
El agente, perteneciente al puesto de Puebla de Don Rodrigo, se introdujo en una zona completamente rodeada por el fuego para sacar en brazos a un hombre de 80 años con problemas de movilidad
Un guardia civil se jugó la vida este miércoles para rescatar a un hombre de 80 años que había quedado atrapado entre las llamas durante un incendio forestal en Piedrabuena (Ciudad Real). El agente, perteneciente al puesto de Puebla de Don Rodrigo, se introdujo en una zona del terreno completamente rodeada por el fuego y consiguió sacar al octogenario, que presentaba importantes dificultades para caminar.
El suceso tuvo lugar el 26 de agosto, alrededor de las 15:30 horas, en una finca situada en la zona de la Peña del Rayo, próxima a la Sierra de la Cruz, donde el incendio terminó afectando a unas cien hectáreas de pasto. Se trataba del segundo incendio registrado ese día en el término municipal.
La actuación del agente, que resultó con quemaduras aparentemente de carácter leve, permitió poner a salvo al hombre en una intervención que la propia familia ha calificado de decisiva.
El fuego avanzó rápidamente
El octogenario, identificado por sus iniciales como N.M.A., se encontraba junto a su hijo en una casa de campo en construcción cuando fueron advertidos por un vecino de otra vivienda diseminada de que el fuego avanzaba hacia ellos.
El incendio se habría iniciado cerca de la finca, aparentemente a consecuencia de un cable eléctrico. El hombre decidió entonces intentar proteger unas parras y las bocas de riego de la propiedad.
Fue una decisión que estuvo a punto de costarle la vida.
El anciano se desplazó hasta una zona situada en el fondo de un barranco, junto a una pequeña alberca. Sin embargo, el viento hizo que las llamas se propagaran a gran velocidad y terminó quedando completamente rodeado por el fuego, con llamas que, según su hijo, alcanzaban varios metros de altura. Su hijo intentó pedirle que abandonara el lugar, pero el terreno y la evolución del incendio hacían prácticamente imposible llegar hasta él.
«Se metió entre las llamas y sacó a mi padre»
Fue entonces cuando llegaron dos guardias civiles a la zona. Los agentes ordenaron a las personas que se encontraban en las inmediaciones que abandonaran la finca. Pero uno de ellos comprobó que el octogenario permanecía atrapado en el barranco. Sin esperar a que la situación empeorara, se introdujo entre las llamas para llegar hasta él.
El hijo del hombre ha relatado que vio cómo el agente bajaba hacia el barranco, alcanzaba a su padre y lo sacaba de la zona de fuego en volandas.
El octogenario no podía caminar con normalidad y en ese momento se encontraba sin el apoyo que habitualmente utilizaba para desplazarse. Por ello, el agente tuvo que cargar con él para sacarlo del lugar.
Una vez alcanzado un punto seguro, el segundo guardia civil colaboró con su compañero para arrastrar al hombre por la ladera y ponerlo definitivamente a salvo. Posteriormente fue trasladado hasta la furgoneta de su hijo, con la que pudieron abandonar la finca.
«Se arriesgó por mí»
El propio octogenario ha explicado que todavía recuerda con emoción aquellos momentos. «Esto era un verdadero infierno», relató al día siguiente del rescate. Según su testimonio, las llamas le impedían incluso ver con claridad a las personas que se encontraban en las inmediaciones.
En medio de esa situación vio aparecer al agente, que corrió entre el fuego hasta llegar a él y consiguió sacarlo en brazos. El hombre, que pesa alrededor de 105 kilos y tiene problemas de movilidad, reconoció que el guardia civil «se arriesgó» por salvarle. También destacó que tanto el agente que realizó el rescate como su compañero permanecieron pendientes de él hasta que consiguieron ponerlo completamente a salvo.
El agente sufrió quemaduras
La intervención no estuvo exenta de consecuencias para los propios guardias civiles.
El agente que entró en la zona de llamas sufrió quemaduras, aparentemente de carácter menos grave. A pesar de ello, consiguió completar el rescate y sacar al hombre de la zona de peligro.
La familia ha querido reconocer públicamente la actuación de ambos agentes y tiene previsto dirigirse a la Guardia Civil para proponer que sean reconocidos con una condecoración por su actuación. «Nos han salvado, no hay duda», ha trasladado la familia, que considera que la intervención de los agentes fue determinante para evitar que el octogenario quedara atrapado definitivamente por el fuego.
Un rescate que vuelve a poner de manifiesto la vocación de servicio y el Espiritu Benemérito de la Guardia Civil
El episodio de Piedrabuena constituye uno de esos servicios en los que el riesgo para los propios agentes aparece de forma inmediata. La prioridad de los guardias civiles que acudieron a desalojar la zona pasó de controlar el perímetro y poner a salvo a los vecinos a rescatar directamente a una persona que había quedado atrapada por las llamas.
La actuación del agente permitió que el hombre pudiera abandonar con vida una zona que, según su propio relato, se había convertido en cuestión de minutos en un auténtico infierno.
El incendio de la Peña del Rayo dejó alrededor de un centenar de hectáreas de pasto afectadas, pero también una historia de supervivencia y de servicio público que la familia del octogenario difícilmente olvidará: la de un guardia civil que decidió atravesar las llamas para que un hombre atrapado pudiera volver a casa.
Fuente: LANZA DIGITAL






































































