
José Antonio Rosa Alcocer, el guardia civil fallecido el viernes en acto de servicio en Madrid: era natural de Dos Hermanas y un enamorado de su trabajo
El pasado domingo tuvo lugar, a las 11:00 horas de la mañana la apertura del Tanatorio Municipal la Capilla Ardiente (en la localidad de Torrelaguna) y su funeral se llevó a cabo a las 13:00 horas, siendo "despedido entre honores rodeado de todos los que lo querían, que son muchos".
El director general, Leonardo Marcos, ha impuesto sobre el féretro de José Antonio Rosa, la Cruz del Mérito de la Guardia Civil con distintivo rojo.
El Ayuntamiento de Dos Hermanas al conocer la noticia emitió un comunicado en redes sociales dando el pésame a la familia y se está organizando un acto para despedir al agente "que dio su vida por los demás en acto de servicio".
El agente, de 46 años y originario de Dos Hermanas (Sevilla), prestaba servicio en el puesto de Torrelaguna, donde se ha celebrado su funeral antes de que sus restos fueran enviados a su ciudad natal. En su lugar de trabajo, sus compañeros y vecinos del municipio improvisaron un pequeño altar con flores y una foto del fallecido como homenaje a José Antonio. El ayuntamiento decretó tres días de luto por la muerte de su agente. Durante toda la mañana del sábado cientos de personas han pasado por su capilla ardiente para despedirse del agente, que deja mujer y dos hijos.
Tenía un sueño en la vida que cumplió hace seis años: ser guardia civil. José Antonio Rosa Alcocer, a quien sus familiares y amigos llamaban 'Yoni', siempre quiso formar parte de la Benemérita. Tenía 41 años, estaba casado con Carolina Ruiz, y tenía dos hijos, de 15 y 5 años. El pasado viernes 26 de abril perdió la vida en acto de servicio, en San Agustín de Guadalix (Madrid) cuando, en un operativo de registro, pisó suelo en mal estado de una planta superior de una nave y se precipitó de una altura de 12 metros.
Nada pudieron hacer los servicios de emergencia para salvar la vida de este agente que murió, como indican sus familiares, entre lágrimas y destrozados, «haciendo lo que más le gustaba y lo que quería».
José Antonio estaba destinado en Torrelaguna (Madrid) lugar en el que residía con su familia. En la mañana de este sábado han instalado en el Ayuntamiento de esa localidad la Capilla Ardiente y las banderas ondean a media asta. Por la tarde-noche será trasladado a la localidad nazarena donde el domingo, a las 11.00 horas, se abrirá, en el Tanatorio Municipal la Capilla Ardiente y, sobre las 13.00 horas, se celebrará su funeral.
Un enamorado de su profesión
José Antonio se preparó a fondo para ser guardia civil y, pese a haber tenido otros trabajos anteriores, siempre quiso formar parte del cuerpo. Se presentó a las oposiciones de la Policía Local, pero, pese a haber superado varias pruebas, desistió porque su objetivo era vestir el uniforme verde y dedicar su vida profesional a lo que realiza este cuerpo de seguridad. Su implicación era tal y la pasión por su profesión llegaba a un punto que lo hacía ser muy perfeccionista y, como explica su familia «arriesgaba», pero no le importaba, y dedicaba las horas que fuesen necesarias sin problema alguno.
Tal es así, que pese al poco tiempo que llevaba en el Cuerpo, ya tenía varios reconocimientos por su labor en diferentes operaciones.
Antes de ser trasladado a Madrid estuvo un tiempo en la Comandancia de la Guardia Civil de Montequinto, en Dos Hermanas, una vez superó el periodo de formación en la academia.
Su familia, tanto natural como política, residen en Dos Hermanas pero, pese a tenerlo lejos, sabían que «era feliz y estaba encantado con lo que hacía», fuese a más o menos kilómetros de su ciudad.
El deporte era una de sus grandes aficiones, crossfit, pádel y en sus ratos libres, senderismo, además de disfrutar con su mujer e hijos, su padre, sus dos hermanas, Vicky y Eva, sus cuñados, sus sobrinos, sus suegros y resto de familia política, en la que era un hijo más.
Todos ellos están destrozados, rotos de dolor, algunos incluso en estado de shock, al igual que sus amistades, quienes aún no dan crédito de que 'Yoni' ya no esté y afirman que «ha sido un palo tremendo».
Pese a que nada puede aliviar el dolor que sienten sus familiares, la única tranquilidad que les queda y que comentan es que «se ha ido haciendo lo que más le gustaba».
Este domingo 28 de abril será despedido entre honores rodeado de todos los que lo querían, que son muchos. El Ayuntamiento de Dos Hermanas, al conocer la noticia, emitió un comunicado en redes sociales de pésame y se coordinó con la familia para recibir y dar el último adiós a este guardia civil nazareno que dio su vida por lo demás en acto de servicio.
Fuente: ABC












































































