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La bandera de la Delegación de Valdemoro de la Asociación de Antiguos Alumnos de los Colegios de la Guardia Civil luce desde este domingo una nueva distinción: la Corbata de Honor de la Hermandad de Guardias Civiles Auxiliares de España.

La imposición tuvo lugar en el Parque Duque de Ahumada, después de la celebración de la Misa de Campaña y del homenaje a los caídos y a las víctimas del terrorismo que formaron parte de los actos organizados por la Delegación con motivo de la celebración de la advocación de Nuestra Señora la Virgen del Pilar.

Fueron el presidente y el secretario de la Hermandad de Guardias Civiles Auxiliares de España quienes, en representación de la institución, procedieron a imponer la Corbata de Honor a la enseña de los «Polillas» de Valdemoro.

El gesto tuvo un marcado carácter institucional y de hermandad. La corbata queda incorporada a la bandera de la Delegación como reconocimiento a su trayectoria y, especialmente, a los vínculos que unen a ambas instituciones en torno a la Guardia Civil, sus valores, su historia y el compañerismo entre quienes han formado parte de ella.

La elección del lugar tampoco podía resultar más significativa. El Parque Duque de Ahumada se encuentra estrechamente ligado a la historia de los Guardias Jóvenes y a Valdemoro, localidad que este año conmemora los 170 años de la llegada de los primeros «Polillas».

La ceremonia fue, por tanto, mucho más que la colocación de una distinción sobre una bandera. Fue un gesto de reconocimiento y de fraternidad entre dos instituciones unidas por una misma historia y por el compromiso de mantener viva la memoria de quienes les precedieron.

Con la nueva Corbata de Honor, la bandera de los «Polillas» de Valdemoro incorpora a su propia historia el testimonio de una hermandad que, generación tras generación, continúa encontrando en la Guardia Civil un espacio común de servicio, lealtad, compañerismo y memoria.

LA CORBATA DE HONOR

La imposición de una Corbata de Honor a una bandera o guion es un acto solemne de profundo significado institucional y simbólico. La corbata, fijada al asta de la bandera, representa el reconocimiento público a los valores, trayectoria, servicio y méritos de la institución, unidad o asociación que la recibe.

No se trata únicamente de una distinción material: la bandera personifica a quienes representa y, por ello, la imposición de la corbata supone honrar colectivamente a sus miembros, su historia y su compromiso.

En el ámbito de las tradiciones militares y policiales, este tipo de ceremonia adquiere además un especial sentido de fraternidad y reconocimiento entre instituciones, al incorporar a la bandera una nueva señal visible de los vínculos y méritos que forman parte de su historia.

En el caso de una Corbata de Honor, su incorporación al guion o bandera deja constancia permanente de ese reconocimiento: cada vez que la bandera vuelva a desfilar o presida un acto, llevará consigo la memoria de la institución o colectivo que quiso honrarla.