
El valor de los materiales sustraídos asciende a 1.200 euros. El operativo policial lucha contra las sustracciones en explotaciones agrícolas y ganaderas de la provincia
25 julio de 2025. La Guardia Civil de Valladolid procedió a la detención de una persona por un presunto delito de hurto agravado en una explotación agrícola de la localidad de Sardón de Duero.
La operación “SARDONARO” se enmarca en la campaña de prevención para evitar las sustracciones en explotaciones agrícolas y ganaderas de la provincia. Fruto de la investigación se pudo determinar que el detenido había sustraído diferentes materiales de riego en una explotación de la citada localidad para posteriormente venderlo en las chatarrerías de Valladolid.
El operativo comenzó el pasado mes de febrero, tras la interposición de la denuncia por el representante de la explotación, informando de la sustracción de 50 aspersores de riego y 100 alargaderas de material de aluminio, valorado todo ello en 1.200 euros aproximadamente.
Dentro de las actuaciones de los agentes, se realizaron una serie de inspecciones en chatarrerías y centros de reciclaje de la provincia, en muchas ocasiones punto final de venta de materiales sustraídos, donde se detectaron unas ventas que podrían proceder del hecho delictivo investigado.
Analizada toda la información recogida en la investigación, los Guardia Civiles procedieron a la detención de una persona, como presunta autora, a la cual, ya le constaban varios antecedentes por diferentes delitos.
Finalmente, el detenido y las diligencias instruidas fueron puestos a disposición del Juzgado de Guardia de Valladolid.
El modus operandi habitual en este tipo de delitos consiste en realizar las sustracciones durante las horas de ausencia de los propietarios para acercarse a las explotaciones agrícolas donde se ubican los diferentes materiales de riego y otros metales.
Una vez detectado el lugar más idóneo para la sustracción, se procede con rapidez a ocultarlos en un vehículo y alejarse lo antes posible para evitar ser detectado. Posteriormente, se vende el material en chatarrerías o centros de reciclaje, donde estas piezas son adquiridas y posteriormente recicladas o vendidas en el mercado.
Este tipo de actividad suele repetirse en varias ocasiones, causando daños económicos a los propietarios y generando preocupación en la comunidad agrícola.












































































