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El 18 de agosto de 1947, a 21.45 horas, se produjo la explosión de un polvorín situado en la Base de Defensas Submarinas que la Armada disponía en la provincia de Cádiz, donde se almacenaban unas 200 toneladas de trinitrotolueno, distribuidas en 1.600 cargas explosivas, que saltaron por los aires por razones aún hoy desconocidas.

La explosión fue de tal magnitud que se escuchó en las ciudades de Sevilla o Huelva, e incluso Lisboa lo registró.

La deflagración provocó una catástrofe de enorme magnitud con 152 muertos, más de 5.000 heridos y en torno a 2.000 edificios dañados, de los cuales 500 quedaron completamente destruidos. La onda expansiva arrasó barrios cercanos, si bien, afortunadamente, el centro histórico de Cádiz apenas sufrió daños significativos gracias a la protección que le brindaron sus viejas murallas.

Las fuerzas de la Armada, Ejército, Infantería de Marina y la Guardia Civil fueron empleadas principalmente en tareas de recuperación de los cuerpos de los fallecidos, rescate y traslado de heridos a los puestos de socorro, desescombro de las ruinas en busca de víctimas, extinción de incendios y protección de las viviendas destruidas o abandonadas para evitar su saqueo.

Su labor fue ampliamente reconocida por la prensa de la época. Los efectivos de Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz, mandadas por el entonces Teniente Coronel Roger Oliete Navarro, se movilizaron de inmediato en unas arduas labores que, desde el punto de vista estrictamente humanitario, se saldó con un total de 523 servicios.

Para mantener aún vivo ese espíritu en una sociedad global, diversa y cambiante como la actual, recientemente ha sido aprobado el Real Decreto 176/2022, de 4 de marzo, por el que se aprueba el Código de Conducta del personal de la Guardia Civil, un código ético que persigue recoger los valores, principios y normas de comportamiento de su personal y en cuyo articulado se ensalza ese espíritu benemérito que durante siglos ha sido la seña de identidad del Cuerpo: “Prestarán auxilio con los medios a su alcance a todo aquel que lo necesite, se encuentren o no de servicio, con especial atención a las personas y colectivos más vulnerables.”