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cabeceratribunabenemerita

Image policia guardia civil ceuta 22 ago 2026

El caso se suma a los registrados previamente entre militares y policías nacionales desplegados en la ciudad, en un contexto de elevada presión asistencial y exposición a riesgos biológicos

La situación sanitaria en Ceuta vuelve a poner el foco sobre los profesionales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que participan en el dispositivo desplegado en la ciudad autónoma. Un agente de la Guardia Civil destinado en Ceuta ha resultado afectado por sarna (escabiosis), según la información difundida este viernes, 21 de agosto, y recogida por la agencia EFE. Se trata del primer caso conocido entre los guardias civiles que permanecen desplegados en la ciudad desde el pasado 30 de julio.

La aparición de este caso se produce después de que se hubieran conocido contagios entre personal militar y agentes de la Policía Nacional, lo que ha incrementado la preocupación por las condiciones de protección y prevención de los efectivos que desarrollan su labor en Ceuta.

El caso del guardia civil se suma, por tanto, a una situación sanitaria que afecta a distintos colectivos profesionales que están trabajando sobre el terreno y que, por las características de sus cometidos, pueden encontrarse expuestos a diferentes riesgos biológicos.

24 militares afectados y casos entre policías nacionales

El antecedente más significativo corresponde al contingente militar. El Ejército de Tierra confirmó el 18 de agosto que 24 militares de la Comandancia General de Ceuta habían resultado contagiados de sarna, aunque asociaciones profesionales elevan la cifra a cerca de 60 casos entre los militaresDefensa precisó que algunos de esos casos entre militares eran anteriores a la entrada masiva de personas en la ciudad registrada los días 30 y 31 de julio. Según la información facilitada por el Ejército, se adoptaron medidas para atender a los afectados, se activó un protocolo sanitario y se procedió a la desinfección de instalaciones.

Antes de conocerse la cifra definitiva de 24 afectados, distintas informaciones habían situado en al menos 14 los casos existentes en una misma compañía del Grupo de Regulares de Ceuta nº 54. 

A este escenario se añadió posteriormente la confirmación de casos de sarna entre agentes de la Policía Nacional. El primero conocido correspondió a un integrante de una UIP (Unidad de Intervención Policial) que había prestado servicio en Ceuta y que fue diagnosticado después de regresar de la comisión de servicio. Posteriormente se informó de un segundo caso.

La sucesión de estos episodios ha llevado a reclamar tanto a los agentes como a los militares, a través de sus respectivas asociaciones profesionales y sindicatos, una vigilancia sanitaria específica sobre los profesionales que han participado en los dispositivos de refuerzo y a extremar las medidas preventivas ante posibles nuevos contagios.

Ahora, la Guardia Civil

La confirmación de un primer caso entre los guardias civiles supone un nuevo elemento dentro de esta situación.

Los agentes desplegados en Ceuta están participando en un amplio dispositivo que incluye labores de contención, identificación, filiación, custodia, traslado y atención inicial de personas, además de actuaciones vinculadas a la seguridad fronteriza y, en determinados casos, intervenciones en el medio marino.

Son cometidos que implican contacto físico estrecho, permanencia prolongada en espacios con elevada concentración de personas y utilización compartida de vehículos, instalaciones y otros recursos. También se producen situaciones en las que los agentes entran en contacto con ropa, mantas u otros objetos cuyas condiciones higiénicas se desconocen.

En este contexto, diferentes asociaciones profesionales de Guardia Civil habían advertido previamente de la existencia de riesgos biológicos y habían reclamado medidas de protección y prevención para los efectivos desplazados.

La información conocida este viernes apunta a que parte del material preventivo solicitado ya habría comenzado a distribuirse, aunque continúan planteándose demandas relacionadas con la evaluación específica de riesgos, la higiene y desinfección de vehículos y dependencias, la vigilancia de la salud y la existencia de protocolos claros de actuación ante una posible exposición.

Una enfermedad que requiere prevención y control

La sarna es una enfermedad parasitaria causada por el ácaro Sarcoptes scabiei. Su transmisión se produce fundamentalmente mediante contacto estrecho y prolongado entre personas, aunque también puede producirse, en determinadas circunstancias, a través de ropa, ropa de cama u otros objetos contaminados.

Por ello, los entornos en los que existe hacinamiento, convivencia estrecha o dificultades para mantener unas condiciones adecuadas de higiene pueden favorecer su propagación.

La situación sanitaria general de Ceuta ha adquirido especial complejidad durante las últimas semanas. El Ministerio de Sanidad ha reconocido un incremento de determinadas patologías y ha convocado para este lunes, 24 de agosto, una reunión extraordinaria de la Comisión de Salud Pública para coordinar medidas sanitarias y el refuerzo de recursos. Entre las enfermedades detectadas en el contexto de la emergencia se encuentra también la sarna.

No obstante, resulta importante distinguir entre la coincidencia temporal de los contagios y la existencia de una relación causal. En el caso del brote registrado entre militares, Defensa ha señalado expresamente que no existe relación con el contacto mantenido con las personas migrantes llegadas a la ciudad y ha recordado que algunos contagios se produjeron antes del episodio de llegada masiva.

La protección de quienes protegen

La aparición de un caso entre guardias civiles, después de los conocidos entre militares y policías nacionales, vuelve a situar en primer plano la necesidad de que quienes trabajan en primera línea dispongan de medios adecuados de protección, información sanitaria y protocolos de actuación claros.

La prevención no debe entenderse únicamente como una respuesta ante la aparición de un contagio. En dispositivos de estas características resulta fundamental identificar previamente los riesgos, establecer procedimientos de higiene y desinfección, garantizar los equipos de protección necesarios y disponer de mecanismos de vigilancia sanitaria que permitan detectar rápidamente posibles nuevos casos.

También adquiere especial importancia la protección del entorno familiar de los profesionales afectados. En enfermedades transmisibles como la sarna, las medidas de aislamiento, tratamiento, higiene y control de los contactos resultan esenciales para evitar que un caso individual pueda convertirse en una cadena de contagios.

La prioridad, en definitiva, debe ser doble: garantizar la salud de los ciudadanos y proteger a los profesionales que están trabajando para garantizar su seguridad.

El nuevo caso de sarna entre un agente de la Guardia Civil añade una señal de alerta a una situación que ya había afectado a militares y policías nacionales. Más allá de las circunstancias concretas que hayan podido originar cada contagio —que deberán determinarse con criterios médicos y epidemiológicos—, los hechos conocidos aconsejan mantener una vigilancia rigurosa y reforzar las medidas preventivas mientras continúe el dispositivo en Ceuta.

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"