
Un nuevo escándalo sacude a la Guardia Civil en Las Palmas, donde altos mandos de la institución se encuentran en el centro de la polémica por acusaciones infundadas contra un agente con más de 20 años de servicio impecable, según consta en su hoja de servicio.
Un comandante de la Guardia Civil de la Comandancia de Las Palmas y el teniente comandante del Puesto Principal de la Guardia Civil de Puerto Rico han sido señalados por presentar cargos disciplinarios sin fundamento contra un guardia civil que, tras una exhaustiva investigación judicial, ha sido exonerado de toda culpa.
El agente, quien fue acusado de incurrir en una falta muy grave y otra grave, ejercía esporádicamente como disc-jockey de manera altruista, actividad para la cual contaba con la debida autorización judicial. A pesar de ello, los mandos superiores alegaron que su labor empeoraba su estado de salud, ya que el guardia se encontraba de baja médica por una patología traumatológica.
Sin embargo, estas acusaciones se derrumbaron cuando según la conformidad del dictamen emitido por el Excmo. Sr. General Auditor Jefe de la asesoría jurídica de la Guardia Civil confirmó que no existía evidencia alguna de que su actividad como DJ hubiera agravado su condición o retrasado su recuperación. Lo más alarmante del caso es la aparente falta de rigurosidad en la investigación interna, que estuvo plagada de errores y pruebas inconsistentes.
Fotografías irrelevantes y testimonios sin verificar fueron utilizados para abrir un expediente disciplinario que pedía, ni más ni menos, que la destitución del agente y la prohibición de optar nuevamente a su puesto por un plazo de dos años.
La defensa del guardia, liderada por la abogada Doña Ana Apestegui de la Torre, logró destapar la mala praxis detrás de estas acusaciones. «Es una vergüenza que un agente con una trayectoria intachable haya sido tratado de esta manera. El caso no solo expone la injusticia, sino también los abusos de poder que ocurren dentro de la institución».
A pesar de que el expediente fue archivado sin declaración de responsabilidad, los altos mandos responsables de las acusaciones continúan en sus cargos, lo que genera serios cuestionamientos sobre la falta de sanciones y la impunidad dentro de la Guardia Civil, ya que según la Cartilla de la Guardia Civil de 1845 que el Gran Duque de Ahumada hizo constar que TODOS los Guardias Civiles, sin hacer mención a su empleo, el honor es su principal divisa.
La Unión de Guardias Civiles (UniónGC), que ha respaldado al agente desde el principio, ha exigido públicamente una revisión exhaustiva de los procedimientos disciplinarios y que se tomen las medidas disciplinarias oportunas de los responsables de este atropello.
El escándalo pone en evidencia la necesidad de una reforma profunda en la Guardia Civil, para evitar que casos como este vuelvan a repetirse, donde la reputación de un agente ejemplar ha sido manchada injustamente.
Comunicación y Prensa UnionGC











































































