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Mañana jueves 20 de noviembre, a las 19:00 horas, la sede de la Fundación Cajasol en Cádiz (Plaza de San Antonio, 14) acogerá uno de esos eventos que justifican por sí solos la existencia de las academias: una conferencia que devuelve a la luz pública un capítulo esencial —y vergonzosamente olvidado— de la historia universal.

El General de Brigada (R) de Infantería de Marina y Académico de Número de la Real Academia Hispanoamericana de Ciencias, Artes y Letras (RAHA), Agustín Rosety Fernández de Castro, pronunciará la ponencia “La estrategia marítima de España en la Guerra Anglo-Española (1779-1783)”, dentro del ciclo conmemorativo del 250 aniversario de la decisiva participación española en la Independencia de los Estados Unidos.

Entrada libre hasta completar aforo. Y créanme: el aforo se completará.Porque lo que Rosety va a contar no es una anécdota pintoresca de la Ilustración, sino una de las mayores operaciones geopolíticas y navales del siglo XVIII. Mientras los libros de texto norteamericanos siguen reduciendo la Guerra de Independencia a “colonos valientes + ayuda francesa + Lafayette”, España aportó lo que realmente inclinó la balanza: dinero, hombres, barcos y una estrategia global que obligó a la Royal Navy a combatir en tres océanos a la vez.Recordemos los hechos sin adornos:

  • España entró en guerra contra Gran Bretaña en junio de 1779 (Pacto de Aranjuez con Francia), pero ya llevaba años financiando clandestinamente a los insurgentes a través de La Habana y Nueva Orleans.
  • Bernardo de Gálvez reconquistó la Florida occidental (batallas de Mobile y Pensacola), cortando la retaguardia británica.
  • La Armada española, con más de 70 navíos de línea, logró junto a la francesa la superioridad temporal en el Canal de la Mancha en 1779 —algo que ni Napoleón conseguiría después— y mantuvo bloqueados convoyes vitales para Londres.
  • El sitio de Gibraltar (el “Gran Asedio”) y la recuperación de Menorca fueron operaciones que drenaron recursos británicos imprescindibles en América.
  • Sin esa presión simultánea en el Caribe, el Golfo de México y Europa, Yorktown (1781) habría sido imposible.

El resultado: el Tratado de París (1783) reconoció la independencia de las Trece Colonias y devolvió a España Florida y Menorca.

Estados Unidos nació, en gran medida, gracias a la plata americana y a la sangre española.El ciclo “CCL Aniversario Conmemorativo de la Decisiva Participación de España en la Independencia de los Estados Unidos”, organizado por la Academia de las Ciencias y las Artes Militares (ACAMI) y la Real Academia Hispanoamericana de Cádiz, ha sido uno de los grandes aciertos culturales de 2025 en Andalucía.

Tras sesiones previas en San Fernando y la propia Cádiz, la conferencia de Rosety —gaditano de nacimiento, infante de marina de vocación y uno de los mayores expertos vivos en historia naval española— pondrá el broche con un enfoque estrictamente marítimo: cómo España, desde sus bases en Cádiz, El Ferrol y Cartagena, proyectó poder oceánico en un momento en que Gran Bretaña parecía imbatible.

En tiempos de revisionismo histórico facilón y de narrativas que borran sistemáticamente el papel de España en la construcción del mundo moderno, actos como este son un antídoto necesario.

No se trata de reclamar medallas póstumas, sino de entender que la historia no es un videojuego de bandos buenos y malos: es una partida de ajedrez global donde Cádiz, La Habana y Manila jugaron piezas decisivas para que hoy exista un país llamado Estados Unidos.

Si está usted en Cádiz o alrededores mañana, no lo dude: acérquese a la Fundación Cajasol. Escuchar a Rosety hablar de la Armada del XVIII es como ver resucitar a los tercios de Flandes, pero con barcos de 120 cañones.

La entrada es gratuita hasta conpletar aforo

Porque nuestra historia merece ser conocida y contada antes de que las entierren definitivamente los algoritmos y los manuales escolares.