
La XXXII Gran Gala del Deporte de la Asociación de la Prensa Deportiva de Melilla (APDM) ha tenido un protagonista especial: Francisco Javier Ruiz Sánchez, guardia civil de la Comandancia de Melilla, reconocido con el I Trofeo COA.
El premio creado este mismo año, busca destacar a aquellas personas o entidades que facilitan el trabajo de los periodistas deportivos y contribuyen a dar visibilidad real a sus disciplinas.
El jurado ha concedido por unanimidad el premio a Ruiz Sánchez por su “sincera, constante y estrecha colaboración” con los medios locales y su incansable labor al frente del kárate melillense.
Francisco Javier es guardia civil de profesión y ha dedicado gran parte de su vida al deporte. Desde hace casi dos décadas ejerce como docente de artes marciales y, desde 2009, preside el Club Goshinkan, una entidad referente en la ciudad. En 2018 asumió la presidencia de la Federación Melillense de Karate y Disciplinas Asociadas, cargo en el que ha sido reelegido y que mantiene con pasión.
Bajo su mandato, el kárate ha pasado de ser una disciplina más a ocupar un espacio diario en la agenda informativa de Melilla.
Ha impulsado una estrategia de comunicación abierta: cada torneo, curso o evento cuenta con cobertura, y su gestión ha facilitado la llegada de figuras nacionales e internacionales que han enriquecido el panorama local.
No es casualidad que los medios de la ciudad hablen habitualmente de kata, kumite y grados, ya que Ruiz Sánchez ha construido puentes para ello.
Su trayectoria técnica avala esa entrega. Cuenta con titulaciones de alto nivel: 5º Dan de Kárate (Shoto-Kan) por la RFEK, 4º Dan de Goshin, Técnico Deportivo Superior Nivel III, juez y árbitro nacional en diferentes modalidades. Un currículum que habla de rigor, pero también de amor por el arte marcial.
En la gala celebrada en el Complejo Vº Pino, el Trofeo COA reconoció no solo al presidente de la federación, sino al hombre que, compaginando su servicio en la Guardia Civil con su vocación deportiva, ha contribuido a que el kárate melillense sea más visible, más fuerte y más respetado.
En tiempos en los que el deporte local lucha a menudo por espacio en los medios, figuras como Francisco Javier Ruiz Sánchez recuerdan que la visibilidad no cae del cielo: se construye con puertas abiertas, respuestas rápidas, pasión compartida y mucho esfuerzo entre turnos de servicio, entrenamientos y gestiones federativas.
El I Trofeo COA no solo inaugura un palmarés. Reconoce un modelo: el de quien entiende que servir —ya sea con uniforme o con kimono— consiste en dejar el terreno un poco mejor de cómo se encontró.
En Melilla, el kárate tiene un gran embajador. Y los periodistas deportivos, un aliado de primera. Enhorabuena, Francisco Javier. Merecido de principio a fin.










































































