El día 11 de septiembre de 1892, según datos de la historia del Tercio de la Guardia Civil Burgos, en una bodega de la villa de Aranda de Duero un vecino que estaba extrayendo vino de una cuba perdió el sentido por efecto de los vahos que desprendían los caldos nuevos. Instantes después, otros diez vecinos que acudieron en su auxilio sufrieron las mismas consecuencias.
Inmediatamente, tras tener conocimiento de los hechos, dos cabos y dos guardias civiles del puesto consiguieron, con la ayuda de unos vecinos, sacar del interior la bodega a todas las personas que se encontraban sin sentido, salvándoles de una muerte segura.
Desde su fundación en 1844, la verdadera razón de ser de la Guardia Civil ha sido velar por la seguridad de las personas y sus bienes. Siendo esta una de las misiones benéficas que se incluye en el artículo 32 del Reglamento para el Servicio del Cuerpo:
“En los caminos, en los campos y despoblados, toda partida o individuo de la Guardia Civil cuidará de proteger a cualquier persona que se vea en algún peligro o desgracia, ya prestando el auxilio de la fuerza, ya facilitando el socorro que estuviera a su alcance…”
Actualmente, este concepto se conoce como “seguridad ciudadana”, siendo este una de las misiones genéricas del Cuerpo: atención y auxilio a los ciudadanos mediante la colaboración con los servicios de Protección Civil, la vigilancia del tráfico, protección de la naturaleza, rescate y ayuda en montaña y mar territorial y, en resumen, cualquier actuación que lleve al socorro, ayuda y protección de la ciudadanía.











































































