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 gaceta de Madrid

La utopía de los hechos en los que se basa el supuesto bicentenario de la Policía Nacional, son simplemente una especulación sobre una realidad ficticia, en que los citados hechos se han desarrollado de forma diferente a como pretenden hacernos creer; es una auténtica tergiversación de la propia historia de la Policía Nacional.

Es el plan con el que algunos dirigentes y algunos pseudo historiadores, pretenden concebir la historia perfecta para la Policía Nacional, recreando un bicentenario atrayente y beneficioso, que realmente es improbable que pudiese suceder si nos atenemos a la verdadera historia de la Policía, y atendiendo además a la realidad histórica de la Policía General del Reino, suprimida por “inútil”, el 4 de octubre de 1835, y a la abolición cinco años después de su rémora, la Subdelegación Especial de Policía, que quedó únicamente activa para la Corte de Madrid, por "corrupta", el 2 de noviembre de 1840, y en cuyo nacimiento se sustenta todo el bicentenario.

Puede que todo sea producto de la elucubración de una mente calenturienta a la que no le importa la reputación de la propia Policía Nacional, que tiene historia más que importante y notoria de la que sentirnos orgullosos los españoles, sin necesidad de colgarle el sambenito de corrupta o inútil al emparentarla directamente con la Policía General del Reino que desapareció en 1835.

Por tanto, el relato del bicentenario de Policía Nacional solo se entiende en clave política, nunca histórica, sólo se entiende como lo que es, un relato histórico alternativo que nunca ocurrió, un relato de ciencia ficción donde los datos históricos conocidos y contrastados se tergiversan a partir de un punto en el pasado, la creación de la Policía General del Reino, omitiendo que la misma fue abolida pocos años más tarde, careciendo el relato de continuidad en el tiempo y creando una realidad histórica alternativa diferente a como realmente se desarrollaron los hechos históricos reales, lo que supone una “ucronía histórica”, es decir la reconstrucción de la historia dando por supuestos acontecimientos no sucedidos – la supuesta continuidad en el tiempo de la Policía General del Reino- omitiendo aquellos que desvirtuarían el relato oficial sobre el supuesto bicentenario de la Policía Nacional -la supresión de la misma por "inútil y corrupta"-.

Podríamos decir también que todo este relato se acerca incluso a una “acronía histórica”, si consideramos que dicho acontecimiento” hace referencia a un tiempo histórico no sometido a una cronología precisa, a un relato con total ausencia de factores temporales en el estudio de los verdaderos hechos históricos, que unida a la “ucronía” como pura entelequia, como una situación y un relato que sólo existe en la mente y en la imaginación de aquellos que crearon y en los que aún hoy creen en este sinsentido histórico, convierten el bicentenario en algo que nada favorece a la institución policial, ya que pone en cuestión su verdadera historia.

Incluso estaríamos ante una “anacronía histórica”, ya que para que el relato del bicentenario se sostenga, es necesario entre otras cosas, romper el orden cronológico de la propia historia de la Policía General del Reino y de la propia Policía Nacional, ya que dicho relato intenta saltarse el pasado para cambiar el presente, omitiendo hechos que tienen una gran importancia en el propio relato –la supresión de la Policía General del Reino en 1835 por “inútil” y la abolición de la Subdelegación Especial de Policía por “corrupta” en 1840- hechos que se pueden encontrar, consultar y contrastar en lo que fue el precursor de nuestro BOE, la Gaceta de Madrid, y que de no omitirse, deliberadamente, harían que el propio sentido del bicentenario no se sustentara, al menos históricamente, posiblemente políticamente sea viable, pero para eso está la moral y la ética, incluso el orgullo, de los propios policías nacionales, para no permitir que políticamente se les atribuya un pasado histórico que no les pertenece, y que sin duda no merecen, al pretender vincularlos con un cuerpo policial, extinguido, inútil y corrupto, que únicamente estuvo al servicio de intereses políticos hasta su desaparición.

El próximo bicentenario de la Policía Nacional, es la utopía aplicada a la historia de la institución policial, es la historia de la Policía Nacional rehecha tal y como podría haber sido si no se hubiese suprimido la Policía General del Reino, como así ocurrió, es el desarrollo alternativo de una historia que nunca ocurrió, obviando acontecimientos relevantes que ocurrieron y que quitan continuidad en el tiempo al propio relato y por lo tanto al bicentenario. Es un intento de reescribir la historia y debería hacernos reflexionar sobre el uso político que de este acontecimiento se está haciendo, sin olvidar que el plantear historias alternativas, omitir hechos para dar verosimilitud a una celebración, como es el caso, no está exento de riesgos, entre otros llevar a la propia historia, y no sólo a la de la Policía Nacional, a ser tratada como una frivolidad más y no con  la seriedad, la gravedad, la transcendencia, la importancia y la prudencia que todo relato histórico merece y que merece la propia historia y el prestigio de nuestra Policía Nacional.

ANTONIO MANCERA CARDENAS

DIRECTOR DE TRIBUNA BENEMÉRITA