
El 6 de noviembre de 1920 fallece en Madrid el Teniente Coronel Miguel Gistau, precursor de la actividad criminalística en la Guardia Civil, autor de la Cartilla Antropológica difundida en el año 1905.
Nacido en 1872 en Valencia, Gistau cursó bachillerato en el Instituto de Toledo, ingresando como alumno en la Academia General Militar en 1891, siendo promovido a segundo teniente de infantería en julio de 1894. En 1895 ingresó en la Guardia Civil de segundo teniente y fue destinado a la caballería del 14º tercio en Madrid, donde cursó los estudios de perito mecánico electricista en la Escuela de Artes e Industrias.
En 1898 pasó voluntario a Puerto Rico, donde se le concedió el mando de una guerrilla, siendo recompensado con la Cruz Roja pensionada del Mérito Militar. Al regresar a España se le nombró profesor del Colegio de Oficiales.
En 1910 fundó la “Revista Técnica” de la Guardia Civil, de periodicidad mensual, que nació, como se decía en su artículo de presentación, para "ser útil", compendiando las materias jurídicas, reglamentarias, históricas, técnico-profesionales o del movimiento del personal que afectaban a un cuerpo policial que por entonces contaba con más de veinte mil efectivos repartidos por toda España y que estuvo presente hasta julio de 1936, publicándose hasta entonces un total de 317 números.
En 1914 la Guardia Civil obtuvo el reconocimiento oficial para la utilización de la dactiloscopia, con la creación del Servicio de Identificación Judicial. Por su parte, en 1953 la Academia Especial de la Guardia Civil constituyó el denominado Laboratorio de Técnica Policial y en 1983 se creó el Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil, antecedente directo del actual Servicio de Criminalística (SECRIM), que en 2008 culminó el proceso de ordenación actual.
En la actualidad, el Servicio de Criminalística se encuentra encuadrado en la Jefatura de Policía Judicial, siendo la Unidad de la Guardia Civil encargada de convertir en prueba científica ante un tribunal el indicio o vestigio encontrado en el escenario de un delito, disponiendo de cerca de 600 especialistas en las diferentes disciplinas forenses, tanto a nivel Central (SECRIM) como periférico (laboratorios de Criminalística de Zona y Comandancia), contando para ello con profesionales de reconocido prestigio en todas sus áreas de conocimiento y con los medios y equipos más modernos.











































































