
López Calderón ha impartido una conferencia en el Museo del Ejército dentro de los actos del V Centenario del Consejo de Estado, donde ha advertido de la necesidad de adaptar el marco legal a unos avances tecnológicos que evolucionan mucho más rápido que las normas.
El jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante general Teodoro López Calderón, ha advertido en Toledo de los nuevos desafíos que afrontan las Fuerzas Armadas en un escenario internacional cada vez más complejo, marcado por la incertidumbre, la transformación tecnológica y la aparición de nuevas formas de conflicto.
López Calderón pronunció este miércoles, 9 de septiembre, la conferencia «El Consejo de Estado y las Fuerzas Armadas del siglo XXI», celebrada en el Auditorio del Museo del Ejército de Toledo dentro del ciclo «La huella del Consejo de Estado», organizado con motivo del V Centenario de esta institución. El acto contó con la presentación de Fernando Ledesma, consejero permanente y comisionado de la conmemoración.
El mensaje del máximo responsable operativo de las Fuerzas Armadas no se quedó únicamente en el análisis de la situación internacional. Una parte importante de su intervención puso el foco en una cuestión que, cada vez más, condiciona la forma de entender la defensa: la velocidad con la que avanza la tecnología y la dificultad de que el ordenamiento jurídico sea capaz de acompañar ese ritmo.
Una transformación tecnológica que obliga a reaccionar
El escenario militar ha cambiado profundamente en pocos años. A los tradicionales dominios terrestre, marítimo y aéreo se han sumado el ciberespacio y el espacio ultraterrestre, mientras tecnologías como la inteligencia artificial, los sistemas autónomos, la robotización o las capacidades avanzadas de procesamiento de información están modificando la manera de planificar y ejecutar las operaciones.
La propia Estrategia de Seguridad Nacional identifica la transformación digital como uno de los principales vectores de cambio del escenario internacional y advierte de que las nuevas tecnologías pueden incrementar la complejidad de las amenazas. También señala que los conflictos actuales ya no se limitan a los escenarios convencionales y que la confrontación puede desarrollarse simultáneamente en distintos ámbitos.
En ese contexto, López Calderón ha advertido de que el marco legal «va por detrás» de los avances tecnológicos. No se trata únicamente de una cuestión administrativa o jurídica. Detrás de esa diferencia de velocidades existe un problema mucho más profundo: determinar qué se puede hacer, quién puede hacerlo y, sobre todo, quién responde cuando una tecnología toma parte en una decisión con consecuencias militares.
La cuestión resulta especialmente delicada cuando se habla de sistemas autónomos y de inteligencia artificial aplicada al combate. La velocidad de procesamiento de las máquinas puede superar ampliamente la capacidad humana de reacción, lo que obliga a establecer límites claros sobre el grado de autonomía que pueden alcanzar estos sistemas y sobre el control que debe conservar siempre el ser humano.
Un análisis publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) aborda precisamente este desafío y subraya que el marco legal y ético debe avanzar al mismo tiempo que las nuevas capacidades, especialmente cuando están en juego decisiones que pueden provocar consecuencias letales.
La defensa ante un escenario internacional más complejo
La advertencia del JEMAD llega, además, en un momento en el que España y sus aliados afrontan una transformación profunda del entorno estratégico.
El propio López Calderón ya señalaba en junio, durante su intervención en el XXXVIII Seminario Internacional sobre Seguridad y Defensa celebrado también en Toledo, que Europa debe asumir que la seguridad «no es un bien garantizado por terceros», sino una responsabilidad compartida que exige un mayor esfuerzo propio. En aquella ocasión defendió también la necesidad de que la Unión Europea y la OTAN actúen como instrumentos complementarios y no como estructuras enfrentadas.
La realidad actual obliga, por tanto, a pensar en una defensa capaz de responder a amenazas que pueden aparecer casi simultáneamente y que no siempre adoptan la forma de una agresión militar convencional.
Un ataque contra una infraestructura crítica, una campaña de desinformación, una agresión en el ciberespacio o el empleo de sistemas autónomos pueden formar parte de una misma estrategia de presión. La Estrategia de Seguridad Nacional 2021 ya advertía de esta interconexión entre riesgos y amenazas y de la creciente importancia de las estrategias híbridas.
Y ahí aparece uno de los grandes retos: las Fuerzas Armadas necesitan capacidades capaces de evolucionar a una velocidad semejante a la de las amenazas que deben afrontar.
Tecnología, industria y autonomía estratégica
España está tratando de responder a ese desafío también desde el ámbito tecnológico. El Ministerio de Defensa ha aprobado en 2026 la nueva Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa (ETID 2026), cuyo objetivo es dotar a las Fuerzas Armadas de capacidades tecnológicamente avanzadas y reforzar una base industrial y tecnológica de defensa capaz de contribuir a la autonomía estratégica nacional.
La estrategia contempla, entre otras cuestiones, el impulso de tecnologías consideradas esenciales para la modernización de las Fuerzas Armadas, la cooperación tecnológica con socios europeos y transatlánticos y la mejora de los procedimientos de innovación, contratación y evaluación.
Porque la tecnología, por sí sola, tampoco basta. Hace falta disponer de industria, conocimiento, personal preparado, capacidad de investigación y una normativa que permita incorporar los avances sin que estos queden obsoletos antes incluso de entrar plenamente en servicio. Es, en definitiva, una carrera contra el tiempo.
El papel del Consejo de Estado ante los nuevos desafíos
La intervención de López Calderón tuvo además un significado especial por el lugar y el contexto en el que se produjo. El JEMAD es consejero nato del Consejo de Estado desde 2021, una condición vinculada a su responsabilidad como jefe de Estado Mayor de la Defensa.
La conferencia se enmarcó en las actividades organizadas por el Consejo de Estado con motivo de sus cinco siglos de historia. La institución ha elegido precisamente este año para reflexionar sobre su trayectoria y sobre su papel ante los desafíos de las próximas décadas.
No deja de resultar significativo que, cinco siglos después de su creación, una institución dedicada al asesoramiento jurídico y al análisis de las grandes cuestiones que afectan al Estado sitúe también su mirada sobre un ámbito en el que la velocidad de los acontecimientos vuelve a poner a prueba la capacidad de las normas.
La tecnología avanza deprisa. La defensa tiene que hacerlo todavía más. Y la legislación no puede permitirse llegar siempre después.
La advertencia lanzada en Toledo por el JEMAD deja así una cuestión encima de la mesa que va mucho más allá del ámbito estrictamente militar: cómo garantizar que España disponga de unas Fuerzas Armadas preparadas para las guerras del futuro sin que las normas que deben regular su actuación pertenezcan, en la práctica, al pasado.
López Calderón ocupa la Jefatura de Estado Mayor de la Defensa desde enero de 2021, después de haber sido jefe de Estado Mayor de la Armada. Su trayectoria incluye el mando de unidades navales y distintos destinos relacionados con operaciones y planificación estratégica.
En Toledo, ante el marco histórico del Museo del Ejército y dentro de la celebración de los 500 años del Consejo de Estado, su mensaje ha vuelto a poner el foco en una realidad que ya nadie puede ignorar: el campo de batalla del siglo XXI cambia a una velocidad que obliga a cambiar también la forma de entender la defensa, la seguridad y las propias reglas que las sustentan.







































































