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Tercios españoles en el siglo XVII

Durante 70 años, los Tercios españoles atravesaron los Alpes hacia Bruselas para mantener el dominio español sobre Flandes.

Durante casi cien años, la Monarquía Hispánica debió llevar a cabo un enorme esfuerzo para mantener unidas sus posesiones europeas y proteger la herencia de Carlos I de España y V de Alemania. La distancia que mediaba entre los territorios italianos y los condados flamencos bajo soberanía española provocó la creación de un camino destinado a conectar Italia con Flandes: el Camino de los Tercios, también llamado Camino Español.

LOS ORÍGENES DEL CAMINO ESPAÑOL

Los motivos que provocaron la creación del Camino de los Tercios deben comprenderse en el contexto de la Guerra de los Ochenta Años (1568-1648) que enfrentó a la Monarquía Hispánica con las Provincias Unidas de Holanda, Frisia, Zelanda y las regiones calvinistas del norte de los Países Bajos. Una guerra religiosa, territorial e ideológica que supuso un enorme gasto de recursos para España.

En 1566, los calvinistas de los Países Bajos se rebelaron contra la dominación española encarnada por la gobernadora de Flandes, Margarita de Parma, hija ilegítima del emperador Carlos V. Los calvinistas quemaron y saquearon iglesias católicas mientras se hacían con el control de ciudades como Tournai y Valenciennes, en el sur católico de Flandes.

La importancia de los Países Bajos para la Monarquía Española de Felipe II era de suma importancia al tratarse del centro económico y comercial más importante de Europa. Ciudades como Amberes, Ypres, Gante y Bruselas y sus numerosas poblaciones garantizaban unos impuestos que España no quería perder y que provocaron el descontento de los flamencos alentados por la reforma religiosa.

EL DUQUE DE ALBA Y LA CREACIÓN DEL CAMINO DE LOS TERCIOS

El rey Felipe II decidió sofocar la rebelión de los calvinistas flamencos enviando a Flandes al III Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, gobernador del Milanesado. Su fama de hombre inflexible y curtido militar en Italia lo avalaban, y Felipe II confiaba en su mando para reprimir a los protestantes flamencos.

El Duque de Alba sabía que la única forma de alcanzar Flandes desde Milán sin pasar por los hostiles territorios del Reino de Francia suponía atravesar los dominios bajo control o influencia española repartidos a lo largo de las fronteras entre Francia y el Sacro Imperio Germánico.

La herencia de Felipe II y su alianza con los Habsburgo austríacos deberían garantizar que los Tercios alcanzasen su destino sin percances. Convencido de su éxito, el Duque de Alba convocó un ejército de 10.000 soldados de los Tercios italianos y castellanos llegados desde Barcelona a través del puerto de Génova y partió en dirección a Susa y el puerto alpino del Mont Cenis a finales de junio de 1567.

El ejército del Duque de Alba cruzó los Alpes en Mont Cenis y atravesó Saboya, el Franco Condado y los condados Lorena y Luxemburgo, herencia de la abuela de Carlos V, María de Borgoña, antes de alcanzar Bruselas tras un viaje de 56 días y cerca de 1000 km. La seguridad del itinerario convenció a Felipe II, y desde entonces, los Tercios utilizaron el que pasó a llamarse Chemin des Espagnols para enviar soldados a Flandes durante la guerra de los Ochenta Años.

LA DEFENSA DEL CAMINO ESPAÑOL

La expedición del III Duque de Alba inauguró un viaje que se sucedería todos los años bajo el mando de diferentes gobernadores con la intención de enviar tropas, dinero y alimentos a los Tercios españoles acantonados en Flandes entre 1567 y 1638. Más de 123.000 hombres recorrieron el Camino Español a lo largo de su existencia y su trazado garantizó el dominio hispánico sobre Flandes durante cerca de un siglo.

La formación de las Provincias Unidas de Holanda mediante la Unión de Utrech de 1579 convirtió la revuelta flamenca sofocada por el III Duque de Alba en una guerra abierta entre protestantes del norte y católicos del sur. El Canal de la Mancha se convirtió en un mar infestado de piratas y corsarios holandeses, franceses, alemanes y castellanos que hacían imposible el traslado por mar de las tropas españolas hacia Flandes.

En 1618, el comienzo de la Guerra de los Treinta Años enfrentó a los estados católicos representados por el Sacro Imperio y España contra los dominios protestantes de las Provincias Unidas, Alemania y Francia. El estallido de un nuevo conflicto entre católicos y protestantes obligó a los Tercios a tomar caminos más seguros que el primer itinerario del III Duque de Alba en 1567.

El nuevo Camino Español a partir de 1618 partía de Milán hacia Como y cruzaba los Alpes a través de los valles católicos de la Valtelina para alcanzar el lago de Constanza, la ciudad de Basilea y seguir el curso del Rin hasta Maguncia y Colonia. El llamado "Camino Español de la Valtelina" contaba con la protección de Fuerte de Fuentes, una de las mayores ciudadelas del siglo XVII ubicada junto al curso del río Adda en el corazón de los Alpes lombardos.

EL FINAL DEL CAMINO DE LOS TERCIOS

La ingente cantidad de recursos que la Monarquía Hispánica empleó en la Guerra de los Ochenta Años contra las Provincias Unidas y los protestantes del norte de los Países Bajos y el solapamiento del conflicto con la Guerra de los Treinta Años supuso el agotamiento económico del Imperio Español, y, sobre todo, de Castilla, el reino que más hombres y dinero aportaba gracias a las remesas de oro y plata americanos.

Incapaz de contener por más años la rebelión de los protestantes holandeses, España debió hacer frente en 1625 a una alianza entre Saboya y Venecia, alentadas por el cardenal Richelieu de Francia, para tratar de cortar el Camino Español hacia Flandes. La bancarrota de 1627 desveló los problemas económicos de la España de Felipe IV, pero los Tercios lograron defender el Camino hacia Flandes a pesar de la escasez de suministros.

En 1635, Francia se unió abiertamente a la Guerra de los Treinta años y declaró la guerra a España. Los ataques franceses contra el "Camino de la Valtellina" y la toma de Alsacia significaron el golpe de gracia para el Camino de los Tercios. El Tirol y los valles franco-suizos nunca volverían a ser un paso seguro hacia Flandes para los soldados españoles.

LAS CONSECUENCIAS DE LA DESAPARICIÓN DEL CAMINO ESPAÑOL

El cierre del Camino de los Tercios supuso el final de la Guerra de los Ochenta años en 1648. Los refuerzos que antes llegaban por tierra debieron ser enviados a Flandes por vía marítima a través del canal de la Mancha, y en 1639, la armada española que debía transportar a los Tercios a los puertos flamencos fue atacada y derrotada por la flota de las Provincias Unidas en la batalla de las Dunas.

Desprovista de soldados e intendencia, la Monarquía Hispánica debió reconocer la la independencia de las Provincias Unidas de Holanda nueve años más tarde con la Paz de Münster (1648) y perdió una larga y costosa guerra que pudo sostener durante ochenta años gracias a la existencia del Camino de los Tercios.

La decadencia del Imperio Español daba ya sus primeros pasos después de cien años dominando Europa, y todo gracias a la existencia de un Camino de los Tercios que todavía puede recorrerse gracias a la creación de itinerarios turísticos en Francia, Italia y Alemania.

NATIONAL GEOGRAPHIC