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torre del mar malaga

En pleno bullicio veraniego de una de las playas más concurridas de la Axarquía malagueña, un agente de la Guardia Civil demostró una vez más el espíritu de servicio que define al Instituto Armado.

Fuera de servicio, sin uniforme y en su tiempo de descanso familiar, intervino con decisión y profesionalidad para evitar una tragedia que podría haber empañado el sábado 4 de julio.

Sobre las 14:40 horas, a la altura del Club Náutico, un niño de seis años que comía con su familia se atragantó con el hueso de una aceituna. El pequeño comenzó a presentar graves dificultades para respirar. Su madre pidió auxilio mientras varios bañistas intentaban ayudar sin éxito. En ese momento crítico, la esposa del guardia civil —destinado en el puesto principal de Nerja— alertó a su marido, que se encontraba a pocos metros.

El agente asumió inmediatamente el control de la situación, colocó al menor boca abajo sobre sus brazos y aplicó maniobras de desobstrucción de las vías respiratorias, adaptando la técnica (similar a la maniobra de Heimlich para niños) durante aproximadamente cinco minutos. Su persistencia dio resultado: el pequeño expulsó un trozo de aceituna y recuperó la respiración. No obstante, había tragado el hueso, por lo que se activó el protocolo sanitario.

Una ambulancia del 061 que acudió al lugar, tras una primera valoración por los sanitarios en la playa, trasladaron al niño al Hospital Comarcal de la Axarquía. Allí, los médicos realizaron pruebas para descartar lesiones en el esófago u otras complicaciones, al no presentar daños recibió el alta hospitalaria.

La familia del pequeño ha expresado su profundo agradecimiento a todas las personas que colaboraron, con especial mención al guardia civil cuya intervención rápida y eficaz resultó decisiva. “Sin su actuación, el desenlace podría haber sido fatal”, han señalado fuentes cercanas.

El espíritu benemérito, siempre presente

Este suceso no es aislado. La Guardia Civil acumula innumerables ejemplos de agentes que, incluso en su tiempo libre, responden al llamamiento del deber. Su formación continua en primeros auxilios, su vocación de servicio público y su compromiso con la protección de los ciudadanos —especialmente los más vulnerables— convierten a estos profesionales en un pilar fundamental de la seguridad y el bienestar social en España.

En un verano marcado por la afluencia masiva a las costas malagueñas, historias como esta recuerdan el valor humano que hay detrás del uniforme. Mientras muchos disfrutan del merecido descanso, miembros del Instituto Armado permanecen alerta, listos para actuar.

Su labor silenciosa y efectiva refuerza la confianza de la sociedad en quienes velan por nuestra seguridad 365 días al año.

Desde Tribuna Benemérita y en nombre de un periodismo que valora el esfuerzo anónimo de tantos servidores públicos, queremos agradecer a quienes, como este agente, permanecen alerta incluso en su tiempo libre, porque el verdadero espíritu benemérito no entiende de horarios, está siempre en guardia.