El Ministerio de Interior ha hecho público el documento con las prescripciones técnicas previo a la adquisición de 7.500 nuevas armas
El Ministerio del Interior ha hecho público el anuncio previo de licitación para la adquisición de pistolas semiautomáticas calibre 9 x 19 mm para dotación de la Guardia Civil. Se trata del primer paso antes de lanzar el concurso, que consiste en dar a conocer el pliego de prescripciones técnicas que han de cumplir las empresas que quieran optar a este contrato, para el que aún no figura una cifra económica.
Así, la Dirección General de la Guardia Civil ha puesto en marcha este ambicioso plan para modernizar el armamento de dotación de sus efectivos. A través del Servicio de Armamento y Equipamiento Policial (SAEP), Interior ha publicado un detallado pliego para la adquisición de 7.500 nuevas pistolas semiautomáticas.
Este documento oficial revela el perfil exacto del arma que acompañará a los agentes en su servicio diario: una herramienta que combina ligereza, altísima resistencia frente a condiciones climáticas extremas y, sobre todo, una clara apuesta por la tecnología táctica moderna y la seguridad.
Ligereza, ergonomía y máxima capacidad de fuego
El pliego técnico dibuja una pistola concebida para la comodidad y la eficacia operativa continuada. La nueva arma de la Benemérita tendrá una masa que oscilará entre 600 y 800 gramos con el cargador vacío. Se exige que su estructura o armazón principal esté fabricado en materiales ligeros, pudiendo ser de acero mecanizado o de una aleación polimérica de alta resistencia (plástico inyectado con fibra de vidrio). Sus dimensiones también están estrictamente acotadas para garantizar que sea un arma compacta y fácil de portar en el cinturón de servicio: no superará los 200 milímetros de longitud, los 145 milímetros de altura y los 37 milímetros de anchura.
Una característica fundamental exigida en el pliego es la adaptabilidad total a cualquier agente. La Guardia Civil especifica que el arma debe ser completamente apta tanto para tiradores diestros como zurdos, facilitando así su manipulación instintiva y rápida en situaciones de estrés. En cuanto a su autonomía de fuego, la nueva pistola dará a los agentes un amplio margen de respuesta, ya que cada arma deberá contar con una capacidad mínima de 14 cartuchos por cargador. Cada una de las 7.500 unidades se entregará en un estuche de conservación junto con dos cargadores, un útil de limpieza y un exhaustivo manual de empleo.
El salto tecnológico: tritio radiactivo, visores ópticos y raíles tácticos
Uno de los aspectos más vanguardistas que detalla el pliego es la preparación del arma para el combate y la autodefensa en cualquier escenario de luminosidad. Los elementos de puntería tradicionales (el alza y el punto de mira) contarán con marcas de tritio radiactivo certificado. Este isótopo seguro permite que los puntos de mira brillen de forma autónoma en condiciones de oscuridad total sin necesidad de baterías, ofreciendo una ventaja táctica crucial durante las intervenciones nocturnas o en recintos cerrados.
Además, la Guardia Civil se alinea con las últimas tendencias de las unidades de élite internacionales al exigir que la corredera de la pistola cuente con un rebaje específico (denominado Optics Ready, OSR o MOS). Esta moderna modificación permite la instalación directa de visores de punto rojo o miras ópticas holográficas, lo que mejora drásticamente la rapidez y la precisión a la hora de encarar el arma frente a una amenaza. Para completar este apartado táctico, el armazón de la pistola incluirá un raíl tipo Picatinny (MIL-STD-1913) bajo el cañón. Este estándar universal hace posible acoplar linternas o sistemas de puntería láser, permitiendo al agente iluminar áreas oscuras sin tener que ocupar su mano libre con una linterna tradicional.
Pruebas mecánicas y climáticas extremas
En cuanto a la durabilidad del arma, se estipula que el nuevo modelo supere el protocolo de evaluación de sistemas de armas de la OTAN. La pistola está diseñada para disparar munición estándar de la Alianza Atlántica y soportará una vida útil garantizada de al menos 10.000 disparos para sus piezas fundamentales (el cañón, la corredera y el armazón), y de 5.000 disparos para el resto de componentes menores.
