Desempeñará misiones de vigilancia costera, transporte logístico y, fundamentalmente, la lucha activa contra el crimen organizado y la inmigración ilegal.
El Ministerio del Interior ha impulsado una inversión clave para reforzar las capacidades de la Guardia Civil en la lucha contra el narcotráfico y la inmigración ilegal en las fronteras marítimas de España. Se trata de la licitación para la adquisición de un buque de altura multipropósito de nueva generación, valorado en un precio base de nueve millones de euros, que actuará como una plataforma avanzada de vigilancia y respuesta rápida en aguas de alta mar.
La necesidad de esta embarcación, enmarcada en el proceso de modernización continua del Servicio Marítimo (Semar) de la Benemérita, responde directamente al incremento de las amenazas en el entorno marítimo, desde el tráfico de estupefacientes hasta la vigilancia fronteriza en archipiélagos y en misiones internacionales.
En la actualidad, parte de los buques de altura del Semar se encuentran próximos a su fin de ciclo de vida útil, por lo que es necesaria su renovación progresiva.
El contrato de suministro tiene como principal objetivo la adquisición de una plataforma naval con una vida útil de servicio no inferior a 25 años y un alto grado de alistamiento para garantizar su operatividad constante. Este nuevo buque de altura está diseñado para ser una herramienta polivalente, capaz de desempeñar misiones de vigilancia costera, despliegue de alta estadía en la mar, transporte logístico y, fundamentalmente, la lucha activa contra el crimen organizado y la inmigración ilegal.
Hasta 42 metros de eslora y más de 30 nudos de velocidad
Las especificaciones técnicas contenidas en el pliego de prescripciones técnicas (PPT) detallan un buque de tipo monocasco, con una construcción robusta en aluminio y una eslora total que oscilará entre los 40 y 42 metros y una manga de entre 7,5 y 9 metros.
Esta dimensión lo sitúa como un activo formidable, con la envergadura suficiente para operar con garantías en mar abierto y con la agilidad necesaria para responder a emergencias. Una de las exigencias más destacadas es su rendimiento propulsor, pues el buque deberá alcanzar una velocidad máxima superior a los 30 nudos en pruebas oficiales. Esta velocidad no es un capricho, sino una necesidad táctica para perseguir e interceptar las embarcaciones rápidas utilizadas por el crimen organizado.
El buque deberá, además, sostener una velocidad de crucero nunca inferior a los 20 nudos, con capacidad para mantenerse por tiempo indefinido.
Para optimizar el consumo de combustible y las capacidades de sigilo, el buque dispondrá de una planta propulsora híbrida. Se exige un modo de patrulla silenciosa en el que la propulsión será en modo eléctrico mediante los PTI, lo que le permitirá navegar hasta 11 nudos sin usar los motores diésel principales. Esta característica es fundamental en misiones de vigilancia encubierta o aproximación.
Deberá navegar hasta con viento fuerza 10
El diseño pone un énfasis especial en el confort y la supervivencia de la tripulación. Se requiere que el buque sea capaz de operar sin limitaciones hasta con estado de la mar equivalente a viento fuerza 10 de la escala Beaufort en toda la costa española, incluyendo los archipiélagos.
Para garantizar la estabilidad en cualquier condición, se exige la instalación de un giróscopo estabilizador de dimensiones adecuadas al porte del buque. Este equipo produce una resistencia al cambio en el eje de giro, permitiendo al buque mantenerse estable incluso parado a flote, a diferencia de las aletas tradicionales.
Además, el buque deberá estar acondicionado para una permanencia continuada mínima de diez días en la mar y tendrá una autonomía de al menos 1.100 millas náuticas a velocidad de crucero. Esto requiere una capacidad total de tanques de combustible de al menos 25.000 litros.
La nueva embarcación estará diseñada para una dotación habitual de diez personas, pero con capacidad de alojamiento para hasta 16, lo que permite el embarque de equipos de intervención especializados. El nivel de ruidos en la zona de habilitación, con los motores principales y auxiliares funcionando a plena potencia, será inferior a 65 decibelios en camarotes y comedor, una medida que busca asegurar el confort y el descanso de las tripulaciones durante los despliegues prolongados.
