño y una población dispersa. Una realidad que exige adaptar los recursos humanos y operativos a las necesidades de cada territorio, sin que vivir lejos de las grandes ciudades suponga una menor protección.
Durante el acto celebrado en Badajoz, el delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, felicitó a los cerca de 3.000 hombres y mujeres que integran la III Zona de la Guardia Civil y destacó la incorporación de 150 agentes en prácticas durante este año, cifra que presentó como la más elevada registrada hasta ahora en la comunidad.
La celebración sirvió también para hacer balance de la actividad desarrollada por el Instituto Armado. Según los datos expuestos por el general jefe de la Guardia Civil en Extremadura, Andrés Velarde Tazón, el Cuerpo había realizado más de 112.000 servicios durante el último año, incluidos cerca de 2.000 auxilios de distinta naturaleza. Detrás de estas cifras se encuentran actuaciones de seguridad ciudadana, intervenciones de emergencia, asistencia a personas en situación de riesgo y tareas de prevención e investigación criminal.
La seguridad rural, una prioridad para Extremadura
La extensión territorial y la dispersión de la población extremeña condicionan de manera directa el trabajo de la Guardia Civil. En muchos municipios, especialmente en los de menor tamaño, sus agentes constituyen una referencia cercana para los vecinos y una pieza fundamental de la respuesta ante emergencias, delitos y situaciones de vulnerabilidad.
Quintana defendió durante los actos de Badajoz la necesidad de disponer de un modelo de servicio flexible, capaz de situar los recursos allí donde resulten más necesarios. A su juicio, la eficacia no depende exclusivamente del número de instalaciones abiertas, sino también de la organización de las patrullas, la optimización de los medios disponibles y la reducción de los tiempos de respuesta.
«Vivir en un pueblo no significa tener menos seguridad ni una menor protección de los derechos», sostuvo el delegado del Gobierno, quien insistió en que la protección de los ciudadanos debe mantenerse con independencia de su lugar de residencia.
El planteamiento conecta con una de las particularidades del servicio benemérito: atender territorios en los que las distancias entre localidades pueden ser considerables y en los que la actividad agrícola y ganadera forma parte esencial de la economía. La vigilancia de explotaciones, la prevención de robos en el campo y la protección de las personas mayores o de quienes viven solas son algunas de las necesidades que requieren una respuesta adaptada a cada entorno.
Entre las prioridades señaladas por Quintana figuraron también la lucha contra la violencia de género, la protección de las víctimas y de las personas más vulnerables, la prevención de la ciberdelincuencia y la persecución de los delitos que afectan al sector agrario. El delegado reconoció, asimismo, la labor de especialidades como el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), las Unidades de Seguridad Ciudadana de Comandancia (Usecic), la Policía Judicial, los equipos cinológicos, el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS), las Intervenciones de Armas y Explosivos, la Agrupación de Tráfico y los servicios de Información y Fiscal y de Fronteras.
La formación permanente y la disponibilidad de medios adecuados fueron otros de los aspectos destacados durante la jornada. El objetivo, según se expuso, es que la Guardia Civil pueda responder a riesgos cada vez más complejos y a nuevas formas de delincuencia sin perder la cercanía que caracteriza su trabajo cotidiano.
Badajoz y Mérida: reconocimiento al servicio y a la protección de vidas
El acto institucional de Badajoz reunió a representantes de las administraciones públicas, autoridades civiles y militares, miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, guardias civiles, familiares y representantes de la sociedad extremeña. La celebración permitió reconocer públicamente la entrega de los agentes y recordar el papel que desempeñan en la seguridad de la comunidad.
El delegado del Gobierno agradeció a los integrantes del Cuerpo su profesionalidad, sentido del deber y dedicación, e hizo extensivo ese reconocimiento a sus familias, cuyo apoyo resulta importante en una profesión que exige disponibilidad, compromiso y capacidad para responder a situaciones difíciles.
Por su parte, la subdelegada del Gobierno en Badajoz, Maribel Cortés, presidió los actos celebrados en la Escuela de Tráfico de Mérida. Allí se puso el foco en la labor de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y en su contribución a la prevención de accidentes y a la protección de los usuarios de las carreteras.
La seguridad vial es una de las áreas en las que el trabajo de los agentes tiene una repercusión directa sobre la vida de los ciudadanos. Cada patrulla, control o intervención busca prevenir conductas de riesgo, auxiliar a quienes sufren un accidente y reducir las consecuencias de los siniestros. Como se destacó durante el acto, el propósito último es proteger vidas.
La celebración en Mérida permitió, de este modo, reconocer una especialidad cuyo trabajo va más allá de la vigilancia de las vías: incluye la regulación del tráfico, la investigación de accidentes y la asistencia a conductores y viajeros que necesitan ayuda durante sus desplazamientos.
Cáceres: presencia en 221 municipios y más de 33.000 patrullajes
La Comandancia de Cáceres celebró su propio acto institucional, con desfile y reconocimientos a guardias civiles y personas que colaboran con el Instituto Armado. Entre las autoridades asistentes se encontraban el vicepresidente de la Junta de Extremadura, Óscar Fernández Calle; la portavoz del Gobierno regional, Elena Manzano; y el alcalde de Cáceres, Rafael Mateos, además de representantes institucionales y miembros de otros cuerpos y servicios públicos.
Durante la ceremonia, el teniente coronel Rafael Roldán Parra presentó un balance de la actividad desarrollada en la provincia. Según los datos difundidos, los agentes llevaron a cabo más de 33.000 patrullajes y detuvieron o investigaron a unas 4.400 personas.
