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La embarcación oficial de la GNR fue embestida por la narcolancha. El incidente se produjo en la madrugada del lunes 27 en la zona de Alcoutim, en la frontera entre Portugal y España

La noche del pasado lunes 27 de octubre, el cabo de la Guarda Nacional Republicana (GNR) de Portugal, Pedro Manata y Silva, de 50 años, falleció durante una persecución de una narcolancha en el río Guadiana. Tres agentes más resultaron heridos en el mismo incidente.

El suceso tuvo su origen en la costa onubense, donde los sistemas de vigilancia de la Guardia Civil detectaron una narcolancha sospechosa navegando a alta velocidad, típica de las rutas que introducen hachís desde Marruecos hacia el suroeste peninsular.

Desde la Guardia Civil facilitaron la información a las autoridades portuguesas, activando una patrullera de la Unidad de Control Costero y de Fronteras de la GNR, apostada en la zona por su proximidad, que se aproximó al objetivo, mientras desde el Servicio Marítimo Provincial de la Guardia Civil de Huelva se preparaban refuerzos para sumarse a la intervención.

Durante la maniobra de aproximación, la narcolancha embistió deliberadamente la embarcación portuguesa, provocando una colisión frontal que derivó en un incendio a bordo. El impacto hizo que el cabo Pedro Manata y Silva, un veterano de la unidad especializada en patrullas fluviales y fronterizas, perdiese la vida en el acto. Sus tres compañeros sufrieron heridas de diversa consideración —una fractura en el brazo para uno de ellos y abrasiones para los otros dos—, pero afortunadamente todos están ya fuera de peligro y reciben atención en hospitales de la región del Algarve portugués.  

En las labores de rescate inicial intervinieron 35 efectivos, con 14 vehículos terrestres, medios fluviales y equipos sanitarios, un despliegue que salvó vidas en medio del caos.

La narcolancha, abandonada por sus tripulantes huidos, fue localizada a unas dos millas del punto del siniestro.

La Guardia Civil, mantiene un amplio dispositivo junto a la GNR de Portugal para localizar a los tripulantes de la narcolancha que embistió a la patrullera portuguesa. 

Este operativo, que se extiende por ambos márgenes del Guadiana —desde Ayamonte hasta Pomarão—, incluye vigilancia aérea, fluvial y terrestre, y se centra en la zona de Alcoutim, epicentro del incidente.

La respuesta institucional no se ha hecho esperar, y ha sido unánime en su dolor y determinación.

El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, ha expresado su "profundo pesar" por la muerte del cabo Silva, transmitiendo personalmente condolencias a su familia, amigos y compañeros de la GNR. "Era un hombre dedicado a la defensa de la ley y la seguridad ciudadana", ha afirmado, mientras sigue de cerca la evolución de los heridos y reitera su apoyo inquebrantable.

El primer ministro lusitano, Luís Montenegro, ha sido tajante: "El Gobierno hará todo lo que esté en su mano para que los responsables rindan cuentas ante la justicia".

 Por su parte, la ministra portuguesa de Justicia, Maria Lúcia Amaral, ha lamentado la tragedia y subrayado los esfuerzos conjuntos para capturar a los culpables, en un contexto especialmente doloroso: el incidente se produjo apenas días después de que Rebelo de Sousa promulgara una nueva ley que regula las lanchas rápidas, obligando a su identificación y castigando su uso ilícito con hasta cuatro años de prisión.

Desde España, el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, ha extendido su pésame al pueblo portugués y a la GNR, destacando la "gravedad de este suceso" y la solidaridad con la familia del fallecido.

Desde Tribuna Benemérita enviamos nuestras condolencias al cuerpo hermano portugués y animamos a nuestros lectores y seguidores a mostrar su apoyo a la GNR portuguesa en este momento de duelo compartido.

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"