
El sistema estará alojado en España y permitirá integrar el ciberespacio en la planificación y ejecución de las operaciones junto a las capacidades terrestres, marítimas, aéreas y espaciales
España asumirá, junto a Estonia, un papel central en el desarrollo de una nueva capacidad de simulación cibernética de la OTAN destinada a preparar a las fuerzas aliadas para afrontar operaciones en un escenario multidominio. La plataforma, denominada NATO Classified Cyber Range Constructive Simulation Environment (NCCR CSE), estará alojada en territorio español y permitirá entrenar, probar y experimentar operaciones ciberespaciales en entornos clasificados y seguros.
El proyecto supone un paso más en la integración del ciberespacio como un dominio operativo plenamente conectado con tierra, mar, aire y espacio. La finalidad es que las capacidades de ciberdefensa puedan incorporarse desde el inicio a la planificación de una operación militar y no sean consideradas únicamente como una actividad técnica independiente.
El Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE) tendrá un papel destacado en esta iniciativa, ya que España actuará como Nación Anfitriona Territorial, proporcionando a la Alianza esta capacidad como un servicio.
Un campo de entrenamiento virtual para las operaciones cibernéticas
El NCCR CSE está concebido como una infraestructura digital avanzada en la que la estructura de mando de la OTAN podrá planificar, entrenar, probar y experimentar operaciones ciberespaciales.
La importancia del proyecto reside especialmente en su capacidad para conectar diferentes herramientas de simulación utilizadas por los países aliados. España y Estonia serán responsables de diseñar la arquitectura básica y las reglas de funcionamiento del sistema, con el objetivo de garantizar que las distintas soluciones puedan interoperar entre sí.
En términos operativos, esto permitirá construir escenarios virtuales en los que una acción desarrollada en el ciberespacio pueda producir efectos y respuestas simultáneas en otros ámbitos de una operación.
El concepto responde a la evolución de las operaciones militares hacia modelos en los que la superioridad de la información, las comunicaciones, los sistemas digitales y la capacidad de actuar en el ciberespacio tienen una incidencia directa sobre el resto de capacidades.
Cinco dominios conectados
La OTAN trabaja cada vez más con un concepto multidominio en el que las operaciones no se desarrollan de manera aislada en tierra, mar o aire.
El NCCR CSE permitirá entrenar precisamente esa interacción. Una operación podrá incorporar simultáneamente capacidades de los cinco dominios: terrestre, marítimo, aéreo, espacial y cibernético.
La plataforma deberá permitir que las diferentes herramientas de simulación intercambien información y puedan funcionar de forma coordinada. De esta manera, los participantes podrán entrenar no solo una respuesta ante una amenaza informática, sino también las consecuencias que esa actividad pueda tener sobre el conjunto de una operación militar.
La interoperabilidad se convierte así en uno de los elementos esenciales del proyecto. No se trata únicamente de disponer de una potente infraestructura informática, sino de conseguir que los sistemas utilizados por diferentes estructuras y países aliados puedan comunicarse y trabajar conjuntamente.
España acoge el primer gran paso del proyecto
El compromiso español con el desarrollo del NCCR CSE quedó patente entre el 7 y el 10 de septiembre, cuando el Mando Conjunto del Ciberespacio acogió en la Base de Retamares, en Madrid, un taller técnico e institucional dedicado a impulsar la nueva plataforma.
El encuentro reunió a representantes del Allied Command Transformation (ACT), del Allied Command Operations (ACO), del NATO Cyber Operations Centre, de los Mandos Conjuntos de Nápoles y Brunssum, del Estado Mayor de la Defensa y de la industria nacional de defensa.
Durante las jornadas se analizaron cuestiones relacionadas con la integración de las herramientas operativas, la configuración de los entornos de ejercicios y la monitorización en tiempo real.
El taller también permitió avanzar en los documentos necesarios para el desarrollo del proyecto, entre ellos el Memorando de Entendimiento (MOU) y el Acuerdo de Nivel de Servicio (SLA), instrumentos destinados a establecer las condiciones de funcionamiento y prestación de la capacidad.