El responsable de la Comandancia señaló un incremento del 7,3 % en la delincuencia tradicional, especialmente relacionado con robos en segundas residencias, así como un ligero aumento de la ciberdelincuencia. En este último ámbito destacó una tasa de esclarecimiento del 35,04 %, que situó a la Comandancia cacereña entre las más destacadas del país, según el balance presentado durante el acto.
La actividad operativa incluyó actuaciones de protección ambiental, investigaciones contra el tráfico ilícito de armas y la pornografía infantil, operaciones contra el tráfico de drogas y una intervención que permitió desarticular una secta. Entre las investigaciones mencionadas figuraron las operaciones Percaliz y Boscar, relacionadas con la protección ambiental; Colchón, contra una secta; Trampantojo, en materia de armas; y Engaño, contra la pornografía infantil. También se citaron las operaciones Bohemia, Domatio y Keti, vinculadas a intervenciones contra las drogas.
Más allá de los resultados policiales, el subdelegado del Gobierno en Cáceres, José Antonio García, puso el acento en la extensión territorial del servicio: la Guardia Civil presta servicio en 221 de los 223 municipios de la provincia. Se trata de un dato especialmente significativo en una provincia con numerosas localidades pequeñas, donde la presencia del Cuerpo constituye una referencia para la seguridad y la atención ciudadana.
García también destacó la coordinación con las policías locales a través del sistema VioGén, destinado al seguimiento y protección de las víctimas de violencia de género, y la importancia de mantener y mejorar los acuartelamientos. Estas instalaciones son lugares de trabajo para los agentes, pero también puntos de referencia para los vecinos que necesitan formular una denuncia, solicitar ayuda o trasladar una incidencia.
En este contexto, la Comandancia cacereña cuenta con una oficina móvil de atención al ciudadano, concebida para reforzar la presencia de la Guardia Civil en localidades que no disponen de cuartel propio. El vehículo puede funcionar como dependencia móvil y como puesto de mando avanzado. La información publicada sobre su incorporación no concreta todavía un calendario de visitas ni el catálogo de trámites que podrán realizarse en cada desplazamiento, pero su finalidad es acercar los servicios del Cuerpo a municipios que, por sus características, requieren fórmulas de atención adaptadas.
Reconocimiento a los agentes y a quienes colaboran con el Cuerpo
La festividad de la Virgen del Pilar es también una ocasión para reconocer la dedicación de los guardias civiles y la colaboración de quienes contribuyen a que su trabajo pueda desarrollarse con eficacia.
En Cáceres, el acto incluyó la entrega de condecoraciones y menciones honoríficas a integrantes de la Guardia Civil, profesionales de otros cuerpos y representantes de distintos ámbitos de la sociedad civil. Entre los distinguidos con la Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil con distintivo blanco figuraron el brigada David Pérez, los guardias civiles Felipe González, Teófilo Carrasco, María Dolores López y Antonio Manuel Bonito, así como la magistrada-juez María Dolores Guerra.
También recibieron menciones honoríficas miembros de la Policía Nacional, del Servicio de Vigilancia Aduanera y de la Policía Local de Cáceres, junto a personas de la sociedad civil que mantienen una relación de colaboración con el Cuerpo. Entre ellas se encontraban profesionales de la Administración, de la seguridad privada y del ámbito social.
Estas distinciones ponen de relieve que la seguridad pública requiere coordinación y cooperación. La actuación de los agentes se desarrolla en contacto permanente con otros servicios, administraciones y ciudadanos, y esa colaboración puede resultar decisiva tanto en una investigación como en una emergencia o en la atención a personas vulnerables.
La jornada estuvo acompañada, además, por el reconocimiento a la labor diaria de los hombres y mujeres del Instituto Armado y por el recuerdo de quienes perdieron la vida en acto de servicio, una dimensión inseparable de la festividad de la Patrona.
Una celebración que mira al futuro sin olvidar el servicio diario
La incorporación de 150 guardias civiles en prácticas, el balance de más de 112.000 servicios y la presencia del Cuerpo en 221 municipios cacereños reflejan la dimensión del trabajo que la Guardia Civil desarrolla en Extremadura. Son cifras que ayudan a comprender el alcance de su actividad, aunque no sustituyen la realidad cotidiana que se vive en cada puesto, patrulla y especialidad.
La seguridad en el medio rural no se mide únicamente por el número de intervenciones o de personas detenidas. También se aprecia cuando un vecino recibe ayuda a tiempo, cuando una víctima encuentra protección, cuando una patrulla previene un delito o cuando los agentes acuden a una emergencia lejos de los grandes núcleos urbanos.
Ese es el sentido que los actos del 12 de octubre quisieron subrayar: una Guardia Civil que debe seguir adaptándose a los cambios sociales y tecnológicos, reforzar su preparación y disponer de medios adecuados, pero que mantiene como referencia la cercanía al ciudadano y el cumplimiento de su deber.
En una comunidad como Extremadura, donde el mundo rural tiene un peso decisivo y las distancias plantean retos específicos, la presencia del Instituto Armado continúa siendo una garantía fundamental de seguridad y atención. La celebración de la Virgen del Pilar reunió así el reconocimiento institucional, el balance profesional y el homenaje a una vocación de servicio que se ejerce durante todo el año, también cuando no hay ceremonias ni cámaras delante.







































































