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Señor alcalde, mi teniente coronel, excelentísimos e ilustrísimos señores, compañeros y amigos:

Buenos días,

Para comenzar este acto, quisiera primero darles la bienvenida al mismo y citar una frase que define a la perfección, lo que pretende ser este homenaje, “RECONOCER EN UNOS POCOS LOS MÉRITOS DE MUCHOS”, en este acto vamos a reconocer la labor humanitaria y los valores de la Guardia Civil, y quiero recalcar especialmente esto, la labor humanitaria y los valores de TODA la Institución, porque,aunque este acto es en definitiva lo que se anuncia, un sencillo homenaje a la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, enmarcado en el Memorial María Jesús Carrascosa, por una razón y una necesidad personal, que todos conocéis, es también un homenaje a toda la Guardia Civil y por eso, además de a componentes y unidades de la Agrupación de Tráfico, se va a reconocer la labor de guardias civiles de otras unidades y especialidades.

A pesar de ser un Memorial en su nombre, no voy a hablar de María Jesús, tras 39 años juntos, necesitaría mucho tiempo para contar sus bondades y sus cualidades humanas, tampoco voy a hacer un recorrido por los 69 años de historia de nuestra Agrupación de Tráfico, ni voy a hablar de los 178 años que cumplió nuestra Institución el pasado 13 de mayo, precisamente el día del cumpleaños de María Jesús; y no lo voy a hacer porque este evento quiere ir más allá, hoy aquí lo que vamos a reconocer son valores y principios, los que llevan a los guardias civiles, hombres y mujeres, a dar lo mejor de cada uno de ellos, hoy vamos a reconocer valores como, la honestidad, la educación, el sacrificio, la abnegación, el sentido del deber, el subordinar la felicidad personal, la propia vida, al bienestar de los demás, vamos a reconocer la austeridad, la moderación, la solidaridad, la humanidad, el compromiso, la responsabilidad, la amistad, principios y valores en los que habréis reconocido, los que la conocisteis, a María Jesús, pero si a estos valores les sumamos los de disciplina, lealtad, compañerismo, vocación de servicio, y espíritu benemérito, nos vendrá a la mente la imagen de un guardia civil.

Estamos aquí para agradecer que la Guardia Civil, siga manteniendo a pesar de sus 178 años, principios y valores inalterables que determinan la actuación diaria de sus agentes.

Este acto, en definitiva, va de personas buenas reunidas hoy aquí, en torno a la figura y al recuerdo póstumo de una buena persona, tan grande que siempre estuvo pendiente de los demás, y tan humilde que nunca dio importancia a lo que hacía, pero sobre todo, reunidos para reconocer el Espíritu Benemérito de la Guardia Civil.

Hoy los guardias civiles pueden afirmar con orgullo, excepciones deshonrosas aparte (de las que ninguna Institución está exenta, pero que en la Guardia Civil se atajan con dureza, determinación y rapidez), que aquellos principios que nos dio nuestro Fundador, nunca han dejado de orientar su conducta, como herederos que son de aquellos primeros 5000 hombres buenos, en cualquier faceta de su vida profesional o personal.

El carácter benemérito y benefactor de la Guardia Civil forma parte de su naturaleza, de su esencia, de la idiosincrasia de sus hombres y mujeres, desde 1844 ser guardia civil es un concepto de vida, que determina una forma de actuar, de pensar, de ser y de vivir, porque guardia civil se es las 24 horas del día y hasta la muerte.

En cada naufragio, incendio, inundación, terremoto, epidemia, calamidad pública, en cada accidente ocurrido en cualquier rincón de España, allí donde ha existido un peligro, donde se ha violentado la ley y la seguridad de la población, desde el nacimiento de la Institución, se ha podido contar con el socorro y la ayuda de los guardias civiles.

