
El documento remitido este viernes a la Audiencia Nacional aborda los avisos previos, el dispositivo desplegado y las 82 víctimas, mientras la Jefatura de Información ultima un segundo informe sobre más de una veintena de personas consideradas de interés
La investigación de la Audiencia Nacional sobre la entrada masiva en Ceuta de los días 30 y 31 de julio suma desde este viernes una nueva pieza. La Guardia Civil ha entregado a la jueza María Tardón un informe elaborado por la Jefatura del Servicio de Información que responde a las cuestiones planteadas por la magistrada sobre la información disponible antes de la crisis, el dispositivo desplegado y las actuaciones realizadas durante aquellos días.
El documento, de cinco páginas, llega a la causa en un momento especialmente relevante, después de que la investigación judicial haya incorporado también el informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional y mientras continúa la controversia política sobre qué organismos del Estado conocían previamente la posibilidad de una entrada masiva.
Entre las cuestiones planteadas por Tardón a la Guardia Civil figuraba precisamente si ésta Institución había recibido algún aviso previo que permitiera anticipar la llegada masiva de personas desde Marruecos.
Según la información conocida sobre este primer documento, existieron comunicaciones previas entre la Guardia Civil y otros organismos del Estado, entre ellos el CNI, pero ninguna habría permitido anticipar la dimensión que finalmente alcanzó la crisis.
La entrada acabó adquiriendo una magnitud extraordinaria, con decenas de miles de personas concentradas en torno a la frontera y una situación que puso a prueba durante horas la capacidad de respuesta de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
La incógnita de las 82 víctimas
El informe entregado este viernes también responde a las cuestiones planteadas por la magistrada sobre los fallecidos y las actuaciones de rescate realizadas por los agentes.
La crisis dejó 82 cuerpos recuperados en territorio español, según las cifras conocidas hasta ahora. La identificación de las víctimas continúa siendo una de las principales dificultades de la investigación.
Los especialistas han recurrido a huellas dactilares, muestras de ADN y otros procedimientos para intentar poner nombre a los fallecidos. Sin embargo, el proceso se ha visto dificultado por la falta de información suficiente para realizar los cotejos con familiares en Marruecos.
Las autoridades españolas han solicitado muestras y datos que permitan avanzar en las identificaciones, mientras han denunciado la falta de colaboración de las autoridades marroquíes para facilitar esos cotejos.
La consecuencia es especialmente dolorosa: decenas de personas permanecen sin identificar y algunos de los cuerpos continúan en Ceuta sin haber sido reclamados por sus familias.
Detrás de esta parte de la investigación no hay únicamente una cuestión administrativa o policial. Hay 82 víctimas y familias que siguen esperando conocer qué ocurrió con sus seres queridos.
¿Qué sabía el Estado antes de la entrada?
La entrega del informe de la Guardia Civil vuelve a colocar en el centro de la investigación una pregunta fundamental: ¿qué información existía antes de la crisis y hasta dónde llegó dentro de la cadena de mando?.
La cuestión ha generado versiones contradictorias dentro del propio Gobierno.
Mientras la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha defendido que los servicios de inteligencia hicieron su trabajo, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha sostenido que no recibió ningún informe que permitiera prever una entrada masiva de las dimensiones que finalmente se produjo.
En los últimos días también han trascendido documentos de inteligencia militar que apuntan a que el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) recibió información procedente de comunicaciones interceptadas a agentes marroquíes en las que se informaba de una posible entrada masiva coincidiendo con la Fiesta del Trono.
Uno de esos documentos, elaborado por el Regimiento de Guerra Electrónica 32 y fechado antes de la crisis, calificaba como «muy probable» que se produjera una entrada masiva alrededor del 30 de julio.
La existencia de ese tipo de documentación hace todavía más relevante determinar qué información recibió cada organismo y qué decisiones se adoptaron a partir de ella.
Una investigación que sigue creciendo
La entrega de este primer informe de la Guardia Civil no cierra ninguna de las grandes incógnitas. Al contrario, incorpora una nueva pieza a una investigación que continúa ampliándose.
La magistrada Tardón dispone ya del informe policial del CENIF y del documento entregado este viernes por la Guardia Civil. A ellos se sumará, previsiblemente, el segundo informe que está ultimando la Jefatura de Información.
Será la comparación de todos esos documentos la que permita reconstruir la secuencia completa.
¿Qué se sabía?.
¿Quién lo sabía?.
¿Cuándo se sup?o.
¿Qué información llegó a las autoridades responsables?.
¿Qué papel desempeñaron las fuerzas de seguridad marroquíes?.
Y ¿quiénes estaban detrás de la organización de la entrada?.
Son preguntas que todavía no tienen una respuesta definitiva.
La investigación judicial tendrá que determinar también si la presencia de personas presuntamente vinculadas a los servicios de inteligencia marroquíes tuvo alguna relación directa con la organización de la entrada masiva o si se trató de actuaciones independientes.
Mientras tanto, hay una realidad que ya nadie discute: la frontera de Ceuta fue desbordada, decenas de miles de personas participaron en la entrada y 82 personas perdieron la vida.
La Guardia Civil ya ha puesto su primer informe a disposición de la jueza. Ahora queda por conocer si habrá un segundo informe, tal y como han publicado diferentes medios y el contenido del segundo.
Y puede ser precisamente ese documento, con el trabajo de la Jefatura de Información sobre las personas consideradas de interés y sus posibles vínculos con Marruecos, el que aporte nuevas respuestas a una de las crisis fronterizas más graves vividas en Ceuta.
Porque más allá de la batalla política por las responsabilidades, la investigación policial y judicial trata de reconstruir algo mucho más concreto: ¿qué ocurrió realmente antes, durante y después de aquella entrada masiva?.










































































