
La Guardia Civil en Aragón celebró el pasado lunes 13 de mayo el 180 aniversario de su fundación con una parada y posterior desfile militar en la plaza Lucas Miret de Zaragoza.
El acto estuvo presidido por el general jefe la Guardia Civil en Aragón, Francisco Javier Almiñana, que ensalzó, durante su alocución, la historia de la Institución e instó a sus compañeros a mantener los valores que les han llevado han erigirse en un Cuerpo «único» y «singular».
«Nuestra prioridad es dar seguridad y proteger a la ciudadanía con honestidad, con la mejor preparación y cualificación, siempre fortalecida con valores morales, y buscando la mayor eficiencia en el empleo de los recursos puestos a nuestra disposición», dijo Almiñana.
El acto contó con la participación de una compañía de honores en representación de diferentes especialidades, entre ellas, el Grupo de Reserva y Seguridad (GRS), el destacamento de tráfico, los servicios fiscal y cinológico, el Seprona o los Tédax. A todos ellos se dirigió Almiñana para recordarles la singularidad del Cuerpo al que pertenecen. Habló de «tradición», «valores», «modernidad», «capacidad» y «aptitud» para, finalmente, dedicar unas palabras a los guardias civiles que se han retirado este año.
«Les deseo que, a partir de ahora, disfruten de sus familias y seres queridos y les dan las atenciones y el cariño que su vida profesional les ha hurtado», afirmó. «Nos alegrará cada vez que acudáis a vuestra casa, el cuartel, donde podremos seguir disfrutando del compañerismo y de la milicia», añadió.
En representación de los retirados habló el agente Crespo Romero quien, con más de 40 años de servicio en el Instituto Armado, recordó «las alegrías y los sinsabores» y «los éxitos y los fracasos» a lo largo de su trayectoria. No se olvidó de los «muchos compañeros» que han perdido bien por accidente, bien por «cobardes atentados terroristas»










































































