
La situación se ha tornado tan grave que los guardias civiles del SEMAR, a bordo de la embarcación, Rio Tajo, el patrullero de altura del Servicio Marítimo de la Guardia Civil con base en Gran Canaria, y actualmente realizando labores humanitarias y de control de la inmigración ilegal dentro del paraguas Frontex, permanecen en el interior del buque, para evitar nuevos intentos de motín, mientras los inmigrantes rescatados y que pretendieron el amotinamiento sofocado por los agentes, viajan en la cubierta superior del patrullero.
Los agentes a bordo del patrullero de altura Río Tajo, del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, se han visto envueltos en una situación preocupante y muy peligrosa, ya que pese a estar participando en labores humanitarias de rescate de inmigrantes y de control de la inmigración ilegal en el norte de África, han tenido que llegar utilizar sus armas reglamentarias de forma disuasoria y realizar disparos al aire para frenar un motín a bordo, protagonizadoo por los 170 inmigrantes, todos ellos hombres, rescatados de un cayuco a la deriva, por el patrulleroen aguas de Mauritania hace cuatro días.
Fuentes de la Guardia Civil, han informado que, la veintena de agentes de la Guardia Civil a bordo de la Río Tajo rescataron en aguas de Mauritania a 170 hombres que viajaban en un cayuco y que corrían el riesgo de ir a la deriva, incidiendo sobre el hecho, de que todos los rescatados eran hombres, "fuertes", y que no habia ni mujeres ni niños en la embarcación rescatada.
Tras el rescate, ya dificultoso, por no ser la embarcación de la Guardia Civil de grandes dimensiones, se optó por desplazarse hasta el puerto mauritano de Nuadibú, en la frontera con el Sáhara Occidental, para desembarcar y repatriar a los rescatados.
Una vez allí, después de una "navegación complicada", subió a bordo un responsable de la Gendarmería de Mauritania para evaluar la situación. Pese a la gestión de Frontex, bajo cuya tutela operaba la patrullera Rio Tajo, el responsable policial mauritano se negó a que los rescatados fueran desembarcados y entregados en su país, con lo que los 170 hombres permanecieron en la embarcación mientras los responsables policiales y políticos discutían y tomaban la decisión. Pese a los argumentos que desde Frontex trataron de hacer valer en las negociaciones, Mauritania no accedió al desembarco. Al parecer el acuerdo del desembarco de los 170 migrantes no se pudo llevar a cabo por cuestiones económicas y no humanitarias, ya que gunas fuentes han apuntado que los responsables de Frontex "no fueron muy generosos a la hora de ofrecer algún tipo de pago extraordinario y por su parte los responsables mauritanos llegaron a exigir demasiado" por lo que no se llego a ningún tipo de acuerdo, en referencia a supuestos pagos extraoficiales, para efectuar el desembarco.
De forma que, a bordo de la patrullera de la Guardia Civil quedó el total del contingente de rescatados, 170 hombres, al amparo y bajo la custodia de apenas una veintena de agentes que en ese momento componían la tripulación del Rio Tajo.
Tras varias consultas, desde Madrid se decidió que la embarcación, Río Tajo, del SEMAR, se desplazara a las Islas Canarias para llevar allí a los 170 migrantes, cuuestión ésta que los agentes trataron de explicar a los rescatados, indicándoles el cambio de rumbo, así como que las autoridades de Mauritania no habían accedido a su desembarco en sus costas. Los rescatados, entre las dificultades de comunicación y el hambre, comenzaron a mostrar síntomas de inquietud, que hizo que al menos en una ocasión los agentes a bordo, tuvieran que frenar un intento de amotinamiento por parte de los rescatados, que protestaban por la situación en la que estaban viajando, y que se hiciesen con el control de la patrullera, haciendo uso de sus armas reglamentarias y lanzando al aire disparos intimidatorios y disuasorios, "dado lo delicado de la situación, ya que se trataba de 170 "hombres fuertes" frente a la dotación de la patrullera, con una veintena de agentes", según han explicado fuentes de la Guardia Civil a diferentes medios de comunicación.
La situación es tan preocupante a bordo de la embarcación que los agentes habrían tenido incluso que cocer arroz en una zona de máquinas para poder alimentar y mantener tranquilos a los rescatados, a pesar de lo cual y de la ayuda humanitaria que los guardias civiles han venido prestando a los inmigrantes rescatados, el malestar ha ido creciendo de tono entre estos últimos, por lo que los los rescatados viajan en la cubierta superior de la patrullera, mientras que los agentes se han resguardardo por momentos en el interior de la embarcación para evitar nuevos intentos de motín.
La llegada a puerto de la patrullera está previsto para el día 29 de este mes.











































































