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La patrullera del Servicio Marítimo de la Guardia Civil sufrió una importante vía de agua después de que los narcotraficantes la embistieran deliberadamente durante la persecución en aguas del Atlántico, al sur de Gran Canaria y necesitó el apoyo de un helicóptero de rescate para poder regresar a puerto

El pasado 1 de septiembre la patrullera Río Ara, del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, cuando se encontraba realizando labores de vigilancia cuando localizó una embarcación semirrígida que levantó las sospechas de los agentes. Navegaba aproximadamente a 70 millas al sur de Gran Canaria y disponía de varios motores de gran potencia. Cuando los guardias civiles procedieron a darle el alto, sus ocupantes decidieron huir, comenzando entonces una persecución en alta mar.

La intervención contra una narcolancha cargada con más de tres toneladas de cocaína tuvo un segundo escenario, mucho más crítico, a bordo de la Río Ara. La patrullera del Servicio Marítimo de la Guardia Civil estuvo a punto de hundirse después de ser embestida deliberadamente por la embarcación que trataba de escapar.

El incidente se produjo el pasado 1 de septiembre, en aguas del Atlántico, al sur de Gran Canaria. Durante la persecución, los ocupantes de la semirrígida realizaron una maniobra evasiva que terminó con un impacto contra la Río Ara por debajo de su línea de flotación. La colisión provocó una importante vía de agua y comprometió seriamente la flotabilidad de la patrullera.

La tripulación tuvo que hacer frente a la emergencia en plena mar, mientras aseguraba el material intervenido y trataba de contener la entrada de agua. La situación llegó a ser lo suficientemente grave como para requerir asistencia aérea.

Un helicóptero de rescate acudió en auxilio de la patrullera y facilitó dos bombas de achique, que permitieron reforzar los trabajos para mantenerla a flote. Finalmente, la Río Ara consiguió navegar hasta el puerto de Las Palmas de Gran Canaria.

El balance policial de la operación ya ha sido difundido por la Guardia Civil. Pero detrás de esas cifras queda otro dato que merece ser contado: una patrullera oficial estuvo a punto de hundirse en mitad del Atlántico y su tripulación tuvo que trabajar para mantenerla a flote y regresar a puerto.

La Río Ara lo consiguió. Sus agentes también.

Y esa parte de la actuación, aunque no figure en las estadísticas de droga incautada, forma igualmente parte del servicio.

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"