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Instalaciones de la granja ilegal de perdices rojas provenientes de la captura ilegal en cotos de caza.

En la explotación había unas 250 perdices rojas cuya procedencia los gestores no han podido acreditar y que las investigaciones han determinado que provenían de capturas no permitidas durante el periodo de veda en distintos cotos de caza

Una sociedad de caza del municipio de Mancha Real, denunció que desde el pasado mes de abril estaban constatando un descenso inusual en la población de perdiz roja de su acotado. Sospechaban de capturas no autorizadas y así se lo hicieron saber a los investigadores del SEPRONA de la Guardia Civil. 

Las pruebas en formato audiovisual de guardas de campo y cazadores de la zona condujeron las investigaciones, permitiendo identificar patrones de movimiento, vehículos utilizados y métodos empleados para la captura ilegal de las perdices

Todo condujo a la vinculación de una explotación de la provincia de Málaga, que tras la inspección de las autoridades y de un inspector veterinario de la Junta de Andalucía se constató que se trataba de una granja clandestina cuyos responsables no han acreditado el origen de las aves que allí se hallaban.

En el interior de las instalaciones clandestinas, la Guardia Civil encontró 108 perdices rojas que destinaban a la reproducción y 150 pollos de la misma especie de entre tres y cuatro meses que estaban alojados en varios voladeros. Todos sin identificación alguna.

La Guardia Civil ha determinado que los presuntos autores realizaban capturas de perdiz roja (Alectoris rufa) en periodo de veda y en terrenos sometidos a régimen cinegético especial, sin autorización, una práctica desgraciadamente muy extendida y que daña considerablemente la viabilidad, tanto natural como económica, de muchos cotos de caza.

Según han informado fuentes de la investigación, estas capturas se efectuaban mediante métodos prohibidos, consistentes en emplear vehículos para agotar a las aves y proceder posteriormente a su captura con redes, siendo la provincia de Jaén el lugar elegido, donde la perdiz roja se distingue por su notable pureza genética y elevado valor cinegético, lo que incrementa su interés y valor en el mercado ilegal.

Los tres investigados como supuestos propietarios de la explotación ilegal se enfrentan a un delito contra la flora y fauna. Además, se han formulado denuncias administrativas por poner en funcionamiento una granja cinegética sin la autorización pertinente, así como por carecer de inscripción sanitaria, no acreditar el origen de las aves y no encontrarse identificadas, además de no contar la explotación con inscripción en el Registro de Explotaciones Ganaderas de Andalucía. 

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"