Entre sus elementos más destacados para la operatividad policial y de rescate se encuentran: la rampa en popa para la puesta a flote y recogida rápida de una embarcación auxiliar de intervención, que será de un tamaño considerable (entre 11 y 12 metros de eslora) y tendrá una propulsión de hasta 500 CV para alcanzar una velocidad mínima de 58 nudos para la persecución directa.
Se instalará un halador hidráulico de redes en cubierta, esencial en las tareas de vigilancia pesquera y en la recuperación de fardos de narcotráfico. El buque contará con zonas de embarque de náufragos o zonas SAR especialmente diseñadas en ambos costados, que permitirán la recogida desde la parte baja de la cubierta principal hasta la flotación, con una altura máxima de 0,50 metros. También contará con un punto reforzado para la fijación de un arma tipo ametralladora de 12.70 mm en la proa, con un afuste desmontable, siendo el arma suministrada por la Guardia Civil.
Se unirá al nuevo buque Duque de Ahumada
Esta licitación se produce poco después de que el cuerpo incorporara el pasado mes de septiembre el nuevo buque Duque de Ahumada, el mayor de la historia de la Guardia Civil, con un coste de 35 millones de euros, de los cuales el 90 % fueron financiados con fondos europeos.
El navío se incorporó al Grupo Marítimo del Estrecho, con base en la Zona Franca de Cádiz, donde desempeña misiones de seguridad marítima, control de la delincuencia transfronteriza y lucha contra la inmigración irregular y el narcotráfico. También participa en la prevención de la trata de seres humanos y en la cooperación internacional en el marco de Frontex.
Una inversión estratégica con fondos europeos
El nuevo buque oceánico ha sido financiado en gran medida a través del Instrumento de Apoyo Financiero a la Gestión de Fronteras y la Política de Visados, con 32 millones de euros procedentes de la Unión Europea. En este mismo marco, la Guardia Civil ha recibido además 20 millones de euros adicionales, con una financiación del 75 % por parte de la Comisión Europea, destinados a cubrir los costes de mantenimiento del Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) durante los años 2023, 2024 y 2025.
El Duque de Ahumada sustituyó al veterano Río Miño, ya fuera de servicio, y asume tareas de vigilancia marítima en aguas de soberanía española alrededor de la península ibérica. Asimismo, en virtud de la financiación europea, se desplegará durante cuatro meses al año en operaciones de Frontex, contribuyendo a la seguridad en aguas de otros Estados miembros.
El buque, construido en los astilleros de Armón en Vigo, constituye un hito tecnológico y operativo para la Guardia Civil. Dispone de cinco cubiertas, helipuerto, dos embarcaciones rápidas y un ROV (vehículo submarino operado remotamente) capaz de realizar inspecciones subacuáticas hasta 1.000 metros de profundidad.
Entre su equipamiento destacan avanzados sistemas de navegación y comunicaciones, además de instalaciones sanitarias, áreas de seguridad y una zona de acogida para al menos 100 náufragos. Su diseño permite largas campañas en alta mar gracias a una autonomía de más de 11.000 millas y la capacidad de permanecer 30 días sin tocar puerto.
Con una velocidad máxima de 18 nudos y de patrulla superior a 11 nudos, el buque ofrece alojamiento para 44 tripulantes y 12 personas adicionales, lo que refuerza su versatilidad para operaciones conjuntas y misiones internacionales.
El Servicio Marítimo, pilar de la seguridad costera
El Servicio Marítimo de la Guardia Civil, al que se integra el nuevo buque y el que ahora se ha sacado a licitación, está compuesto por casi 150 unidades navales que incluyen buques oceánicos, patrulleras de altura, embarcaciones medias, ligeras y de apoyo. Estas unidades operan en todas las provincias costeras y mantienen despliegues permanentes en Senegal y Mauritania, además de asistencias técnicas en Saint Louis y Kaolack (Senegal) y Banjul (Gambia).
Con la incorporación del Duque de Ahumada, la Guardia Civil incrementa notablemente sus capacidades de control marítimo y refuerza el compromiso de España con la seguridad de las fronteras exteriores de la Unión Europea.












































