En la Cartilla del Guardia Civil, una auténtica guía de valores éticos y morales, la Biblia de los guardias civiles, redactada por el Duque de Ahumada en 1845, encontramos el artículo 6º que determina lo que desde ese mismo momento va a ser la verdadera esencia del guardia civil, su labor como garante de la ley, protector de la sociedad y salvaguarda de las propiedades y la vida de cualquier ciudadano, y que dice textualmente:

El Guardia Civil no debe ser temido sino de los malhechores; ni temible, sino a los enemigos del orden. Procurará ser un pronóstico feliz para el afligido, y que a su presentación el que se creía cercado de asesinos, se vea libre de ellos; el que tenía su casa presa de las llamas, considere el incendio apagado; el que veía a su hijo arrastrado por la corriente de las aguas, lo crea salvado; y por último siempre debe velar por la propiedad y seguridad de todos”.

Mis compañeros, los que van a ser reconocidos hoy y los que nos acompañan, han hecho honor a lo largo de su vida profesional y personal del artículo citado desde que ingresaron en el Cuerpo.

Me vais a permitir que recuerde aquí algunos de los primeros actos beneméritos y a algunos de nuestros héroes caídos en acciones humanitarias, y digo algunos porque evidentemente han sido muchos los compañeros fallecidos en acto de servicio intentando ayudar a los demás.

El primero de todos tuvo lugar en 1848, cuando los componentes del puesto de Sanlúcar de Barrameda salvaron a los nueve tripulantes de la goleta inglesa Mary, que naufragó frente a las costas de esa localidad, dos años después, en 1850, los guardias civiles Pedro Ortega y Antonio Gimeno, fallecen rescatando a las víctimas de un carruaje que se despeñó durante una tormenta en el barranco de Bellver (Castellón), Ortega y Gimeno fueron nuestros primeros caídos durante un servicio humanitario.

Podríamos seguir el deambular histórico de la Guardia Civil en estos 178 años de existencia, rescatando testimonios e imágenes de guardias civiles enfrentándose a los elementos, ofreciendo su propia vida para salvar la de los demás, y no acabaríamos, permitidme un recuerdo personal que siempre me viene a la memoria al hablar de espíritu benemérito,  se produjo, tan sólo un año después de salir yo de la Academia, ya que conocía a uno de los guardias civiles que lamentablemente fueron protagonistas del suceso: el 26 de agosto de 1983, cuatro guardias civiles fallecieron en Llodio con motivo de las graves inundaciones que se produjeron en el País Vasco, aquel día perdieron la vida, el teniente Alejo García y los guardias civiles Luís Postigo, Miguel Salgado  y Pedro Narbona, ahogados junto a la chica de 16 años que previamente habían rescatado, cuando la fuerza del agua arrastró el Land Rover en el que se desplazaban, el espíritu benemérito llevó a esos cuatro guardias civiles, acosados por ETA en los peores años de la banda asesina, a salir a la calle y rescatar a cientos de personas, sin importarles pensamientos o ideologías, ni siquiera su propia seguridad, se da la circunstancia que tan solo dos meses después, el 14 de octubre de aquel 1983, en Rentería, a plena luz del día, dos asesinos de ETA dispararon al guardia civil Ángel Flores, que murió en el acto. Flores fue uno de aquellos guardias civiles que como el teniente García y los guardias Postigo, Salgado y Narbona, salieron sin pensárselo, a ayudar a los ciudadanos vascos, convirtiéndose dos meses después de salvar a decenas de personas en el agente de la Guardia Civil número 121 asesinado por ETA.

No puedo, ni debo dejar pasar la oportunidad, sabiendo la empatía que María Jesús sentía por las víctimas del terrorismo, por eso quiero dejar constancia de algo que todos, por un simple sentimiento de justicia, nunca deberíamos olvidar, la larga lista de más de 250 guardias civiles asesinados por el terrorismo desde 1968, un pasado tan cercano que es difícil para alguno de nosotros olvidarlo, os pido que mantengáis en la memoria colectiva los cerca de 900 asesinados por la banda terrorista ETA, que exijáis justicia para los más de 300 asesinatos de ETA aún sin resolver, como sociedad no deberíamos permitir que ese sacrificio quede en el olvido, María Jesús no lo hacía, y no lo hubiese permitido.