Para asegurar que estas armas no fallarán jamás en el peor de los escenarios posibles, las unidades de muestra presentadas por los fabricantes serán sometidas a auténticas torturas. Deberán funcionar sin problemas tras ser congeladas a temperaturas gélidas de -54ºC y en un calor extremo de +52ºC.
También se pondrá a prueba su resistencia frente a ambientes marinos corrosivos mediante largos ensayos de niebla salina, así como intensas pruebas de vibración. Asimismo, los materiales de la pistola deben aguantar la inmersión y exposición directa durante 24 horas a productos químicos muy agresivos, como gasolina de automoción, líquidos anticongelantes, aceite hidráulico, insecticidas e incluso disolventes fuertes, sin que sus componentes sufran ningún tipo de deterioro.
En el campo balístico, las armas demostrarán un alcance eficaz de al menos 50 metros. Se medirá su extrema precisión forzándolas a agrupar impactos dentro de una reducida circunferencia de 120 milímetros a una distancia de 25 metros. Para blindar la fiabilidad mecánica, los probadores dispararán cartuchos experimentales sometidos a un 30% más de presión de la permitida, confirmando que la recámara no revienta ni se fisura ante una sobrecarga letal.
Seguridad contra robos y caídas accidentales
Evitar disparos fortuitos y robos durante el servicio es una de las mayores prioridades operativas de la Guardia Civil. El arma operará con un sistema de percusión por aguja lanzada en lugar del tradicional martillo externo, e incorporará mecanismos automáticos de seguridad que bloquearán la aguja e impedirán el disparo si la recámara no está perfectamente cerrada. En las instalaciones de ensayo, los técnicos dejarán caer la pistola cargada desde 1,2 metros de altura impactando sobre una gruesa plancha de acero apoyada en hormigón. El arma se arrojará en seis ángulos críticos diferentes (sobre el cañón, la corredera, los laterales y la base) para certificar que jamás se dispara accidentalmente al chocar contra el suelo.
El blindaje final de esta nueva herramienta de trabajo vendrá dado por su funda de uniformidad. Cada una de las 7.500 armas se entregará emparejada con una sofisticada funda táctica antihurto de Nivel III de seguridad, fabricada en un duro polímero. Este blindaje de retención implica que el arma queda abrazada y bloqueada mecánicamente en su interior. Para poder extraer la pistola, el agente debe presionar de manera secuencial e intuitiva distintos retenes ocultos usando su pulgar. Este diseño hace que desenfundar sea fluido para el guardia civil, pero vuelve prácticamente imposible que un agresor pueda arrebatarle el arma de un tirón sorpresivo durante un forcejeo.
La Glock 19 o la HK SFP9, principales candidatas
Aunque al tratarse de un pliego de prescripciones técnicas no se especifica ningún modelo concreto de arma, todas las características llevan a pensar en varios modelos.
Los autores del documento han redactado las especificaciones apuntando a la configuración moderna estándar de las armas de servicio compacto. En esta categoría dominan mundialmente la Glock 19, la HK SFP9 y la SIG Sauer P320, por lo que es altísimamente probable que la adjudicación final recaiga sobre uno de estos fabricantes (o alternativas muy similares como la Beretta APX A1 Compact o la Smith & Wesson M&P9 M2.0 Compact).
En el concurso de 2021 ganó la israelí Emtan
En el anterior concurso que llevó a cabo la Guardia Civil, en 2021, se adjudicó a la empresa Guardian Homeland Security, representante en España de la israelí Emtan, un contrato para el suministro de un lote de 6.000 pistolas semiautomáticas calibre 9 mm parabellum Ramon por un importe de casi dos millones de euros, impuestos incluidos.
Cada unidad estaba constituida por una pistola, dos cargadores de mínimo 12 cartuchos, caja de conservación, estuche de limpieza, manual de empleo en castellano y funda de pistola tipo antihurto, según las condiciones del contrato. El calendario de entregas preveía el suministro de 2.000 unidades cada año entre este 2021 y 2023.
