
Cuándo surgen accidentes y tragedias imprevisibles como el reciente accidente de tren en Adamuz, el Servicio de Criminalística (SECRIM) de la Guardia Civil emerge como un ejemplo de profesionalidad y eficiencia.
Estos especialistas, con su dedicación incansable y métodos científicos avanzados, no solo identifican a las víctimas con rapidez para preservar las pruebas, sino que también representan un modelo admirado en otros países por su capacidad para centralizar y agilizar procesos forenses.
El accidente de tren en Adamuz ha puesto a prueba una vez más la capacidad del SECRIM para responder en escenarios de catástrofe. Desde el domingo en que los equipos llegaron al lugar del siniestro, los guardias civiles han asumido turnos extenuantes, superando las 48 horas consecutivas de trabajo.
Su laboratorio central en Madrid, ubicado en la sede de la Dirección General de la Guardia Civil en Guzmán el Bueno, se ha convertido en el epicentro de las operaciones, donde se cotejan huellas dactilares y muestras de ADN para identificar a las víctimas lo antes posible.
Según los últimos datos disponibles, al menos 43 fallecidos han sido identificados, según han informado los medios de comunicación, aunque el SECRIM sigue un protocolo estricto: las confirmaciones oficiales solo se comunican a través de la autoridad judicial. Este enfoque garantiza la integridad del proceso y evita filtraciones que podrían afectar a las familias.
Los equipos desplegados incluyen especialistas en el lugar del accidente para inspecciones oculares y recolección de muestras, así como agentes en las salas de autopsia del Instituto de Medicina Legal de Córdoba.
Los métodos principales son las huellas dactilares, contrastadas con la base de datos del DNI de la Policía Nacional, y el ADN, especialmente útil cuando los cuerpos no están completos. En raros casos, se recurre a la identificación dental, un método más laborioso que requiere radiografías previas y que ha perdido relevancia gracias a los avances en genética.
Para facilitar la recolección de muestras de familiares, la Guardia Civil ha habilitado salas especiales en Córdoba, Huelva, Sevilla, Málaga y Madrid. Todas las muestras se trasladan a Madrid con el apoyo del Servicio Aéreo y unidades territoriales, demostrando una coordinación impecable que acelera el cierre del duelo para las familias afectadas.
El comandante J. Serrano, jefe del Departamento de Biología, lidera el cotejo de ADN, destacando la profesionalidad de un equipo que, vestido con monos blancos, realiza identificaciones preliminares en el terreno o tras las autopsias. Esta rapidez no solo preserva las pruebas de degradación, sino que también alivia el dolor de los familiares, posicionando al SECRIM como un referente internacional en gestión de desastres.
Historia y Creación: De la Dactiloscopia a la Forense Moderna
El Servicio de Criminalística, se integra en el Servicio de Policía Judicial de la Guardia Civil, apoyando en casos relevantes a los Servicios Territoriales de Policía Judicial. Su origen se remonta a 1914, cuando la Guardia Civil obtuvo el reconocimiento oficial para el uso de la dactiloscopia, creando el Servicio de Identificación Judicial.
Esta innovación marcó el inicio de la aplicación científica en la investigación criminal en España. En 1955, en la Academia de Oficiales, se gestó el "Laboratorio de Técnica Policial", enfocado inicialmente en grafística, balística y lofoscopia.
La evolución continuó en 1983 con la creación del Laboratorio de Criminalística, antecedente directo del actual SECRIM, que culminó su estructura moderna en 2008.
En 1982, una Orden General estableció la especialidad de Policía Judicial, integrando un Gabinete Central de Investigación y Criminalística con departamentos especializados en balística, grafística, lofoscopia y análisis químicos.
Hoy, el SECRIM cuenta con cerca de 600 especialistas distribuidos en niveles central y periférico, incluyendo laboratorios en zonas y comandancias.
Desde su fundación en 1844, la Guardia Civil ha priorizado la investigación científica, adaptándose a avances tecnológicos como el ADN y la antropología forense. Integrado en la Jefatura de Policía Judicial, el servicio ha pasado de métodos criminológicos iniciales a una criminalística avanzada, incorporando nuevas tecnologías como el big data.
Esta trayectoria refleja el compromiso de la Benemérita con la justicia, auxiliando a tribunales con pruebas científicas irrefutables.
Casos Emblemáticos: Pruebas que Cambiaron la Justicia
El SECRIM ha resuelto miles de casos, destacando su rol en crímenes complejos y desastres masivos. Uno de los más notorios es el asesinato de Eva Blanco en 1997, resuelto en 2015 tras 18 años gracias al análisis de ADN que identificó al culpable entre millones de perfiles.
Similarmente, en el caso Asunta (2013), el Departamento de Química confirmó que las cuerdas halladas junto al cadáver coincidían con las de la casa de la madre, y detectó niveles tóxicos de lorazepam en la víctima.
En escenarios de homicidio, como el cadáver carbonizado en Sevilla (2023), la necroidentificación regeneró huellas dactilares imposibles, permitiendo identificar a la víctima y avanzar en la investigación.
El servicio también ha sido clave en desastres colectivos, como el accidente del Yak-42 en 2003, donde identificó a las 62 víctimas españolas mediante ADN y odontología forense, o los atentados del 11-M en Madrid (2004), analizando evidencias explosivas y biológicas, o la mas reciente de la DANA en Valencia, donde el Servicio de Criminalística fue clave para identificar a los más de 200 fallecidos.
Estos casos ilustran cómo el SECRIM, con más de 1.000 resoluciones por ADN en tres décadas, transforma la "nada" en pruebas concluyentes.
Un legado de excelencia y servicio
El Servicio de Criminalística de la Guardia Civil no solo responde a tragedias como la de Adamuz con una eficacia que inspira a nivel global, sino que encarna el espíritu benemérito de protección y justicia. Su historia centenaria, marcada por innovaciones constantes, y sus éxitos en casos icónicos, refuerzan su rol indispensable en la sociedad española. En Tribuna Benemérita, celebramos esta labor incansable, que honra a las víctimas y fortalece el Estado de Derecho.
La Guardia Civil, una vez más, demuestra por qué es sinónimo de servicio y eficacia.
REDACCIÓN TRIBUNA BENEMÉRITA








































































