
En la intervención participaron agentes del SEPRONA y de diferentes unidades de Seguridad Ciudadana. La persona investigada mutilaba a las aves sin justificación ni supervisión veterinaria. También se remitieron diferentes informes-denuncia a la autoridad administrativa competente en sanidad animal por posibles infracciones graves.
Córdoba, 13 de mayo de 2026.- El Equipo de Protección de la Naturaleza (EPRONA) de la Comandancia de la Guardia Civil de Córdoba, en el marco de la operación REÑIDERO ALTO, ha investigado a una persona por la comisión de un presunto delito de maltrato animal y otro de intrusismo profesional.
La investigación se originó con una inspección a una explotación avícola dirigida por agentes del SEPRONA de Córdoba, en la que, además, participaron varias unidades de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de Córdoba. La actuación se realizó, concretamente, en un reñidero para gallos de pelea (gallo combatiente español) ubicado en La Carlota y estuvo enfocada en la comprobación del bienestar animal de los gallos allí albergados.
Como resultado de la intervención, se localizaron un total de 71 gallos de la raza combatiente español, de los cuales 57 presentaban mutiladas sus crestas y barbillas, observándose algunas de las heridas muy recientes, por lo que se intensificaron las gestiones que, finalmente, permitieron hallar diferentes utensilios compatibles para ser utilizados en las mutilaciones, así como restos orgánicos de las mismas.
Ante los claros indicios obtenidos de la comisión de un presunto delito de maltrato animal, por parte del EPRONA se solicitó informe al Ilustre Colegio de Veterinarios de Córdoba, en el marco del Protocolo de colaboración entre el Colegio y la Comandancia de la Guardia Civil de Córdoba en la materia de seguridad alimentaria, ambiental, bienestar animal y salud pública. Como resultado, se emitió informe de los servicios jurídicos del Ilmo. Colegio de Veterinarios de Córdoba, en el mismo señalan determinadas prácticas observadas en la explotación avícola inspeccionada (corte de crestas y babillas), como un acto clínico profesional y que, al haberse realizado sin justificación ni la intervención de un profesional veterinario, pudiera resultar en la comisión de un delito de intrusismo profesional.
Además, la Guardia Civil elaboró, a través del Grupo de Periciales Ambientales de la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (UCOMA), un informe que respaldó la gravedad de las lesiones ya que, además de una lesión se causó un sufrimiento grave e innecesario para los animales afectados, pudiendo derivar en otras patologías y efectos.
De manera paralela, durante la inspección se detectaron otras graves irregularidades que pudieran resultar infracciones administrativas, por lo que se tramitaron diferentes informes-denuncia comunicando los hechos a la Delegación Territorial de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural.
Por todo lo expuesto, la Guardia Civil investigó al responsable de la explotación avícola por un supuesto delito de maltrato animal y otro delito de intrusismo profesional, entregando las diligencias instruidas a la autoridad judicial.












































































