
Las tres instituciones coinciden en que los sistemas no tripulados ya son una herramienta operativa esencial, pero deben integrarse con helicópteros y otros medios tripulados
Los drones han dejado de ser una tecnología experimental para convertirse en una herramienta cada vez más presente en las operaciones de seguridad pública, búsqueda y rescate y respuesta ante emergencias. Así quedó de manifiesto en la mesa «Seguridad pública: drones en misiones de salvamento y operaciones de emergencia», celebrada en el marco de UNVEX 2026, donde representantes de la Unidad Militar de Emergencias (UME), Policía Nacional y Guardia Civil coincidieron en destacar sus posibilidades y, al mismo tiempo, reclamaron agilizar los procesos de certificación y regulación.
El encuentro reunió al comandante Juan Ignacio Fernández González, jefe de la Unidad de Drones de la UME; al subinspector Teófilo Alonso, del Área de Seguridad y Protección Aérea de la Policía Nacional; y al teniente Gonzalo Izquierdo Oliver, del Grupo de UAS/C-UAS del Servicio Aéreo de la Guardia Civil, junto a representantes de Protección Civil y de la industria tecnológica.
Una herramienta para ampliar capacidades
Una de las principales conclusiones fue que los drones no están llamados a sustituir a los helicópteros ni a otras aeronaves tripuladas. Su valor reside en complementarlas, especialmente en aquellas misiones en las que resulta necesario mantener una vigilancia prolongada, obtener imágenes en tiempo real o acceder rápidamente a zonas de difícil acceso.
El esquema operativo planteado es relativamente sencillo: el dron puede llegar primero al escenario, localizar una emergencia, reconocer el terreno y transmitir información al puesto de mando. A partir de esos datos, los medios tripulados y los equipos de intervención pueden actuar con un conocimiento mucho mayor de la situación.
La evolución tecnológica está permitiendo además incorporar cámaras térmicas, sensores y sistemas de comunicaciones cada vez más avanzados, aumentando las posibilidades de empleo en montaña, incendios, búsqueda de personas y otros escenarios complejos.
En el caso de la Guardia Civil, estas capacidades se integran también en el ámbito de la vigilancia, el reconocimiento y la respuesta ante situaciones que requieren disponer de información aérea sin comprometer inicialmente a personal o aeronaves tripuladas.
La UME avanza hacia una capacidad multidominio
La Unidad Militar de Emergencias está desarrollando una capacidad de empleo de sistemas no tripulados que va más allá de los drones aéreos. Su Unidad de Drones trabaja con sistemas aéreos, terrestres y vehículos operados remotamente en el medio acuático, configurando una capacidad multidominio para misiones de mando y control, inteligencia, intervención, operaciones NRBQ y logística.
Según los datos expuestos en UNVEX, durante 2026 la UDRUME dispone de 73 drones y tiene previsto incrementar su plantilla hasta los 85 militares.
La unidad realizó además en mayo un ejercicio en León en el que se emplearon sistemas aéreos, terrestres y acuáticos para avanzar hacia su Capacidad Operativa Inicial y comprobar su utilización coordinada en distintos escenarios.
Los RPAS forman igualmente parte de las capacidades de búsqueda y rescate de la UME. En estos dispositivos pueden trabajar conjuntamente con perros especializados y otros sistemas tecnológicos destinados a localizar personas atrapadas o desaparecidas.
La experiencia policial demuestra su utilidad
La Policía Nacional también está incorporando progresivamente los drones a sus procedimientos operativos. Durante la mesa de UNVEX se puso como ejemplo la localización de una mujer de 80 años con Alzheimer que se encontraba desaparecida y que pudo ser localizada en unos 20 minutos gracias al empleo de un dron en un entorno de difícil acceso para vehículos.
Su utilización puede resultar especialmente útil en grandes concentraciones, eventos deportivos, zonas urbanas complejas y operaciones de búsqueda, donde disponer de una visión aérea inmediata permite ampliar considerablemente el campo de actuación de las unidades terrestres.
El principal obstáculo: la certificación
El desarrollo tecnológico, sin embargo, avanza a mayor velocidad que los procedimientos necesarios para regular y certificar determinadas operaciones.
Uno de los principales desafíos se encuentra en aquellos escenarios en los que drones y helicópteros deben compartir espacio aéreo. Para hacerlo de manera segura son necesarias metodologías de evaluación de riesgos y procedimientos que permitan coordinar distintos tipos de UAS con aeronaves tripuladas.
La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) establece actualmente diferentes categorías de operación. Las operaciones de categoría específica requieren autorización operacional o declaración conforme a los escenarios establecidos, mientras que determinadas operaciones de categoría certificada exigen certificación del UAS y del operador y, cuando corresponde, licencia del piloto a distancia.
El marco español se encuentra además desarrollado mediante el Real Decreto 517/2024, que regula distintos aspectos relacionados con la utilización civil de sistemas de aeronaves no tripuladas, incluida la certificación de UAS y operadores en determinados servicios de lucha contra incendios y búsqueda y salvamento.
Precisamente por ello, los profesionales reunidos en UNVEX reclamaron una mayor agilidad en los procedimientos y una colaboración estrecha con las autoridades aeronáuticas para poder desarrollar operaciones cada vez más complejas.
El operador seguirá siendo una pieza esencial
La progresiva incorporación de sistemas autónomos tampoco significa que el factor humano vaya a desaparecer.
La tendencia apunta a que el operador pueda dejar de concentrarse exclusivamente en controlar cada movimiento del aparato para dedicar una mayor parte de su trabajo a interpretar la información obtenida y apoyar la toma de decisiones.
En situaciones de emergencia, además, pueden aparecer obstáculos, condiciones meteorológicas adversas, pérdida de referencias o problemas de comunicaciones que hacen imprescindible mantener una supervisión humana adecuada.
La conclusión compartida en UNVEX 2026 apunta, por tanto, hacia un modelo en el que tecnología, operador, sensores, comunicaciones y sistemas de mando y control funcionen como una única capacidad.
Y es que el desafío ya no parece estar únicamente en disponer de drones más avanzados, sino en conseguir que puedan emplearse de forma segura, certificada y plenamente integrada con los medios que ya utilizan los servicios de emergencia y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
UNVEX 2026
La décima edición de UNVEX se celebra los días 16 y 17 de septiembre en San Javier (Murcia) y reúne a instituciones, Fuerzas Armadas, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, organismos reguladores, centros de investigación y empresas especializadas en sistemas no tripulados.
UNVEX 2026 — información oficial del encuentro
Fuente principal: Infodefensa,








































