Los primeros ejercicios, previstos para 2027
Uno de los aspectos más relevantes de la reunión fue la planificación de los ejercicios cibernéticos operacionales previstos para el tercer trimestre de 2027.
Estos ejercicios servirán para comprobar en un entorno práctico las capacidades de la plataforma y avanzar hacia su plena capacidad operativa.
La simulación permitirá plantear escenarios complejos sin necesidad de reproducir físicamente todos los elementos de una operación real. Los participantes podrán entrenar procedimientos, comprobar la interoperabilidad de sistemas, analizar diferentes respuestas y estudiar cómo las acciones desarrolladas en el ciberespacio pueden afectar al resto de la operación.
Este tipo de entrenamiento resulta especialmente relevante en un entorno en el que las fuerzas militares dependen cada vez más de redes de comunicaciones, sistemas de mando y control, sensores, plataformas digitales y servicios conectados.
Una capacidad clasificada y segura
Uno de los elementos diferenciadores del NCCR CSE será su capacidad para trabajar con escenarios clasificados y seguros.
La plataforma está concebida para que la estructura de mando de la OTAN pueda desarrollar actividades de planificación, adiestramiento, experimentación y pruebas relacionadas con operaciones ciberespaciales sin trasladarlas necesariamente a sistemas operativos reales.
El planteamiento permite, además, introducir diferentes situaciones y amenazas dentro de los ejercicios para comprobar cómo responden los participantes y cómo se coordinan las capacidades cibernéticas con las unidades de los demás dominios.
La experiencia de la Alianza en este ámbito ya cuenta con precedentes. La OTAN organiza desde 2008 Cyber Coalition, su principal ejercicio anual de defensa colectiva en el ciberespacio, que reúne a países aliados y socios para entrenar la colaboración y las operaciones cibernéticas.
El nuevo NCCR CSE añade ahora una dimensión diferente al proporcionar una capacidad orientada específicamente a integrar la actividad cibernética en la planificación de operaciones multidominio.
Interoperabilidad: que todos los sistemas hablen el mismo lenguaje
Uno de los principales desafíos de cualquier ejercicio multinacional es conseguir que sistemas desarrollados por diferentes países, organismos y empresas puedan intercambiar información de manera eficaz.
Por ello, España y Estonia asumirán el diseño de la arquitectura básica y de las reglas que deberán permitir esa interoperabilidad.
El objetivo es que las diferentes herramientas de simulación empleadas por la OTAN puedan conectarse entre sí y compartir información mediante estructuras y lenguajes comunes, evitando que cada sistema funcione como una capacidad aislada.
La experiencia de Estonia en materia de ciberdefensa constituye además un elemento relevante dentro de esta cooperación. El país báltico alberga actualmente el entorno de simulación utilizado para ejercicios como Cyber Coalition, mientras España incorpora su experiencia y capacidades a través del Mando Conjunto del Ciberespacio.
Una nueva capacidad para la defensa colectiva
El desarrollo del NCCR CSE sitúa a España en una posición destacada dentro de los esfuerzos de la OTAN para avanzar hacia unas operaciones militares plenamente multidominio.
La futura plataforma no sustituirá a los ejercicios tradicionales ni a las capacidades operativas existentes. Su función será proporcionar un entorno común donde los aliados puedan entrenar cómo emplear el ciberespacio conjuntamente con las fuerzas terrestres, navales, aéreas y espaciales.
El proyecto refleja, además, una transformación en la forma de entender la ciberdefensa. La protección de redes y sistemas continúa siendo esencial, pero el objetivo va más allá: utilizar y defender el ciberespacio como parte integrada de una operación militar.
España, junto a Estonia, será responsable de poner los cimientos tecnológicos y normativos de esta nueva capacidad. Y el hecho de que la infraestructura vaya a estar alojada en territorio español convierte al país en uno de los actores implicados directamente en la preparación de la próxima generación de ejercicios cibernéticos de la Alianza.
Redacción | Tribuna Benemérita








































