Volviendo a nuestro acto, y a la Cartilla del Guardia Civil, autentica guía de valores de los guardias civiles, y fieles a las enseñanzas plasmadas por el Duque de Ahumada en nuestra “Cartilla”, los guardias civiles nunca esperan en sus actuaciones ningún recuerdo de gratitud, más allá de la satisfacción por el deber cumplido, …el sacrificio, arriesgar su integridad física hasta llegar a dar incluso su propia vida por los demás, va implícito en su forma de ser, y de actuar, como ocurrió el pasado 1 de julio, en el que el teniente coronel Casado, jefe de la UEI, ejemplo de profesionalidad y de virtudes beneméritas, fue herido de gravedad al recibir un disparo cuando intentaba negociar con un asesino para que depusiera su actitud, con el único fin de que no hiciese más daño del que ya había causado. El teniente coronel Casado, no dudó en exponerse para proteger de un criminal a la sociedad, dando ejemplo de las virtudes y principios institucionales de las que hemos hablado y que todo guardia civil, independientemente, del destino, especialidad o empleo, lleva dentro, os voy a dar una exclusiva, hoy aquí daremos el primer Premio al SACRIFICIO, dentro de los premios “Fiel en el Deber a los Principios y Valores Institucionales”, que hemos instaurado desde Tribuna Benemérita, un Premio anual que constará además de la citada de las siguientes categorías: “LEALTAD”, “AUSTERIDAD”, “DISCIPLINA”, “ABNEGACIÓN” y “ESPIRITU BENEMÉRITO”, seis de nuestros pilares, en esta primera ocasión se ha decidido por la propia redacción del diario digital, por unanimidad concedérselo al teniente coronel Casado, por “Someterse a un peligro grave, subordinando con abnegación y serenidad su propia integridad física y hasta su propia vida al bienestar de los demás”, y emplazo a nuestro alcalde, para que con su ayuda y la de todo el Ayuntamiento de Lillo, este homenaje sobre valores y principios, que estamos tributando hoy, perdure en el tiempo y podamos realizar aquí, muchos más reconocimientos a la labor humanitaria y benefactora de la Guardia Civil y entregar en nuestra localidad estos premios anuales a los “Servicios Beneméritos” prestados por los guardias civiles.

Quiero destacar, que en todos los guardias civiles, como en el caso del teniente coronel Casado, y el de los guardias civiles que hoy nos acompañáis, esos valores institucionales, son naturales, van implícitos en la forma de ser de cada guardia, como lo eran los que describían el día a día de María Jesús, valores que además se mantienen en los guardias civiles a lo largo de toda la vida, como ideas universales, como conceptos superiores e independientes al margen de ideologías o de tendencias políticas y que como hemos observado, mantienen una clara permanencia en el tiempo, esos valores son la esencia de la Guardia Civil, que nunca ha dejado de ser Benemérita.

Llegando al final de mi intervención, quiero pedir a Nuestra Madre, la Virgen del Pilar, que proteja bajo su manto a nuestros guardias civiles, al teniente coronel Casado para que salga adelante, a mis compañeros en activo, para que ellos a su vez puedan protegernos a nosotros, pidámosle protección, como la pedía cada noche María Jesús, por todos nosotros, familia, amigos y compañeros a las advocaciones marianas por las que sentía más fervor, Nuestra Patrona y la Patrona de Lillo, la Virgen de la Esperanza.

Por último y para terminar, permitidme que de las gracias a las personas, organizaciones, entidades, asociaciones, hermandades, fundaciones, agrupaciones, empresas, y a los comisarios de las dos exposiciones, que hoy os habéis congregado en nuestra localidad, la de María Jesús, para dar testimonio de vuestro agradecimiento a nuestra Guardia Civil, a la Guardia Civil de España, de toda España, y a todos, guardias civiles, policías, militares y público en general, por acompañarnos en este Memorial dedicado a “una mujer con un corazón bello”, como la han definido quienes la conocían, una mujer que quiso y defendió siempre a la Institución y que veló por mantener viva la memoria de las víctimas del terrorismo, espero que vosotros, guardias civiles en activo presentes en este acto, también los que estáis en reserva o retirados, os sintáis reconfortados por este pequeño homenaje a nuestra querida Institución y a sus valores, que no deja de ser un homenaje a todos vosotros.

Muchas gracias.