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El Boletín Oficial de la Guardia Civil destacó la satisfacción del Instituto por participar, aunque en pequeña escala, en la expedición militar a África

En el Boletín Oficial de la Guardia Civil número 55, de 16 de septiembre de 1859, se publicó, tal y como se expuso en el capítulo anterior, la real orden del Ministerio de la Guerra, dictada cuatro días antes, relativa a la incorporación en Algeciras, de un contingente de la Benemérita, para “prestar el servicio de su instituto en el cuerpo de ejército de observación de la costa de África”.

Desde el propio boletín, cuyo editor era el habilitado de la Dirección General de la Guardia Civil, Mariano de Fontcuberta, se destacó que: “En el lugar correspondiente insertamos la Real orden que designa la fuerza del Cuerpo que debe incorporarse al ejército expedicionario de África, para desempeñar en él, el servicio peculiar del instituto con relación a los ejércitos en campaña. No dudamos de que el cuerpo en general experimentará una verdadera satisfacción, al verse, aunque en pequeña escala, representado entre las tropas de todas las armas que componen la expedición”.

Es decir, ponía en valor la participación de la Benemérita en dicha operación del Ejército español, del que formaba parte, para desempeñar “servicio de campaña”, que hoy día llamaríamos de policía militar.

Dado que el boletín oficial detallaba a lo largo de varias páginas, en sucesivos números, la composición de todas las unidades del Ejército de África y sus cuadros principales de jefes y oficiales, también determinaba la asignación de las unidades de la Benemérita. Así en el Primer Cuerpo de Ejército, mandado por el mariscal de campo Rafael Echagüe y Berminghan, estaban encuadrados 30 guardias civiles (15 de Infantería y 15 de Caballería). El Segundo Cuerpo de Ejército, a cuyo frente se encontraba el teniente general Juan Zabala de la Puente, contaba con otros 30 guardias civiles (15 de Infantería y 15 de Caballería). En el Tercer Cuerpo de Ejército, dirigido por el teniente general Antonio Ros de Olano, se hallaban otros 30 guardias civiles (15 de Infantería y 15 de Caballería). Y la División de Reserva, bajo la jefatura del teniente general Juan Prim Prats, contaría también con otros 30 guardias civiles (15 de Infantería y 15 de Caballería).

Mientras esa fuerza de Infantería y Caballería de los Tercios 1º (Madrid), 3º (Sevilla) y 7º (Granada) de la Guardia Civil se integraba “en el cuerpo de ejército de observación de la costa de África”, y cruzaba el Estrecho de Gibraltar, embarcada desde el puerto de Algeciras, el puesto territorial de este término municipal proseguía practicando destacados servicios que se iban publicando en el boletín oficial del benemérito Instituto.

Así, en el número 57 de la mentada publicación de la Guardia Civil, correspondiente al 1º de octubre siguiente, se exponía, referente al Puesto de Algeciras, que: “Por el Sargento 2º Pedro Martínez, comandante de este puesto, acompañado de los Guardias Antonio de los Santos y Francisco Vega, fueron capturados y puestos a disposición de la autoridad competente los autores de las heridas mortales causadas a Juan Vega Gutiérrez, de aquella vecindad”. También se hacía constar seguidamente que el teniente general Isidoro de Hoyos Rubín de Celis, director general del Cuerpo, “se ha servido dar las gracias a los individuos que prestaron este servicio”.

Por cierto, en el Boletín Oficial de la Guardia Civil número 64, de 24 de noviembre de 1859, se anunciaba para sus lectores, la posibilidad de adquirir la obra Apuntes sobre el Imperio de Marruecos, que acababa de publicarse. Su autor era el brigadier Salvador Valdés Barruso, diputado a Cortes, y Secretario de la Dirección general del Cuerpo de Guardias civiles y de la Guardia civil veterana.

El anuncio de su obra, vinculada con las operaciones militares españolas que se realizarían, decía que era “producto de sus propias observaciones por las costas de Berbería, con objeto de contribuir a difundir las escasas noticias de aquel poco conocido país, tan importantes en estos críticos momentos”.

Según se exponía en dicho anuncio, el dinero que se obtuviera de la venta de esa obra era, “en favor de las viudas y huérfanos de los individuos del Cuerpo que, destinados a las secciones de campaña, falleciesen en ella”.

Si bien dicho libro se vendía al público en la capital madrileña, concretamente en la librería de Tomás Fernández, sita en la calle de la Aduana, por un precio de 6 reales, y 7 reales si se enviaba a provincias, el personal de la Guardia Civil, “en atención al objeto a que se dedica la expendición y para mayor comodidad”, podía solicitar el pedido a la Dirección General del Cuerpo, “y se hará la remesa de los números correspondientes”.

En el Boletín Oficial de la Guardia Civil número 65, de 1º de diciembre siguiente, entre los numerosos partes de guerra que se publicaban, había una referencia expresa a La Crónica de Gibraltar, que se editaba en la colonia británica del Peñón. Aunque expresamente se citaba que se dudaba de su veracidad, dado el periódico que lo publicaba, se contaba que el emperador marroquí, trataba “de disminuir los horrores de la guerra, asimilando la práctica de su país a la de la Europa civilizada”.

Concretamente, se decía que, "pagará solamente un ducado, o cerca de medio duro, por cada cabeza, y cuatro duros por cada prisionero vivo”. Es decir, que se recompensaba que, en vez de matar a los prisioneros españoles, se les hiciera solo cautivos y se entregasen vivos, previo pago, a la autoridad del emperador. Caso de que fuera cierto lo publicado por el periódico colonial británico, terminaba el artículo diciendo sobre esa noticia que, “si resulta cierta aplaudiremos el buen deseo de Sidi-Mohamet”.

Por otra parte, la solicitud de la mentada obra del brigadier Valdés fue en tal cantidad por los guardias civiles de todos los empleos, que el boletín oficial de la Benemérita número 67, de 16 de diciembre, tuvo que encabezar su primera página con una extensa advertencia que comenzaba:

“Como sean muchos los individuos del Cuerpo que piden ejemplares de los Apuntes sobre el Imperio de Marruecos separadamente de los que los Jefes demandan para la fuerza de su mando, …, lo que proporcionará economías en ventaja de las familias desgraciadas a quienes su autor destina el producto líquido, …”, se procedería a una segunda edición.

Jesús N. Núñez Calvo
Coronel de la Guardia Civil (R) y Doctor en Historia