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El proceso para completar la transferencia de las competencias de tráfico en Navarra da un nuevo paso, y lo hace con la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil directamente en el centro de la operación.

El Gobierno de Navarra y la Delegación del Gobierno han remitido a los agentes destinados en el sector de Tráfico las condiciones que regularán su posible integración, con carácter voluntario, en la Policía Foral.

El documento había sido validado por la Junta de Seguridad de Navarra el pasado 30 de julio y ha sido trasladado ahora tanto a los guardias civiles afectados, a través de su cadena de mando, como a los sindicatos de la Policía Foral. El Ejecutivo navarro asegura que de esta manera todos los interesados conocen simultáneamente las condiciones previstas. No es todavía la integración de los agentes. Es el paso previo para ponerla en marcha. Una decisión que tendrá que tomar cada guardia civil

La denominada «pasarela» está contemplada en la disposición adicional novena de la Ley Foral 23/2018, de 19 de noviembre, de las Policías de Navarra. Su finalidad es ofrecer a los funcionarios de la Administración General del Estado pertenecientes a la Agrupación de Tráfico destinados en Navarra la posibilidad de incorporarse a la Policía Foral, siempre que lo soliciten y cumplan los requisitos establecidos.

Por tanto, el procedimiento no supone que los guardias civiles sean trasladados automáticamente a otro cuerpo. Cada agente tendrá que decidir si quiere acogerse a esta vía de integración.

Las condiciones reguladoras establecen además las equivalencias entre empleos y unidades de destino para determinar la adjudicación de las plazas. En el caso de los efectivos destinados actualmente en el sector de Tráfico de Tudela, el objetivo es que quienes se integren pasen a prestar servicio en la Brigada de Tráfico de Tudela. El resto del personal procedente de otros destacamentos se incorporaría a Pamplona. 

Es una cuestión especialmente importante para los profesionales afectados, porque detrás de cualquier proceso administrativo hay una decisión que afecta directamente a su carrera, su destino y su futuro profesional.

Aunque las condiciones ya han sido comunicadas, el proceso todavía no ha terminado. El documento deberá recibir la validación definitiva del Comité de Coordinación Policial, dependiente de la Junta de Seguridad. Una vez autorizada esta fase, podrán iniciarse los trámites administrativos para convocar el procedimiento excepcional de integración. 

Es decir, habrá que esperar todavía a la convocatoria, conocer todos los detalles definitivos y abrir el plazo para que los agentes puedan presentar sus solicitudes.

El movimiento se produce después del acuerdo alcanzado el pasado mes de julio entre el Gobierno de Navarra y el Ministerio del Interior para elevar de 1.200 a 1.600 agentes el techo de la plantilla de la Policía Foral. De las 400 nuevas plazas previstas, 150 estarán vinculadas al área de Tráfico y Seguridad Vial y 250 a Seguridad Ciudadana.

La ampliación de plantilla está relacionada precisamente con el objetivo de completar la asunción de las competencias de tráfico por parte de Navarra.

La situación actual es el resultado de un proceso de transferencia de competencias que se ha prolongado durante varios años y que ha generado también importantes controversias jurídicas y políticas.

La previsión es que Navarra avance hacia el ejercicio exclusivo de las funciones de tráfico y seguridad vial por parte de la Policía Foral, mientras se establece un periodo de transición y se articula la incorporación de nuevos efectivos.

En ese escenario, la llamada pasarela de la Guardia Civil adquiere una importancia evidente. Un documento del Congreso señalaba que el proceso contempla la incorporación de alrededor de 149 nuevos agentes, incluidos aquellos guardias civiles de Tráfico que decidan integrarse en la Policía Foral. También se contempla que quienes no opten por la integración puedan continuar su carrera en otras unidades de la Guardia Civil en Navarra o permanecer en la especialidad de Tráfico en otros destinos.

La cuestión, por tanto, no consiste simplemente en cambiar un uniforme por otro. Estamos ante una reorganización de las funciones de vigilancia y control del tráfico en Navarra y, al mismo tiempo, ante una decisión que afecta a profesionales que llevan años desempeñando esa labor dentro de la Guardia Civil.

La Agrupación de Tráfico lleva décadas desempeñando en las carreteras navarras una función que va mucho más allá de la vigilancia de las infracciones. Sus agentes intervienen en accidentes, auxilian a conductores, regulan situaciones de emergencia, realizan controles y trabajan diariamente para reducir la siniestralidad en las carreteras.

Ahora, los guardias civiles destinados en Navarra reciben oficialmente las condiciones que les permitirán decidir si continúan ese trabajo dentro de la Guardia Civil o si dan el paso hacia la Policía Foral.

La decisión será individual y estará condicionada por las reglas que finalmente se aprueben. Precisamente por eso, será importante conocer con detalle cuestiones como los empleos equivalentes, los destinos, las condiciones profesionales y el resto de garantías asociadas al procedimiento.

La remisión de las condiciones reguladoras supone un paso administrativo relevante, pero no significa que la Guardia Civil haya dejado ya de ejercer sus funciones de Tráfico en Navarra ni que los agentes hayan sido integrados en la Policía Foral. La transferencia definitiva requiere todavía completar las distintas fases previstas.

Lo que sí ha comenzado es una nueva etapa: la de poner sobre la mesa de cada guardia civil afectado una decisión profesional que, en muchos casos, tendrá consecuencias importantes para su futuro.

Y ahora serán ellos quienes, con las condiciones definitivamente aprobadas, tendrán que decidir

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"