La pistola Ramon, con armazón de polímero, tiene unas dimensiones máximas de 18,4 centímetros de largo, 13 de alto y 3,3 de ancho. El peso es de 630 gramos en la versión más pesada. Por su parte, el cargador puede almacenar entre 15 y 17 balas. La oferta de Guardian Homeland, valorada en 1,95 millones, implica una rebaja de un tercio respecto a los tres millones de euros presupuestos por la Guardia Civil en un principio para este expediente.
La Jefatura de Asuntos Económicos de la Guardia Civil, órgano responsable de la licitación, evaluó en aquel momento durante los últimos meses un total de siete propuestas. En concreto, participaron en el proceso de adjudicación la empresa Beretta Benelli Ibérica con su pistola Beretta modelo APX Centurion; Guardian Homeland Security, con la Ramon; Glock con la Glock 19 Gen5/FS; Northern Technologies, con la Arex Delta M; Uniformidad y Sumnistros de Protección (USP), con la HK SFP 9S; Viator Plus Ultra, con la Sig Sauer P320 Xcarry; y Vimad Global Services, con la Grandpower Q1.
Sin embargo, esta pistola ha recibido muchas críticas a lo largo de estos años por parte de numerosos agentes y sindicatos de la Guardia Civil. De hecho, el Gobierno tuvo que responder en 2023 a una pregunta parlamentaria de VOX sobre estas pistolas para dejar claro que solo 87 de las 6.144 armas entregadas durante 2021 y 2022 registraron incidencias en su momento. Es decir, los problemas afectaron únicamente al 1,4% de las armas y, además de haber sido ya solucionados, según el fabricante, eran provocados por "un determinado tipo de munición de una anualidad determinada".
En este sentido, la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) escribió un comunicado en el que aseguraba que "mientras a los policías les han dotado con las prestigiosas pistolas GLOCK a los guardias civiles nos han entregado una imitación: el modelo RAMON del fabricante de israelí ETMAN, que ha dado muchos problemas de interrupciones de disparo. O la Dirección General nos toma por tontos a todos los que servimos a la mitad de la sociedad española o sencillamente participa del propósito de condenar al ostracismo a una de las Instituciones mejor valorada por los españoles".
La solución adoptada para evitar este problema fue, según explicó la propia empresa, “una mejora en la uña extractora que fue estudiada, probada y aceptada por los técnicos del Servicio de Armamento” de la Guardia Civil y que, según el Gobierno, no solo se ha aplicado a las armas donde se detectó la incidencia, sino que "se ha implementado en la totalidad del suministro" como garantía.
No hay constancia de accidentes
El Ejecutivo, además, salió al paso de los supuestos accidentes registrados con esta arma para desmentirlos. "No se tiene constancia de que se hayan producido accidentes como consecuencia de posibles defectos detectados en el funcionamiento de las mismas", recoge en su respuesta a VOX.
Más allá de que el problema sea testimonial y ya haya sido resuelto, el Gobierno lanzó un mensaje de calma al recordar que el contrato existente cuenta con una garantía: "En el caso de que las incidencias no se resuelvan de un modo satisfactorio, se prevé la sustitución o reemplazo de dichas armas haciendo uso de la garantía suscrita".
En las pruebas realizadas, la pistola Ramon consiguió 34,864 puntos de los 40 asignados, siendo la mejor valorada de todas las candidatas presentadas. En esos test, realizados por un lado en dependencias del SAEP en Valdemoro y con munición de la Guardia Civil y por otro en las instalaciones de Emtan en Israel con munición OTAN en presencia de una delegación técnica del Servicio de Armamento de la Guardia Civil, no apareció ningún tipo de fallo. La primera noticia al respecto se recibió en septiembre de 2022 y estaba ligada, según la compañía, a una interrupción puntual en la extracción cuando se utilizaba una munición concreta y sólo de una anualidad derterminada.
En cualquier caso, lo que está claro es que en esta ocasión la pistola israelí no será la elegida precisamente por su procedencia, pues choca frontalmente con el embargo de armas que el Gobierno español mantiene con este país.












































































