La adquisición responde a las limitaciones actuales de la flota, en la que solo una parte de las aeronaves está habilitada para vuelos nocturnos IFR
El Ministerio del Interior ha puesto en marcha la licitación para adquirir un mínimo de 15 gafas de visión nocturna (NVG, por sus siglas en inglés) destinadas a las aeronaves del Servicio Aéreo de la Guardia Civil (SAER). El contrato, justificado por la necesidad de reforzar la capacidad operativa de los helicópteros y aviones del cuerpo en misiones nocturnas, se distribuirá en tres anualidades —2026, 2027 y 2028— con cinco unidades cada año y un presupuesto asociado de 100.000 euros por ejercicio.
La adquisición responde a las limitaciones actuales de la flota, en la que solo una parte de las aeronaves está habilitada para vuelos nocturnos IFR, realizados íntegramente mediante instrumentos de navegación y aproximación. Según detalla la memoria justificativa, otra parte de los aparatos opera exclusivamente entre el orto y el ocaso, con vuelos visuales y sin capacidad para misiones nocturnas. Esto obliga, en ocasiones, a cancelar intervenciones cuando no hay aeronaves IFR disponibles. La disponibilidad de NVG permitirá ampliar ese margen operativo: “Los citados servicios nocturnos […] podrían prestarse siempre que hubiera disponibilidad de un conjunto de Gafas de Visión Nocturna”, señala el documento.
El SAER subraya que la incorporación de estas gafas no solo incrementará la capacidad de vuelo en horario nocturno, sino que también aumentará la seguridad de las tripulaciones y potenciará la coordinación con patrullas terrestres y marítimas de la Guardia Civil en operaciones conjuntas. La medida se considera “la solución técnica más eficiente” para atender las necesidades detectadas.
Ampliación de capacidades para misiones policiales
El Servicio Aéreo realiza misiones esenciales en el marco del programa de Seguridad Ciudadana, incluyendo vigilancia de fronteras, lucha contra el narcotráfico e inmigración irregular, apoyo al resguardo fiscal, salvamento y rescate, evacuaciones, traslado urgente de órganos, vigilancia medioambiental y control de actividades pesqueras. Dispone para ello de una flota de helicópteros, aviones y drones desplegados en distintas unidades del territorio nacional.
El pliego de prescripciones técnicas establece que las gafas deberán ser instaladas y ajustadas por la empresa adjudicataria, que también asumirá la asistencia técnica y la reparación de averías durante el periodo de garantía. Asimismo, se comprometerá a sustituir los equipos averiados hasta su reparación definitiva.
Las NVG se entregarán en las instalaciones del SAER situadas en el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), en Torrejón de Ardoz, donde serán inspeccionadas por personal especializado de la Guardia Civil.
Distribución de las entregas hasta 2028
El contrato fija un plazo de ejecución máximo de 30 meses a contar desde el 1 de marzo de 2026 —o desde la firma del contrato si esta fuera posterior—. Las entregas se realizarán durante 2026, 2027 y 2028 a razón de cinco unidades anuales, alcanzando las quince previstas como mínimo. Todas las empresas licitadoras deberán aportar la documentación técnica que acredite el cumplimiento de las especificaciones exigidas.
Un equipo preparado para condiciones extremas
El pliego detalla de forma exhaustiva los requisitos técnicos que deben cumplir las gafas de visión nocturna. Las unidades estarán equipadas con tubos intensificadores de imagen Photonis 4G de 16 milímetros, con fósforo verde y un factor de mérito (FOM) superior a 2.000. Incorporarán un sistema de auto-gating, que regula la respuesta electrónica para evitar saturaciones en presencia de luces intensas y mejorar el rendimiento en entornos urbanos o de iluminación variable.
Las NVG ofrecerán una magnificación de 1x ±3 % y un campo de visión de 40° ±1°, con distorsión inferior al 2 %. Su rango de enfoque abarcará desde 15 centímetros hasta el infinito. El diseño permitirá un ajuste dióptrico de –6 a +4 y una distancia interpupilar regulable entre 51 y 72 milímetros. El peso del conjunto —incluyendo cuerpo principal, fuente de alimentación y adaptador frontal— se situará alrededor de 686 gramos.
Para garantizar un funcionamiento óptimo en operaciones aéreas, el equipo deberá cumplir requisitos exigentes en materia de resistencia ambiental y mecánica. Podrá operar entre –52 ºC y +52 ºC durante periodos máximos de cuatro horas. Además, resistirá impactos de hasta 500 g y vibraciones en un rango de 5 a 55 Hz.
El tubo intensificador deberá obtener una vida operativa mínima de 10.000 horas, con resoluciones de hasta 72 pares de líneas por milímetro y niveles de uniformidad y control de puntos negros ajustados a estándares militares. Las unidades deberán cumplir las normas MIL-PRF-49425(CR) y MIL-STD-461G en materia de emisiones e interferencias electromagnéticas, un requisito crítico para garantizar la compatibilidad con los sistemas de aviónica de helicópteros y aviones.
Garantía ampliada y soporte técnico
El contrato exige un periodo de garantía mínimo de 36 meses sin límite de horas de uso. Durante ese periodo, el adjudicatario deberá sustituir cualquier equipo defectuoso y asumir los costes de mano de obra y materiales necesarios para su reparación. El mantenimiento podrá efectuarse en instalaciones de la Guardia Civil o, si fuera necesario, en dependencias del contratista o del fabricante.
El suministro también incluirá un manual de usuario individual en castellano para facilitar la capacitación de las tripulaciones.











































































