
El astillero gallego Aister completa la fabricación de ocho embarcaciones de la serie HS60 para el Instituto Armado. La nueva unidad, capaz de superar los 60 nudos, llega en un momento especialmente delicado para la lucha contra el narcotráfico en las aguas del Estrecho y la desembocadura del Guadalquivir.
La Guardia Civil cuenta con una nueva herramienta para reforzar la vigilancia marítima y la lucha contra el narcotráfico en las costas andaluzas. La patrullera interceptora Río Manzanares, construida por el astillero Aister en Moaña (Pontevedra), ha completado su traslado desde la ría de Vigo hasta Cádiz, donde se incorporará a las capacidades operativas del Servicio Marítimo.
El desplazamiento, realizado por carretera, fue comunicado por la propia Guardia Civil el pasado 4 de noviembre. En el dispositivo de transporte y escolta participó personal de la Agrupación de Tráfico de Cáceres, cuya intervención permitió garantizar la seguridad de una operación que requería planificación y coordinación entre distintas especialidades del Instituto Armado.
La llegada de esta embarcación adquiere especial relevancia por el escenario en el que está llamada a prestar servicio. Las aguas del Estrecho de Gibraltar y el entorno de la desembocadura del Guadalquivir constituyen espacios de intensa actividad para las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas, que utilizan embarcaciones de gran potencia y velocidad para transportar sustancias estupefacientes y tratar de eludir la acción policial.
Una interceptora diseñada para la velocidad y la maniobrabilidad
La Río Manzanares pertenece a la serie HS60 de Aister, una familia de embarcaciones construidas en aluminio y concebidas específicamente para misiones de vigilancia costera, patrullaje e interceptación.
Su principal característica es la capacidad de superar los 60 nudos —más de 110 kilómetros por hora— gracias a su sistema de propulsión mediante waterjets. Esta tecnología, que impulsa la embarcación mediante chorros de agua, proporciona una elevada capacidad de aceleración y facilita los cambios de dirección a gran velocidad.
Estas prestaciones resultan especialmente importantes en operaciones contra las denominadas narcolanchas, en las que la rapidez de respuesta, la capacidad de maniobra y la posibilidad de mantener la persecución en condiciones exigentes pueden resultar determinantes.
El diseño de la HS60 responde, además, a una realidad que los agentes del Servicio Marítimo conocen bien: las embarcaciones utilizadas por las redes criminales no solo desarrollan velocidades muy elevadas, sino que también recurren en ocasiones a maniobras peligrosas para escapar de las patrulleras o dificultar su intervención.
La resistencia del casco de aluminio y las características de navegación de estas unidades forman parte de la respuesta tecnológica a ese escenario operativo.
Ocho embarcaciones para reforzar la vigilancia marítima
Con la entrega de la Río Manzanares, Aister completa la serie de ocho embarcaciones HS60 encargadas por la Guardia Civil. El proyecto, desarrollado mediante distintos contratos desde 2021, ha supuesto un importante esfuerzo industrial para el astillero gallego, que ha ido incorporando mejoras y adaptaciones a partir de la experiencia acumulada con las primeras unidades.
La serie comenzó con la Río Flumen, incorporada al servicio en Algeciras en marzo de 2023. Posteriormente fueron llegando nuevas embarcaciones destinadas a reforzar la presencia del Servicio Marítimo en diferentes puntos de la costa andaluza. Entre las últimas entregas se encuentran la Río Antas, en diciembre de 2025, y la Río Odiel, culminada durante el pasado mes de agosto, antes de esta última unidad.
La incorporación progresiva de estas patrulleras permite ampliar las capacidades de vigilancia e interceptación en zonas donde las organizaciones dedicadas al narcotráfico mantienen una actividad especialmente intensa.
En los últimos años, las unidades del Servicio Marítimo han protagonizado numerosas actuaciones contra el tráfico de hachís, con abordajes de embarcaciones sospechosas e intervenciones que han permitido incautar importantes cantidades de droga. La disponibilidad de medios adecuados resulta esencial para que los agentes puedan desarrollar estas operaciones con mayores garantías.
Una llegada marcada por la presión de las narcolanchas
La incorporación de la Río Manzanares se produce, además, pocos días después de un nuevo episodio de violencia en el mar. La patrullera Río Guadalmedina quedó fuera de servicio tras ser embestida por una embarcación relacionada con el narcotráfico en el entorno de la desembocadura del Guadalquivir, en un incidente en el que varios agentes resultaron heridos leves y que terminó con cinco detenidos, según las informaciones publicadas sobre el suceso.
El episodio vuelve a poner de manifiesto los riesgos a los que se enfrentan los guardias civiles que desarrollan su labor en el mar. Las organizaciones criminales han convertido la velocidad, la potencia de sus embarcaciones y las maniobras de intimidación o embestida en instrumentos habituales para intentar evitar las intervenciones policiales.
La llegada de una nueva interceptora constituye, por tanto, un refuerzo importante, aunque la respuesta frente al narcotráfico no puede depender exclusivamente de la incorporación de embarcaciones. También exige efectivos suficientes, mantenimiento de los medios, protección de las tripulaciones, inteligencia operativa y respaldo institucional a quienes se enfrentan directamente a estas organizaciones.
La tecnología permite mejorar las posibilidades de intervención, pero no elimina el riesgo que asumen los agentes cuando tienen que abordar una embarcación o perseguir a sus ocupantes en condiciones de especial peligrosidad.
Aister continuará construyendo embarcaciones para la Guardia Civil
La finalización de la serie HS60 no supone el cierre de la colaboración entre Aister y el Instituto Armado. El astillero de Moaña trabaja actualmente en la construcción de tres nuevas embarcaciones del modelo HS35, también destinadas al Servicio Marítimo.
Estas unidades tendrán cerca de 12 metros de eslora y contarán con una cabina cerrada, ergonómica y con visibilidad perimetral de 360 grados. Su configuración está concebida para ofrecer protección y mejores condiciones de trabajo a las tripulaciones durante las maniobras complejas y las jornadas prolongadas de servicio.
Según la información facilitada por la empresa, las tres embarcaciones se encuentran en fase avanzada de fabricación y su entrega está prevista para el último trimestre de 2026.
La nueva serie permitirá seguir ampliando y diversificando los medios disponibles para la vigilancia costera y las operaciones de interceptación.
Medios adecuados para quienes se juegan la vida en el mar
La incorporación de la Río Manzanares representa un nuevo paso en la renovación de los medios marítimos de la Guardia Civil y refuerza la capacidad de respuesta en uno de los escenarios más complicados para la lucha contra el narcotráfico.
Pero detrás de cada patrullera hay una tripulación que debe afrontar situaciones de riesgo real. Los guardias civiles del Servicio Marítimo no solo necesitan embarcaciones rápidas y resistentes: necesitan medios suficientes, protección, formación, mantenimiento y unas condiciones operativas que permitan desarrollar su trabajo con seguridad.
La lucha contra las organizaciones criminales que operan en el Estrecho y en las costas andaluzas requiere una respuesta sostenida y proporcionada a la capacidad de quienes se enfrentan a ellas. La Río Manzanares llega para sumar velocidad, maniobrabilidad y capacidad de interceptación. Su incorporación es una buena noticia para el Servicio Marítimo, pero también un recordatorio de que la seguridad de los agentes debe ocupar un lugar prioritario en cualquier estrategia contra el narcotráfico.









































































