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Estimados generales, queridos galardonados, autoridades, compañeros, amigos y vecinos de Lillo, bienvenidos:

Nos reunimos un año Lillo para celebrar los Premios FIEL en el DEBER 2026.

Con este acto queremos honrar los valores que os definen y que todos vosotros compartís: honor, sacrificio, lealtad, constancia, vocación de servicio y solidaridad. Valores que no son solo palabras escritas en un manual, en un código o en una pared, son los valores con los que vivís cada día con entrega silenciosa, en jornadas interminables y con riesgo constante.

Para comenzar me vais a permitir que os explique brevemente por qué nace este Memorial.

El año pasado una compañera, una amiga, me reprochó; con cariño, que no había contado el nacimiento y la esencia de este acto. Este año no quiero que ésta compañera, que también nos acompaña, nuevamente con cariño, me lo vuelva a reprochar, pues bien, este acto nace de una historia personal y de la necesidad de hacer público el eterno agradecimiento mío y de mis hijos hacia los dos guardias civiles, dos ángeles de verde, del Destacamento de Tráfico de Madridejos que actuando con rapidez y profesionalidad salvaron a mi nieta Lucía tras un accidente en el que perdió la vida mi esposa María Jesús.

De ese inmenso agradecimiento nació en 2022 este Memorial. Al principio era solo una forma de agradecer públicamente el rescate de Lucía y recordar a María Jesús, una mujer de gran corazón, que amaba a la Guardia Civil, siendo su último gesto el de la generosidad y el sacrificio, al dar su vida para salvar la de nuestra nieta, son los mismos valores con los que vosotros vivís cada día.

Con el tiempo, este homenaje personal se ha convertido en un reconocimiento permanente de la Asociación FIEL en el DEBER a todos vosotros: guardias civiles, policías nacionales y locales, y miembros de las Fuerzas Armadas.

Volviendo al acto, este año, hemos querido poner especialmente en valor a los centros de enseñanza y formación de la Guardia Civil, nuestra verdadera alma máter, la mía. En ellos se forja el carácter, el honor y la vocación de servicio de quienes vestís el uniforme de la Guardia Civil, y de quienes tenéis la inmensa responsabilidad de formar a nuestros compañeros en lo que con el tiempo llegará a ser una verdadera forma de ser y de vivir, de quienes tenéis la inmensa responsabilidad de trasmitir los verdaderos principios y valores que identifican a un buen guardia civil y del legado que con extremada sabiduría nos dejó nuestro Duque de Ahumada, legado que ha llegado inalterable hasta nuestros días y que ha determidado la forma de actuar de cada uno de quienes forman o hemos formado parte de la Institución.

No podíamos olvidarnos en este homenaje de la toledana Academia de Infantería, donde se forjan los valores de la mejor infantería del mundo, del núcleo fundamental del Ejército de Tierra. No nos olvidamos tampoco de la Escuela de Policía Nacional de Ávila, y del Centro Universitario donde igualmente se forja el verdadero espíritu de los que vestís el uniforme azul.

Hoy vamos a honrar la Excelencia Profesional de quienes lideráis con el ejemplo, el Mérito Profesional de quienes sacrificáis tiempo de ocio y familia en una formación constante, el Espíritu Benemérito y el Servicio Humanitario de quienes no dudáis en darlo todo por los demás, la Constancia, la Lealtad y la Disciplina, que os definen incluso más allá del servicio activo.

Con especial emoción y un nudo en la garganta, vamos a rendir un sentido homenaje a título póstumo al capitán Jerónimo y al guardia civil Germán, que fueron asesinados persiguiendo una narcolancha. Ellos nos recuerdan el verdadero precio del juramento que todos dimos y compartimos independientemente del uniforme.

Sé, que detrás de cada uniforme hay una persona que sufre, que calla, y que muchas noches regresa a casa con imágenes difíciles de borrar. Por eso, la sociedad civil os queremos trasmitir desde el corazón:

Gracias.

Gracias por cuidar de nosotros cuando nadie os ve.

Gracias. Por estar ahí cuando más duele.

Gracias. Por seguir siendo faro en medio de tanta oscuridad.

Cada uno de vosotros estáis aquí representando a todos vuestros compañeros. Enhorabuena. Estos premios son un pequeño pero sincero reconocimiento para que no os sintáis solos en vuestro esfuerzo y sacrificio, para que no os rindáis, para que sigáis cuidándonos.

Gracias al Ayuntamiento de Lillo, a nuestro párroco D. Jesús, al comité evaluador por sus consejos, que nunca podré pagar, a las presentadoras por este atraco de hoy y a todos, amigos, compañeros, asociaciones civiles y profesionales..., que con vuestra presencia hacéis posible este acto cada año.

Por último, os invito a todos a seguir llevando estos valores como bandera: que el honor, el sacrificio, la vocación de servicio, la generosidad, la entrega y la solidaridad sigan siendo el eco de cada uno de vuestros pasos.

Desde el corazón: muchas gracias.