
La Guardia Civil de Guipúzcoa frena el ingreso de productos prohibidos en el aeropuerto de Fuenterrabia al localizar en el equipaje de un menor que viajaba acompañado más de 25 kg de alimentos de origen chino sin garantías sanitarias
22 de noviembre de 2025 En un control rutinario que subraya la importancia de la vigilancia fronteriza en la lucha contra riesgos sanitarios, agentes de la Guardia Civil de Guipúzcoa han intervenido en el Aeropuerto de Fuenterrabia un cargamento de productos alimenticios de origen animal y vegetal procedentes de China, ocultos en el equipaje de un menor de edad.
El incidente, ocurrido el pasado 17 de noviembre, pone de manifiesto los peligros de introducir mercancías sin los debidos controles, incluso cuando se trata de artículos destinados al consumo propio.
El vuelo, con origen en Hangzhou (China) y escala en Madrid, aterrizó en la terminal guipuzcoana sin mayores incidencias aparentes. Sin embargo, durante la inspección de pasajeros y equipajes en la sala de llegadas, los especialistas fiscales de la Guardia Civil en el aeropuerto, detectaron anomalías en las maletas de dos personas residentes en Vitoria y de nacionalidad china.
El foco de la intervención recayó en el equipaje del menor, quien viajaba acompañado por su hermana mayor. Al abrir las bolsas, los agentes se encontraron con una ingente cantidad de productos frescos y procesados: más de 7 kilogramos de lengua de pato (un manjar tradicional en la cocina asiática, pero clasificado como de origen animal de alto riesgo), 7 kg de algas secas, 4,7 kg de flores aromáticas, 3,4 kg de legumbres variadas, 1,5 kg de brotes de bambú y, finalmente, 1,9 kg de una mezcla de tomates, almendras y castañas.
En total, superaban los 25 kilogramos de mercancía, empaquetada de manera improvisada y sin ningún tipo de documentación sanitaria que acreditara su trazabilidad o cumplimiento de normas europeas. La introducción de estos productos, aunque sea en cantidades para autoconsumo, está estrictamente prohibida por la normativa de la Unión Europea. Estos alimentos, al viajar fuera de los canales autorizados, carecen de garantías sanitarias. Pueden romper la cadena de frío, transportar plagas vegetales o introducir patógenos animales que pongan en jaque nuestra producción agroalimentaria y la salud pública.
De hecho, la Unión Europea mantiene vetos específicos a carnes procesadas como la lengua de pato, así como a vegetales frescos sin certificación fitosanitaria, precisamente para evitar brotes como el de la peste porcina africana o la Xylella fastidiosa, que han devastado cultivos en el continente.
Los productos intervenidos han sido incautados y serán destruidos conforme al protocolo.
Fuentes de la Guardia Civil destacan que no se trata de un caso aislado: en lo que va de año, el aeropuerto de Hondarribia ha registrado más de una docena de intervenciones similares, la mayoría vinculadas a pasajeros de vuelos asiáticos que intentan "traer un poco de casa" sin conocer las restricciones.
Este episodio llega en un momento de creciente alerta por la globalización de las cadenas alimentarias. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, España ha evitado en los últimos dos años la entrada de más de 1.200 toneladas de productos de riesgo gracias a estos controles. No se trata tan solo de una cuestión de aduanas; es una barrera invisible contra amenazas invisibles.












































































